Jurassic Park (Parque Jurásico)

Tenía ganas ya de hablar de Parque Jurásico. Y un día de octubre de 2008 es perfecto para recordar esta peli, que se estrenó el 30 de septiembre de 1993 pero que yo vi en un día de octubre de ese año. Quince años han pasado desde que los dinosaurios volvieran a la vida. Aquel día de octubre, o mejor, aquella noche, fue memorable para mi, inolvidable, irrepetible…

Recuerdo que durante esos primeros años de la década de los 90 se decía que Steven Spielberg estaba preparando la adaptación de una novela de Michael Crichton en la que se especulaba con la posibilidad de que esos seres históricos pudiesen volver a existir. Yo era entonces un adolescente que siempre se había sentido atraído por esas criaturas, y que en su infancia se había sentido fascinado por las fotos y documentales sobre la Prehistoria y su fauna. No conocía la novela, pero la tuve, la empecé a leer y…paré. No la terminé por razones que os expondré más adelante. El caso es que durante el verano de 1993 cumplí años, y mi madre me preguntó qué quería de regalo.Yo le dije que un libro del que me habían llegado noticias, básicamente porque era la próxima peli a estrenar por Steven Spielberg, mi director favorito.

Días antes de mi cumpleaños mi madre ya me lo había regalado. La editorial se aprovechaba del tirón de la peli y su inminente estreno para colocar en la portada el mítico logo con el esqueleto del T-Rex y el fondo negro:

 

 

Y durante aquel verano de 1993, en la piscina, me leí la novela. Al mismo tiempo comenzaba la campaña publicitaria de la película, progresivamente hasta su estreno el 30 de septiembre. Anuncios, artículos en las revistas de cine…Era una época en la que todavía no teníamos internet, así que llegabas mucho más “virgen” a los grandes estrenos. Una de las primeras fotos promocionales que Universal envío a las revistas, y que a mi me resultó especialmente impactante fue ésta:

 

Una imagen que nos puso los dientes muy largos…Alan Grant y Lex encogidos ante lo que parece ser una pata de una enorme bestia…La peli prometía.

Y mientras esperábamos el estreno, yo estaba con el libro. Michael Crichton había convertido en best seller una historia en la que un multimillonario excéntrico se proponía crear un parque de atracciones en las que las atracciones serían los dinosaurios, a los que se  había creado gracias al ADN que mantenían los mosquitos que les habían picado en la Prehistoria, y que se habían mantenido fosilizados en ámbar durante millones de años. La propuesta en sí misma era de lo más atractiva, aunque de difícil verosimilitud. Crichton, licenciado en medicina, intentó dar explicaciones racionales a todo en la novela, por lo que en ocasiones su lectura resultaba algo farragosa, al alternar los meritorios momentos emocionantes y aventureros con otros en los que predominaban las disertaciones sobre el ADN, la genética y multitud de términos científicos.

Pero ésa no fue la razón principal por la que dejé de leerla, ni mucho menos. Con el paso de los días, con la lectura del libro y de las informaciones sobre la peli que iban llegando, me di cuenta de que era mejor no saber el desarrollo de la historia, ya que así la capacidad de sorpresa y disfrute de la peli serían mayores. Acerté de pleno. Puse la marquita en la página del libro en la que me había quedado y lo aparqué hasta después de ver la película. Sabia decisión…

Y transcurrió el verano y se acercaba el día del estreno. En el programa de videoclips de Canal +, la versión televisiva de Los 40 Principales, se colaba (que yo recuerde por primera y única vez) un vídeo correspondiente a una banda sonora, a una partitura de una peli. Escuché por primera vez la increíble música de John Williams por la tele, y me quedé anonadado. Una música preciosa, que incrementaba las ganas ya de por sí enormes de ver la película.

El 30 de septiembre de 1993, jueves, se estrenó la peli. Yo la vi ya un día de octubre, recuerdo que fue un sábado, porque los amigos con los que la fui a ver querían salir después de fiesta. Ellos llevaban tiempo diciéndome que tenían ganas de verla y por eso esperé unos días. De lo contrario hubiese ido el mismo día del estreno. Probablemente fuese el sábado 2 de octubre, pero como por aquel entonces las entradas eran un simple trozo de papel sin datos ni fechas, no las guardaba, por lo que no puedo estar seguro al cien por cien.

Pongámonos en la hipótesis de que fue ese día. Sábado 2 de octubre de 1993, sesión de 11 de la noche, en el único cine realmente grande, ya desaparecido, que había en mi ciudad. Pantalla gigantesca, la ocasión lo merece. El cine abarrotado. Es curioso cómo somos capaces de recordar hasta los más nimios detalles de días importantes para nosotros pero sin embargo no somos capaces de recordar algo tan importante como la fecha…Pero allí estábamos. Para mis amigos era un rato más de ocio, como salir a tomar copas (lo que vendría después) o echar una partida de cartas. Para mi era mucho más que eso, estaba nervioso, tenso, expectante…Las luces se apagan, empieza la proyección…

Tras el logo de Universal, un fondo negro y letras rojas. Los títulos de crédito están acompañados por el corte de la banda sonora denominado Opening Titles, y yo ya me huelo que estoy viendo una película especial. Durante los primeros 45 minutos te das cuenta del enorme talento que tiene el cabrón de Spielberg. Te ha mantenido clavado en la butaca y no te ha mostrado aún ni un puto dinosaurio, pero te tiene ahí, agazapado, atrapado, porque sabes que lo que te mostrará después será impresionante. Esos primeros 45 minutos sirven para presentar a los personajes y disfrutar con la banda sonora. Lo único que hemos contemplado de un dino es un bufido cuando en la escena

inicial un grupo de operarios del Parque intenta transportar a uno (después sabremos que se trataba de un velocirraptor).

Nos vamos familiarizando con los personajes, con Alan Grant y Ellie Satler, magníficamente interpretados por Sam Neill y Laura Dern. Conocemos también a Ian Malcolm, con el rostro del genial (y desaparecido últimamente) Jeff Goldblum, y al personaje para mi más interesante, John Hammond, el magnate que ha puesto en marcha todo el tinglado, el soñador, capaz de adquirir una isla en Sudamérica para montar un Parque muy especial…Finalmente están los niños, ella simpática, él, repugnante, y con un doblaje estúpido, pero no nos importa en absoluto…

 

 

 

Antes de ver al primer dino, nos hemos quedado con momentos geniales, como la llegada del helicóptero a la Isla y la entrada al Parque a través de esa enorme puerta, que hace que el sarcástico Malcolm pregunte: ¿a quién tienen aquí?¿a King Kong? Poco imagina lo que está a punto de contemplar…

 

 

La escena en la que vemos a un dinosaurio por primera vez es antológica, uno de los momentos de mi vida. Ese brontosaurio ( o braquiosaurio, como muy bien puntualiza Timmy) es real, yo, desde mi butaca, me olvido de que estoy viendo una película, y quiero, como los desconcertados Alan y Ellie, tocar a esa criatura, porque esa criatura existe. Stan Winston, Dennis Muren, Rob Bottin y Michael Lantieri lo han hecho posible. La escena me deja sin habla, la música de John Willimas también tiene mucho que ver. Desde que ven al brontosaurio hasta que entran en el centro de recepción de la Isla trancurren algunos de los momentos más intensos que he vivido en una sala de cine. Alan y Ellie, paleontólogos, se ven en el paro. Ian matiza que no, que no están desempleados, sino extintos…

 

 

Y tras esa subida de adrenalina, todo va a más. Contemplamos al resto de especies que Spielberg y Crichton han decidido mostrarnos en la peli: un tricerátop, gallimimus, velocirraptores y el plato fuerte, el temible, gigantesco y espectacular tiranosaurio rex, que protagoniza un puñado de escenas que ponen los pelos de punta. El trabajo de los responsables de efectos especiales es impresionante, alternando la robótica con las escenas generadas directamente por ordenador.

 

 

 

 

 

 

Y una vez abierta la veda, la apasionante excursión sigue su curso. Sobre la trama supongo que no habrá mucho que comentar, ya que Parque Jurásico es una peli vista absolutamente por todo el mundo. Y como ya todo el mundo sabe, el Parque deja de funcionar como debería. Los prehistóricos animalitos, de repente, campan a sus anchas por toda la isla, el caos se impone sin remisión y Spielberg nos brinda increíbles escenas de acción, emoción y unos efectos visuales insuperables. Cada escena en la que sale un dinosaurio te deja, aún hoy, con la boca abierta.

 

Y la culminación perfecta de esa montaña rusa espectacular es el desenlace en el centro de operaciones de la isla, cuando los raptors claudican ante el poder del mayor depredador de la historia. Esa última imagen del Rex, rugiendo, queriendo dejar clara su supremacía y su poder, es icónica, un canto a la grandiosidad de una especie extinta,

mientras se desliza sobre él esa cinta que recuerda : “Cuando los Dinosaurios Dominaban La Tierra”.

 

 

Justo al acabar, lo tuve muy claro. Acababa de ver una de las películas que marcarían el destino de la historia del cine, una película que, pese a quien pese, ha cambiado el cine. Para mi, Jurassic Park supuso en 1993 lo mismo que King Kong en 1933. 60 años después el cine volvió a transmitir las mismas sensaciones, las mismas emociones…

 

Algunos de los momentos más felices de mi vida los he vivido en una sala de cine. Probablemente no haya tenido experiencias vitales destacables, y alguno podrá pensar que es un poco lamentable que esos momentos significativos se relacionen con algo tan aparentemente frívolo y superficial como el cine. Pero a mi me da igual, y tengo claro que no cambiaría esos momentos por nada.

 

Hay un tópico que dice que una peli es divertida, entretenida, cuando durante la proyección no miras el reloj. Yo ya no es que no mirara el reloj mientras veía Parque Jurásico. Para mi, directamente el tiempo se paró. Entre las 23 horas de aquel sábado de octubre de 1993 y la 1 de la madrugada y 7 minutos ya del domingo posterior yo estuve en Isla Nublar, viviendo la aventura más emocionante de mi vida…

 

//www.imdb.com/title/tt0107290/