Un tributo a Michael Crichton

La agitada vida que llevamos no siempre nos permite centrarnos en cosas importantes, que sí nos interesan mucho, que nos apasionan, cosas que no hacemos por obligación sino por devoción, pasión y a veces incluso hasta agradecimiento…

El caso es que ayer no pude extenderme mucho en la necrológica de Michael Crichton. Su muerte ha sido una malísima noticia, que me pilló ayer de sorpresa ya que ni sabía que estaba enfermo, y que tardé alguna hora en asimilar.

Crichton, escritor, guionista, director, médico…fue de esos tipos a los que se le notaba cercanía a pesar de su preparación y talento. Era alguien capaz de trasladar sus amplios conocimientos científicos al ámbito del entretenimiento, de la ficción…Entendió perfectamente que cine y literatura son dos medios radicalmente distintos de contar historias, y supo convertir sus novelas profundamente plagadas de datos y muestras de conocimientos en películas enormemente entretenidas y accesibles a todo el mundo.

Fue lo que me ocurrió a mi con Jurassic Park. Ya en la entrada que dediqué no hace mucho a la peli expliqué que empecé leyendo el libro para posponerlo y terminarlo una vez vista la peli. Colaboró en el guión con David Koepp, y aprobó un texto que se convirtió en la peli más divertida de la historia. Después, para quien, como yo, se quedó con ganas de más, de saber más, estaba la novela, todo un glosario de terminología cinetífica y una auténtica enciclopedia sobre dinosaurios, apasionante para quienes siempre nos habíamos sentido fascinados por los seres prehistóricos.

Hay mucha gente que sostiene que la novela es infinitamente mejor que la película. Yo ya dije aquí más de una vez que no me gusta comparar historias contadas en medios diferentes. Considero que si Spielberg hubiese sido absolutamente fiel al libro la película hubiese resultado bastante aburrida. La peli resultó ser un compendio de la trama principal del libro, y a mi me hizo pasar dos horas inolvidables.

Poco después de ver Jurassic Park, vi en el cine Congo, otra divertidísima aventura ambientada en África, protagonizada por una expedición que se enfrenta a una temible raza de gorilas, acompañada de su propio simio parlante, fruto del avance de la ciencia en el ámbito de la aplicación de los ordenadores a la educación de los primates. Reconozco que en la pantalla ver a la gorila Amy hablar resultaba por momentos grotesco, pero la peli tenía un ritmo envidiable y un final espectacular.

Disfruté muchísimo con Twister, que hizo muy buena taquilla y tuvo a Jan de Bont como director, que mantuvo el buen tono de Speed para después no recuperarlo nunca.

Esfera y El Guerrero Nº 13 me hicieron pasar ratos entretenidos, pero reconozco que no he leído las novelas. Lo mismo me ocurre con Timeline. Respecto a la secuela de Jurassic Park, El Mundo Perdido me defraudó algo, aunque reconozco que fui al cine con las expectativas muy muy muy altas. Me gustó, aunque creo que ya no tenía la magia de la anterior. Sí leí la novela, que me pareció estar a la altura de su predecesora.

Escribió muchos más guiones, a veces muy afortunados y otras no tanto. Como director me gustan mucho Coma y El Primer Gran Asalto al Tren, aunque mi favorita es Almas de Metal, esa historia con tantas semejanzas con Jurassic Park en donde los dinos son sustituídos por robots que se resisten a ser atracciones para turistas, uno de ellos con el rostro del siempre carismático Yul Brynner.

Pues éste es mi particular y pequeño homenaje a Michael Crichton. Un escritor del que sólo leí dos libros, pero que fue decisivo para que pasase alguno de los mejores momentos de mi vida. Esta noche veré Jurassic Park una vez más, y van…muchas. Gracias por todo.