Al Rojo Vivo

!En la cima del mundo mamá, estoy en la cima del mundo!

La frase final de Al Rojo Vivo, que pronuncia esa bestia interpretada por James Cagney, es la última gran ostia que recibimos después de 114 minutos de adrenalina. Esas palabras, por supuesto pronunciadas en ese contexto tan salvaje que es esa última escena impresionante, se te meten en la cabeza y no las olvidas jamás. Por ello Al Rojo Vivo es una obra maestra total y absoluta, porque tras verla por primera vez no consigues quitártela de la cabeza…Ese animal que es Cody Jarrett se te mete en el cerebro desde la primera escena, un personaje acojonante interpretado por alguien que había nacido para ser Cody Jarrett…

 

Porque el caso de James Cagney es relativamente habitual, y a ver si me explico bien…Cagney es, como John Wayne o como Humphrey Bogart, un icono indiscutible del cine, nombres y rostros que han conformado la historia del séptimo arte, reconocibles incluso por aquellos que apenas ven películas y para quienes ni siquiera les interesa el cine. Es cierto que la imagen de James Cagney es quizás algo menos mediática que la de los otros dos, pero estaría en ese elenco de iconos, al que desde luego también se suman Marilyn, Groucho Marx y personajes como King Kong o el ratón Mickey.

Pero…¿era Cagney un buen actor? ¿lo era John Wayne? ¿y Bogart? Yo desde luego, creo que sí, pero…¿seríamos capaces de imaginarnos a cualquiera de los tres subido al escenario de un teatro recitando por ejemplo, a Shakespeare? Probablemente no. Quiero decir con esto que resulta paradójico que a tres de los grandes mitos del cine nos cueste situarles en la actividad más pura de la interpretación como pueden ser las tablas de un teatro. Pero claro, pensemos…¿ha habido en el cine algún gángster mejor que James Cagney?¿y ha habido algún vaquero mejor que John Wayne?¿y algún detective privado o americano escéptico que regente el Café Rick mejor que Humphrey Bogart? Rotundamente no. En el cine se aprovecha la imagen, el físico de cada actor, y ese físico delimita las posibilidades de pasar a la historia. James Cagney es uno de los mejores actores de la historia, aunque haya pasado a la posteridad por ser el gángster más cruel y más grande de la historia.

Al Rojo Vivo es la película de gángsters por excelencia, una maravilla que te atrapa, con el magnetismo de esos actores increíbles y de unos diálogos escritos por unos guionistas en estado de gracia. Es una película poderosa, que mete el dedo, que no se corta, violenta, tratando de reflejar lo crudo y desagradable de la mafia, del hampa, de los golpes, los tiros, la cárcel…

Raoul Walsh se aprovechó de un equipo espectacular y no defraudó. Lógico, porque él también formaba parte de ese elenco. Y es que Walsh tiene una filmografía con cositas como Murieron con las Botas Puestas, El Hidalgo de los Mares o El Mundo en sus Manos. Y con un director de ese nivel, actores de la talla de Cagney (absoluto hilo conductor de todo), Edmon O`Brien, Virginia Mayo o Margaret Wycherly, quien interpreta a la Ma, posiblemente la madre más impactante de la historia del cine, esa Ma Jarrett que se convierte en obsesión para su hijo Cody, y que será el auténtico motor de las tropelías del gángster.

Al Rojo Vivo es una obra maestra por una de las razones que yo considero fundamentales para que una peli sea considerada como tal, y es que es increíblemente divertida. Las casi dos horas que dura se pasan en un suspiro, desde los inicios en la historia del gágster Cody hasta su encarcelamiento y el desparrame final. Acción, violencia, personajes desgarradores…cine negro en su más pura esencia, con escenas de acción y persecuciones de coches rodadas con una pericia inusual para la época, como si Walsh se mostrase como el perfecto precursor del mejor Sam Peckimpah o del mejor John McTiernan.

Y además contiene dos de las escenas más memorables de la historia. Dos, dos momentos de esos que permanecen en la retina. Uno, cuando a Cody le comunican la muerte de su madre en la prisión, de forma que el mensaje va pasando de boca en boca durante la comida hasta que lo recibe Cody, cuya locura más esquizofrénica hace acto de presencia…

La otra, el mítico final, ese Cody Jarret tiroteado y derrotado, aunque, según él, victorioso, "en la cima del mundo", la perfecta culminación a una película poderosa y genial, una de las mejores de la historia del cine…

Como siempre sucede con estas pelis, da pena haberlas visto ya, porque ver Al Rojo Vivo por primera vez es una experiencia indescriptible. Cagney compuso un personaje inolvidable, interpretó al gángster más recordado de la historia del cine, alcanzó, sin lugar a dudas, la cima del mundo…

//www.imdb.com/title/tt0042041/