El Mensajero del Miedo

Qué buen cineasta fue John Frankenheimer, un director casi infalible, de esos que jamás estropean un buen guión ni un buen reparto, y que si ambos aspectos no son tan buenos, era capaz de elevar un pelín el nivel global de la película. El Mensajero del Miedo es la primera versión que se hizo de la novela homónima de Richard Condon, una historia de manipulaciones en altos niveles de la adminstración americana, que fue objeto de un remake en 2004 a cargo de Jonathan Demme.

Aquí Frankenheimer no lo tuvo fácil. El guión de George Axelrod presentaba ciertas carencias, aspectos de la trama que por el contrario sí aclaraba el libreto escrito para la versión de 2004. Y en el reparto un lunar importante: Frank Sinatra, toda una estrella en los 60 pero sin el talento necesario para actuar, a pesar de que su fama le permitió siempre alcanzar papeles destacados en producciones ambiciosas.

Sinatra encarna a un veterano de la guerra de Corea que forma parte de una brigada capturada por las milicias chinas y rusas para experimentar con ellos y someterles  a experimentos mentales destinados a asesinar y extorsionar a las altas esferas de la administración americana. Aquella brigada estaba encabezada por Raymond Shaw, interpretado con solvencia por Laurence Harvey, quien al hacer solitarios con una baraja entra en una especie de trance que lleva a matar y asesinar a sus compatriotas.

El problema de esta versión antigua es que no queda claro el papel que juega la maligna madre de Raymond, encarnada por Angela Lansbury. Si en principio nos muestran al eje chino-ruso como responsables de los atroces experimentos, a medida que avanza la historia vemos que la madre también está involucrada, e ignoramos si ella forma parte de una conspiración que la ha llevado a asociarse con el temido eje comunista, lo que sería del todo incoherente con la fundamentalista ideología del partido Republicano al que pertenece. Este aspecto sí queda claramente explicado en la versión de 2004, en la que se muestra sin lugar a dudas la responsabilidad de la madre, encarnada en aquella cinta por una pérfida y excelente Meryl Streep.

Con todo, la película no defrauda y permite pasar un rato entretenido, a pesar de que la obra de Jonathan Demme tenga mayor cohesión en el guión y un reparto más compensado, ya que Denzel Washington está mucho mejor que Sinatra como motor y protagonista de la historia, y Meryl Streep resulta también más creíble que la entrañable Lansbury.

Pero El Mensajero del Miedo, versión 1962, es una buena peli de un tipo que nos hizo pasar muy buenos momentos con sus obras: El Hombre de Alcatraz, Los Jóvenes Salvajes, Plan Diabólico, Grand Prix, Ronin u Operación Reno son otras excelentes películas dirigidas por el gran John Frankenheimer.

M puntuación en IMDB:6.

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