El Día de Mañana

Roland Emmerich volvió al desparrame y a los blockbusters con El Día de Mañana, una peli adscrita al género de catástrofes, después de centrarse más en la épica y en la acción con El Patriota. Volvió a poner en peligro nuestro planeta, esta vez no por culpa de una invasión extraterrestre ni por la llegada de un bicho gigante, sino por las nefastas consecuancias del cambio climático…

El problema es que Emmerich es un director de talento escaso, y quiso desprenderse de esa etiqueta inevitable de "tío que hace pelis con mogollón de efectos especiales", buscando hacer una peli también "sobre personajes"…Y claro, la cosa no funcionó. Yo personalmente, prefiero al Emmerich bruto, al que dispone de una cantidad ingente de pasta para hacer sus pelis, y al que emplea toda esa pasta en efectos, explosiones, destrucciones y demás…Para ponerse serio, trascendental y trágico, tenemos a otros directores mejor dotados…

El Día de Mañana fue un (relativo) fiasco en la taquilla, a pesar de que la expectación previa a su estreno, en 2004, era enorme, gracias a los espectaculares trailers, a los pósters con la Estatua de la Libertad sepultada bajo la nieve, y a un reparto interesante compuesto, entre otros, por Dennis Quaid y Jake Gyllenhaal. Tiene momentos interesantes y espectaculares, faltaría más, pero por momentos se hace realmente pesada…Ésta fue la opinión que en su día envié a la revista Acción:

Me gustan las películas de catástrofes. Me gusta ver sufrir a las masas mientras yo estoy sentadito en la butaca, comiendo palomitas y bebiendo refrescos de cola, porque, además, éstas son las pelis que definieron el concepto de blockbuster cinematográfico: “hace calor, entre en nuestra sala, tenemos aire acondicionado, disfrute de sus palomitas y su bebida y súbase a la montaña rusa que le ofrecemos, con sus impactantes efectos visuales que permiten que contemplemos la destrucción de las principales ciudades del mundo…” Así nos lo venden y así acudimos puntualmente al cine cada vez que se estrena algo de este género. Porque lo cierto es que cuando los cineastas norteamericanos deciden poner en peligro la integridad del planeta en una peli, el resultado suele ser un producto medianamente entretenido. Pero no es este el caso. Con El Día de Mañana me aburrí muchísimo. La verdad es que toda película de catástrofes pierde interés cuando no hay catástrofe en pantalla, cuando el director intenta “centrarse en la profundidad de los personajes…” y pedanterías similares, pero para explorar dichas profundidades ya tenemos a Bergman, a Antonioni y a Manoel de Oliveira. Usted, señor Emmerich, lo que tiene que hacer es destruír, más y más, sin compasión, que no quede nada en pié, porque eso es lo que queremos ver cada verano, y tratar de minimizar el metraje en el que descansan los tornados, los extraterrestres, los meteoritos y demás amenazas apocalípticas…Hay escenas impactantes (faltaría más), pero no nos llegan, porque también hay escenas soporíferas y diálogos plomizos que estropean la sensación general. Una pena.