Quantum of Solace

Casino Royale era, aparentemente, un nuevo Bond. Y no sólo por el cambio de actor, sino en todos los sentidos. Daba la impresión de que los responsables de la saga, esos incombustibles Barbara Broccoli y Michael G. Wilson querían empezar de cero: nuevo rostro para Bond, nuevo talante…Conoceríamos al famoso agente en sus inicios, antes de las sonrisas seductoras, antes del martini agitago y no batido, antes de Q y Moneypenny…

Quantum of Solace juega descaradamente al despiste. Es como si los máximos responsables del personaje tuviesen miedo de desprenderse definitivamente del (estupendo) legado cinematográfico del personaje. Daniel Craig sigue siendo una roca granítica sin el encanto de sus predecesores, los secundarios míticos aún no aparecen, salvo M…pero los guionistas hacen que de la boca de Bond salgan frases y chistecitos más propios de Connery o Brosnan, conocemos la génesis del martini agitado y no batido y sorprendentemente la famosa escena desde el cañón de la pistola, ese mítico "gun barrel" aparece justo al final de la peli…¿Veremos a Bond, en la tercera peli protagonizada por Craig, pronunciar lo de "me llamo Bond…James Bond"?¿Veremos el gun barrel al principio?¿Veremos a Q y a Moneypenny…?

Pues es probable. De momento, esta Quantum of Solace me ha dejado bastante frío. Sigo sin ver a Craig como Bond, aunque quien ha leído las novelas sostiene que este 007 está mucho más cerca del descrito por Ian Fleming. Y si yo no reconozco al protagonista, mal hacen los guionistas en tratar de recordarme con sutileza que es él, porque lo que consiguen entonces es descolocarme. Casino Royale era una película de acción muy estimable, y el hecho de que yo no reconociese al bueno de Craig como James Bond no era un obstáculo para pasar un par de horas entretenidísimo. Pero Quantum…falla en ese aspecto. El guionista Paul Haggis, responsable de la oscarizada Crash y del libreto de Million Dollar Baby, demuestra que éste no es su terreno, y compone una historia simple, plomiza por momentos, con un villano patético y unos secundarios ridículos (ese Fernando Guillén Cuervo…).

Y es una pena, porque con una segunda peli al nivel de Casino Royale, probablemente los fans del Bond cinematográfico de toda la vida nos hubiésemos acostumbrado. Pero si la peli falla ya como producto de acción sin más, entonces, el personaje, desde mi punto de vista, está muerto y enterrado. Estaremos ante una saga más del actual cine de acción, y Bond se convertirá en un Bourne cualquiera, a pesar de que a mi la última entrega del espía encarnado por Matt Damon me parece considerablemente superior a Casino…y por descontado a Quantum…

Tiene cosas buenas, no voy a negarlo. El comienzo, con esa persecución en la carretera es genial, y en general todas las escenas de acción están rodadas con una pericia admirable. Pero con eso contábamos. Y por eso la película se queda en eso, un producto de acción al uso, una cinta más, de las producidas por los grandes estudios como churros, no una película de Bond. Para colmo, las variaciones en el famoso tema de Monty Norman resultan torpes y cansinas, y la canción principal interpretada por Alicia Keys y Jack White es de lo más sosa, mucho peor que la que se consideró antes, interpretada por Amy Winehouse…pero claro, la buena de Amy se droga y es muy mala, así que la apearon del proyecto…

Pues habrá que esperar a la tercera para ver el rumbo definitivo de la saga. Por mi parte, si las cifras 007 no acompañasen al título de la peli, hubiese salido con mejor sabor de boca. Lo que me cuesta entender es este giro radical cuando Muere Otro Día, la última de Pierce Brosnan, fue en su día un éxito descomunal y una película Bond estupenda. Es cierto que la renuncia de Brosnan complicaba las cosas, pero alguien hubiese aparecido. Se optó por un cambio de rumbo, por un lavado de cara, que a mi de momento no me convence del todo…

Mi puntuación en IMDB:6.

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