Outlander

La cartelera está floja, sosa…Empieza a prepararse para la temporada navideña, con las películas infantiles y el blockbuster de turno, que este año parece que será Ultimátum a la Tierra, que se estrena el próximo día 12. Y es el momento también para que se cuelen esas películas que suelen pasar desapercibidas, esas cintas que las productoras imponen a los exhibidores para poder venderles los taquillazos.

El caso es que tenía fe en Outlander, por varias razones. En primer lugar por lo poco que sabía de la trama: vikingos mezclados con seres de otros planetas…sonaba bien. También por el reparto, porque James Caviezel me parece un muy buen actor, aunque parece ser que su vena ultra-católica le sigue limitando a la hora de escoger papeles y escenas (nada de escenas de cama, por supuesto…), y además tenemos a John Hurt y a Ron Perlman, que vuelven a coincidir tras los dos Hellboy. Y tenía, en fin, la esperanza de volver a disfrutar de una serie B divertida, en pantalla grande, como en su día disfruté con Pitch Black o con Deep Rising. 

Pero nada de nada. De hecho me aburrí bastante. Lo primero que me vino a la mente es el excesivo parecido con Beowulf, la gran peli de Robert Zemeckis que mezclaba animación con imagen real, que pudimos disfrutar el año pasado. La historia es calcada, pero Beowulf resultaba mucho más divertida. Outlander cuenta lo mismo pero incomprensiblemente en más metraje, casi dos horas, para narrar algo que puede hacerse en 90 minutejos de nada. Al final resulta que la acción se dilata y se meten escenas de relleno ciertamente ridículas, como esa competición de los dos machotes caminando por encima de los escudos.

Y es una pena, porque cuando el bicho de marras entra en acción las escenas son realmente espectaculares. El bicho es demasiado parecido a los Aliens contra los que Ripley peleó en la famosa saga, pero las peleas y persecuciones están muy bien rodadas. Es como si les diese corte contar en hora y media la historia y se hubiesen visto obligados a aumentar el metraje. Una lata, y de hecho estuve varias veces a punto de dormirme…

La épica, la fantasía y las historias de espada y brujería siguen de moda, tras cinco años transcurridos desde el estreno de la última entrega de El Señor de los Anillos. Éragon, Las Crónicas de Narnia, Las Crónicas de Spiderwick, Beowulf o La Brújula Dorada aprovecharon el tirón, y aquí incluso no se cortan un pelo y le dan a uno de los secundarios el nombre de Boromir. Está bien que proliferen estas películas de género, pero siempre y cuando los encargados de escribirlas sean capaces de ofrecer historias sólidas y mínimamente originales. El tal Howard McCain es el responsable de los guiones de la próxima entrega de Underworld y del nuevo Conan. Miedo me da…

Mi puntuación en IMDB:4.

//spanish.imdb.com/title/tt0462465/