Piratería

Tema delicado éste de la piratería. En el ámbito del cine también hace estragos, quizás en menor medida que en el de la música o en el de los videojuegos. Pero ahí está, ofreciendo en las mantas de nuestras calles pelis que están en cartelera, con una calidad de imagen y sonido paupérrima, y sirviendo a los intereses de mafias organizadas que buscan llenar sus bolsillos a costa de la explotación de población inmigrante.

Pero la piratería en el cine tiene muchos matices destacables, y a mi me apetece hoy hablar un poco sobre ellos.

Ya dije más de una vez que para mi ir al cine es mucho más que una forma de ocio. Es evidente por tanto, que jamás accederé a películas del top manta, en primer lugar porque no quiero colaborar a semejante explotación, y en segundo lugar porque no concibo ver una peli en mi casa que se ve y se escucha mal cuando la ponen en el cine. Y sí, sé que el cine es caro, pero…¿no resulta barato en comparación con la ínfima calidad de la peli del top manta? Y ojo, porque yo nunca cambiaría esa peli de la manta, aún en el caso de que fuese una copia perfecta y se viese como el mejor blue ray, por la posibilidad de sentarme en una butaca de un cine. Pero esta es mi postura, y me encantaría que fuese la mayoritaria, porque de lo contrario la posibilidad de que los cines cerrasen sería mayor, y si ese día llegase sería un muy mal día para mi…uno de los peores de mi vida.

También está el tema de las descargas. Tengo conexión de banda ancha en mi casa, y sí, me descargo películas. Pero sólo aquellas a las que no tengo acceso. Y me explico. Lo primero que hice en 2004, cuando dispuse por vez primera de ADSL fue descargar la película The Innocents, una maravillosa peli de terror que aquí fue bautizada con el explícito (y original) título de Suspense. Una peli de 1961 dirigida por Jack Clayton y protagonizada por Deborah Kerr, que Aménabar tuvo seguro en cuenta a la hora de escribir y dirigir Los Otros. Pues The Innocents era, hasta la llegada de las descargas por internet, una película de acceso imposible. No estaba editada ni en vídeo ni en dvd, y ningún canal de televisión (ni siquiera los especializados y temáticos sobre cine de las plataformas digitales) la emitían. La incompetencia de los dirigentes de Fox, que no la editaban, y la de los responsables de las parrillas televisivas, que no la emitían, provocaban que ni yo, ni nadie, pudiésemos disfrutar de la película, algo con lo que no estaría de acuerdo ni el propio Jack Clayton. Ojalá hubiese podido comprármerla o verla en la tele y grabarla, y ojalá, como ocurre en Francia, en donde existen salas que proyectan pelis antiguas, hubiese tenido el placer de disfrutarla en un cine. Pero no. Tuve que descargármela. Y estaré eternamente agradecido a los "inventores" de internet por permitirme acceder a un producto inaccesible para mi hasta entonces.

Pero por supuesto, no estoy de acuerdo en que se descarguen películas que están en cartelera. Ese factor también contribuye de forma seria a que desaparezcan los cines. Y yo lo he hecho, pero sólo cuando me era imposible ver en el cine alguna de las películas que en el mes de marzo de un determinado año estaban nominadas a los Óscars, porque en el único cine que hay en mi ciudad no las proyectaban. Y a mi, que me encanta la ceremonia de los Óscars, me gusta haber visto las cinco pelis nominadas, para disfrutar de la ceremonia con conocimiento de causa y criticar o alabar las decisiones de la Academia. Evidentemente esto no ocurre todos los años, y afortunadamente suelo ver las cinco películas en el cine.

Y finalmente un palo gordo a las grandes compañías cinematográficas. Las ediciones que a veces nos traen en dvd de sus películas son nefastas, con retrasos, películas que directamente no se editan, ediciones estupendas que se editan en el extranjero pero no aquí…Y mención especial para Warner, y su deleznable manía de no subtitular los audiocomentarios en los dvds, una política lamentable la de una compañía que tiene en su catálogo todo el cine basado en los personajes de DC Cómics además de los mayores éxitos de gente como Tim Burton, y un amplio abanico de obras maestras de todas las épocas. Pues con semejantes actitudes fomentan la piratería, sin duda.

Y no se me ocurre nada más que decir sobre este tema. Estoy en contra de la piratería, pero hay que poner a cada uno en su sitio. Que a veces parece que los mayores afectados con este tema son quienes menos hacen para solventarlo. Y, como digo siempre, nos vemos en el cine…