Hermanos por Pelotas

Ésta es otra de esas pelis cuya valoración final se ve condicionada por el doblaje con el que se estrena aquí en España. No tengo nada contra Santiago Segura y Florentino Fernández, de hecho son tipos que me caen bastante bien y me he pasado buenos ratos con ellos (con sus trabajos, se entiende), pero son demasiado famosos, demasiado mediáticos, como para ver una peli en la que doblan a los protagonistas y olvidarnos de que son ellos, de que son sus voces.

Pero tampoco hay que engañarse. Dudo mucho de que con otros dobladores la peli me hubiese gustado mucho más. Probablemente algo más, ya que mi cabeza estaría despejada de la imagen de los dos "amiguetes" poniendo sus voces, pero también es cierto que aunque la mona se vista de seda…

Hermanos por Pelotas es una comedia más perpetrada por el prolífico Judd Apatow, quien va añadiendo compadres a su troupe. Personalmente Will Ferrell es un cómico que nunca me ha hecho ni pizca de gracia, cosa rara, porque todos los que triunfan a lo grande en USA (Ferrell es una estrella absoluta allí) suelen gustarme. Por su parte John C. Reilly es un actor soberbio, uno de esos secundarios prestigiosos que ha trabajado con gente como Scorsese o Paul Thomas Anderson, y que aquí demuestra que es capaz de sacar petróleo de un guión mediocre, de una historia tonta, abandonada a la suerte de un cómico egocéntrico como Ferrell y un actor de talento como Reilly.

A su lado la buenísima actriz Mary Steenburgen, totalmente superada por esos dos freaks con los que comparte techo (o tres, porque su marido interpretado por Richard Jenkins aacaba demostrando ser el legítimo portador del gen que invade la mente de su hijo). Pero ya se sabe, las comedias de Apatow han funcionado muy pero que muy bien en taquilla y está en disposición de ofrecer suculentos cheques a actores y actrices de talento.

Algún gag simpático hay. Incluso alguno muy simpático, como esas escenas en las que los hermanos pululan sonámbulos por la casa, o las protagonizadas por el hermano del personaje de Will Ferrell, encarnado por Adam Scott. Y el final está bastante logrado, aunque quizás algo esperado y más típico de un producto Disney que de una comedia irreverente.

En definitiva, las comedias de Apatow parecen cortadas por el mismo patrón. Todas flojas, como momentos logrados, que no hacen que bostecemos, pero ninguna realmente redonda, como las varias que tienen en su filmografía los hermanos Farrelly o Ben Stiller, las referencias cómicas americanas que yo siempre cito cuando veo pelis así.

Mi puntuación en IMDB:4.

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