Wall – E

Decididamente éste ha sido un buen verano de cine, muy bueno incluso, y me cuesta recordar en los últimos años una temporada estival tan satisfactoria. Es cierto que veníamos de un verano anterior desastroso, con decepciones como Spiderman 3, Piratas 3 o Transformers. Pero en éste las alegrías han sido constantes: Iron Man, Indy 4, El Incidente, El Increíble Hulk, Hancock, Venganza, El Caballero Oscuro, Mamma Mia!, Zohan y Wall-E son todas ellas pelis, en el peor de los casos muy entretenidas…

Wall-E es la última producción Pixar, y lo cierto es que a este paso cada estreno de una peli de estos genios se va a convertir en una fiesta. Porque entre el cortometraje tan divertido que siempre precede a sus pelis, y la calidad indiscutible de la película, da gusto ir al cine a ver una de Pixar.

En este caso, antes de esa maravilla de historia robótica, John Lasseter y sus colegas nos ofrecen el corto Presto, las peripecias de un mago y su conejo. Sin llegar a los niveles de excelencia de Boundin’, el corto que precedía a Los Increíbles, esta nueva breve historia mantiene el nivel, y son 5 minutos de sonrisas y alguna que otra carcajada.

SPOILERS…

Y después el plato fuerte, Wall-E, una maravillosa historia de amor entre dos robots…pero mucho más que eso. Nuestro protagonista es un pequeño robot cuya misión es acumular toda la basura que ha provocado la imposibilidad de vivir en La Tierra. Los humanos supervivientes viven en el espacio en una nave-crucero, alienados por pantallas y obesos por estar todo el rato sentados en asientos robóticos…Una sonda llamada Eva es enviada por los humanos a La Tierra para explorar y buscar restos de vida que permitan volver a colonizarla, y es entonces cuando se produce el flechazo entre nuestros dos protagonistas: Wall-E, un robot antiguo e ingenuo, y Eva, un último modelo con fuerte carácter.

Esa media hora inicial, en la que los absolutos protagonistas son los dos robots (y el insecto amigo de Wall-E) es magistral, desarrollándose sin diálogos, y con escenas entrañables como la del descubrimiento de la planta, o las que se desarrollan en la guarida del robot, con históricos recuerdos de la humanidad como el cubo de Rubick o las películas en VHS. Y esta primera parte culmina con mi momento favorito de la peli, cuando Wall-E se agarra a la nave que se encarga de transportar a Eva para llevar la planta a la nave de los humanos. Por un momento me imaginé a Elliot agarrado a la nave de ET, con sentimientos a flor de piel, ya sean de amor o de amistad.

Una vez en la nave se nos muestra una sociedad vaga, estúpida, a la que sólo nuestros protagonistas salvarán de su triste existencia. Y será cuando el amor triunfe entre los dos metálicos seres, gracias sobre todo a otra escena increíble, cuando Eva observa las imágenes grabadas por su memoria en las que Wall-E la cuida y la mima mientras estaba en el proceso de hibernación al haber encontrado la planta.

Aventura, comedia, amor y ciencia ficción, todo esto es Wall-E, además de una seria advertencia sobre lo que pudiera ser un peligroso y fatal futuro. Y es que la escena de nuestro amigo limpiando el planeta mientras suena Louis Arsmtrong cantando La Vie en Rose es tan bonita como triste.

Excelente peli, una más, de Pixar, pero yo aquí quiero aprovechar para recomendar otra de robots animados, titulada precisamente Robots, aquélla de 2005 de 20 Century Fox Animation, una maravilla que en su momento pasó muy desapercibida.

Genial peli, y genial verano de cine. Una pena que se acabe.

Mi puntuación en IMDB:8.

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