Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal

Y llegó el día, ese esperado 22 de mayo de 2008…Indiana Jones. Antes de nada, prefiero advertir: habrá spoilers en esta crítica, a tutiplén, así que tened cuidado, ya que supongo que lo ideal sería leerla una vez la hayáis visto.

Después de los trailers de rigor, entre ellos el de la nueva entrega de La Momia de nuevo con ese Brendan Fraser aprendiz de Indy, llega el momento: primero el logo de Universal Pictures (distribuidora), después el logo verde de LucasFilms, y ahí ya empiezo a temblar…finalmente, el logo de Paramount, esa montaña que enseguida se convierte en el primer plano de la peli, y que en esta ocasión se convierte en la madriguera de un simpático castor…

 

Y empieza LA AVENTURA, así, con mayúsculas. Porque, adelantando ya mi opinión, Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal no está a la altura de las otras tres maravillas anteriores, pero es una increíble película de aventuras, concretamente, para quien esto escribe, la mejor peli de aventuras desde Indiana Jones y La Última Cruzada…Y para mi, que no era muy optimista, aunque sí es cierto que estaba ilusionado con esta cuarta entrega, es un alivio, porque no tenemos otro “caso episodio I”, no tenemos una nueva peli que estropee la saga. No es tan buena como las otras tres, es cierto, pero…¿alguien pensaba que lo sería…?

Y eso que el comienzo es…genial, emotivo, intenso, grandioso…Estamos en Nevada, suena Elvis, con lo que ya sabemos donde situarnos cronológicamente: finales de los 50, aunque un subtítulo pronto nos lo confirma…Un grupo de militares llega a una base también militar, resultan ser rusos, y asesinan a los vigilantes de la base para entrar. De un coche sacan a la fuerza a un prisionero, después del mismo coche sale un sombrero, y después del sombrero…otro hombre, otro prisionero, un viejo conocido del que llevábamos casi 20 años sin tener noticias…Coge el sombrero, se lo pone…y su sombra se refleja inconfundible en la carrocería del vehículo: ha vuelto, el hombre del látigo y el sombrero ha vuelto…me entran ganas de aplaudir, sobre todo cuando vuelvo a escuchar acompañando a la silueta de Indy el tema central de John Williams…pero no aplaudo, la acción toma un ritmo vertiginoso y no es momento para distracciones…

 Sabemos que los rusos han capturado a Indy y a Mac (así se hace llamar el otro tipo) y que los han trasladado desde México para que les ayuden a encontrar una caja de madera situada en esa base militar, base que resulta ser el Área 51, sí, el mítico lugar en donde se supone que el ejército norteamericano guarda restos alienígenas…Y surgen las dudas:¿quieren los rusos el Arca? Irina Spalko (soberbia Cate Blanchett) obliga a Indy a prestar ayuda, y pronto vemos que los tiros no van por donde creíamos: no se trata del Arca de la Alianza, se trata de…extraterrestres. Sí, lo del Área 51 no es casual, ya que los rusos quieren esos restos alienígenas supuestamente recogidos en Nuevo Méjico quién sabe cuándo…Aún sobrecogidos por la revelación, asistimos a la típica huída de Indy, traicionado por Mac, que se ha vendido a los malísimos rusos comunistas…

Y empiezan los guiños geniales a la trilogía anterior: mientras Indy escapa, una caja se rompe en el basto hangar y podemos ver el Arca de la Alianza…Nuestro héroe llega a una residencia habitada por maniquíes que serán convertidos en polvo por la inminente explosión nuclear. Años 50, Guerra Fría, bombas nucleares…Indy es un hijo de su tiempo. Se refugia en una nevera y se salva, siendo desplazado por la explosión junto a los adorables castores.

Y tras este prólogo (un prodigio de ritmo que te atrapa en la butaca), llegan las primeras explicaciones de la trama, con el interrogatorio del Servicio Secreto a Indy. Y la pena es que ahí empieza a flojear y por ahí pierde esta peli la comparación con las tres anteriores. Las calaveras de cristal no funcionan como el perfecto McGuffin en la historia, algo que sí hacían el Arca, las Piedras o el Grial. Y sin un buen McGuffin es más complicado. Conocemos a Matt Williams, interpretado por Shia LaBoeuf, que resultará ser hijo de Marion Ravenwood y de…Indy. Pero antes hemos visto a los añorados Marcus Brody y Henry Jones Sr., en sendas fotos que Indiana tiene en su despacho de la Universidad. Esos guiños me encantan, me hacen sonreír, y me olvido de que probablemente esta nueva peli no esté a la altura de las anteriores…

 

 

Matt sitúa a Indy en la nueva aventura, le habla sobre un antiguo compañero: el Profesor Oxley, que ha sido capturado por los rusos al haber encontrado la tumba del conquistador Orellana, y los restos de una civilización que adoraba a unas extrañas calaveras de cristal…A partir de ahí, todo discurre demasiado rápido. Los dos protagonistas lo resuelven todo de una forma demasiado sencilla, al contrario que en sus anteriores aventuras, Indiana Jones no da un paso en falso, no hay enigmas (casi) indescifrables, no hay trampas complicadas…lo que sí hay son unas escenas de acción impecables y unos diálogos geniales, y unas terribles hormigas carnívoras que sustituyen a serpientes, gusanos y ratas como los bichos repugnantes siempre

presentes en la saga…Y cada vez vamos sabiendo más de las calaveras, y vemos la relación entre la antiquísima civilización y los extraterrestres…Supongo que muchos no aceptaréis entes alienígenas en una aventura de Indiana Jones. Para mi ése no es el problema. Las anteriores aventuras también estaban plagadas de elementos sobrenaturales (recordemos que el Arca al ser abierta desplegaba todo un ejército de espíritus y que el Grial proporcionaba la eterna juventud…). Ahora hay bichos del espacio, y un increíble platillo volante…Pues a mi me vale. Lo que no me vale es esa facilidad con la que se resuelve todo, porque apenas se viaja, Indy sólo está presente en dos países en esta aventura: USA y Perú. Antes era mejor: El Cairo, Berlín, Venecia, Portugal, Sudamérica, India, China…El hombre del látigo y el sombrero recorría medio mundo para hacerse con lo que fuera: la Cruz del Coronado, un diamante gigantesco, unas piedras, el Arca, el Grial…aquéllas aventuras eran más aventuras. Ésta lo es menos…

 

Pero a mi me gusta que la hayan hecho, porque los momentos de emoción nadie me los podrá quitar. La ilusión por ver de nuevo a Indy, tampoco. Todos estos años de rumores, de noticias, la espera…ha estado genial.

Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal es mejor que el 99% de las pelis que se han estrenado en los últimos tiempos. No es tan buena como las otras tres, es cierto, pero yo eso me lo esperaba, ya que el listón estaba muy muy alto, en el cielo…

Un placer verle de nuevo, Dr. Jones… 

 

Mi puntuación en IMDB: 9.

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