Paul Newman (1925-2008)

Sabíamos que era cuestión de tiempo. Ayer 26 de septiembre fallecía Paul Newman, uno de los más grandes de siempre, un actor excelso, el perfecto relevo de Cary Grant en esos papeles de pícaro seductor. Pero él fue mucho más que un grandísimo actor. Fue una estrella atípica, un tipo normal y corriente, sin divismos ni extravagancias, un tipo que encontró al amor de su vida en Joanne Woodward, de la que no se separó hasta que el maldito cáncer se lo llevó.

Fue además alguien comprometido con su tiempo, que invirtió parte de lo mucho que ganaba como actor en proyectos destinados a ayudar a los demás. Fue alguien a quien, más allá de su faceta artística, siempre te hubiese gustado conocer.

Y como actor, uno de los mejores de la historia. Al contrario de lo que suele ocurrir en la actualidad, Newman destacaba por su imponente físico y por sus increíbles dotes para la actuación. Tenía las dos virtudes, y el cine se benefició enormemente de ambas.

Su filmografía está repleta de películas geniales. Marcado por el Odio, El Largo y Cálido Verano, La Gata sobre el Tejado de Zinc, El Buscavidas, Cortina Rasgada, La Leyenda del Indomable, El Coloso en Llamas o Veredicto Final son clásicos indiscutibles. Fue además el compañero de aventuras y fatigas ideal de Robert Redford en Dos Hombres y un Destino y en esa obra maestra que es El Golpe. Y a mi me encantaron sus últimas pelis en las que le dirigió Robert Benton, Al Caer el Sol y Ni Un Pelo de Tonto. Pero, de esa amplísima filmografía, yo me quedo con una película de la que no se suele hablar al mencionar a Paul Newman: El Premio, una peli de 1963 dirigida por Mark Robson en la que interpreta a un Premio Nobel borrachuzas y gamberro, que se ve implicado en una trama de suspense increíble, en la mejor tradición hitchcockiana.

 

Se nos ha ido uno de los grandes, una leyenda del cine, excelente actor y mejor persona. Descanse en paz, Paul Newman.

 

//spanish.imdb.com/name/nm0000056/