Seamos coherentes…

Primero de todo quiero hacerconstar que este artículo proviene directamente de la frustración. Os pongo ensituación: ayer me acabé el Army of Two. Si señor, ayer por fin después dealgunas tardes dándole al vicio con un colega en cooperativo (gracias Jorge portodas esas tardes de vicio sin límites). Sin embargo la cuestión es que alfinal del juego nos ha quedado un regusto amargo; el motivo? La falta decoherencia interna del juego.

La situación en la última fasedel juego era la siguiente (tranquilos que no hay Spoilers). En la primeraescena estábamos dentro de un gran edificio, parapetados detrás de unasestanterías, rodeados de enemigos que abrían fuego sobre nosotros sin descanso(tenemos la manía de jugar los juegos directamente en el nivel de dificultadmás difícil), nuestra munición se iba agotando inexorablemente y nosempezábamos a desesperar pues ningún enemigo soltaba una mísera mochila conmunición… hasta aquí todo parece normal, si no fuese porque a nuestroalrededor había decenas, sí, decenas!!! De armas tiradas por el suelo, armasque no podíamos coger… por que…. por que… pues sencillamente porque no.

Nada, que acabamos por pasar esaparte (no sin sudar mucho y morir aun más), el vestíbulo del edificio estabadespejado, así que subimos al primer piso: más enemigos y menos munición…armas por el suelo si poder recargar munición (frustración ascendiendo pormomentos) y entonces vemos unas vitrinas plagaditas de armas, unas armas que,por su puesto no podíamos coger… lo adivináis? Pues sí sencillamente porqueno (frustración rozando el límite…).

No me malinterpretéis,disfrutamos un montón del juego, nos lo pasamos teta con él, pero narices, unpoco de coherencia por favor!!! Comprar armas en mitad de una misión? Podercomprar un lanzacohetes pero no poder comprar munición? Absurdo y estúpido, nimás ni menos.

Pero basta de meternos con eljuego en cuestión (que no es malo para nada y recomiendo si lo vais a jugar encooperativo), por que la realidad es que los grandes juegos no se salvan. Unejemplo? Mi amado Oblivion: sí, me encanta este juego, la capacidad deinmersión, la personalización del personaje… todo…. bueno, casi… odio elautolevelling. Por favor! Enserio, a nadie le extrañó que de golpe el ladrónmás miserable llevase una armadura que parecía salida de una serie manga? Queel goblin más roñoso lleva una espada mágica del copón?, o que todas las ratas deCirodiil se extinguiesen (o peor, se convirtiesen en osos) a partir del momentoen que alcanzamos el nivel 10?

Ejemplos de situaciones comoestas las encontramos en muchos juegos. Es cierto que hay que sacrificarrealismo por diversión (los videojuegos son precisamente eso, juegos) perohasta cierto límite. No soporto que mi personaje no pueda avanzar por unpasillo porque me bloquea una insorteable caja de cartón de unos descomunales 30 cm. de altura… en fin…no comment.

No sé a vosotros pero a mi, queen un juego valoro ante todo la sensación e inmersión que me produce un juego,detalles como estos hacen que un juego no supere un ocho.

Bueno, me he quedado a gusto…

Un saludo a todos Enders.