Gran Torino

SPOILERS

 

Se ha cerrado el círculo. Aquél que se inició hace casi cincuenta años con los spaghetti western, continuó hace casi cuarenta con Harry El Sucio y culmina ahora con Walt Kowalski. Han sido cinco décadas de tipos duros, imperturbables, tres personajes distintos pero un único ser, independientemente de que porte un poncho, la placa de policía o una cerveza.

Clint Eastwood se retira del cine como actor, y tenía que hacerlo así. El último vals de uno de los tipos duros del cine tenía que ser éste, y no el de Los Puentes de Madison. Y él, consciente de ello, nos ha brindado otro personaje memorable, un tipo harto, hastiado de los nuevos tiempos y de las nuevas generaciones, alguien que cree que cualquier tiempo pasado siempre fue mejor…

Es curioso como se pueden paliar las deficiencias de un guión sencillo (que no mediocre) presentando altos niveles en los demás aspectos. Una historia simple interpretada por grandes actores, aunque el espectador sólo reconozca al absoluto protagonista. Alguien que en su canto del cisne como actor nos cuenta una preciosa historia sobre la amistad, entre un veterano de guerra y un inmigrante, entre dos seres que, de no ser por la inhumanidad e incomprensión de la verdadera familia del protagonista, nunca hubiesen cruzado más que palabras de desprecio (por parte del viejo, desde luego…)

Eastwood quiere dejar claro que en ocasiones el verdadero afecto se tiene por aquellos que en teoría más se diferencian de nosotros. Por alguien que ha nacido a cientos de miles de kilómetros de donde nosotros lo hemos hecho, y cuyas costumbres son radicalmente opuestas a las nuestras. Pero qué mas da. Walt Kowalski no puede, llegado su momento, acordarse de quienes sólo mostraron hacia él olvido e indiferencia, y por eso realiza el último y gran sacrificio, para que Thao y su hermana Sue tengan una vida próspera, un futuro decente en su país, esa América de las oportunidades por la que él luchó, y en nombre de la cual tuvo que quitar vidas.

Gran Torino no es, ni por asomo, la mejor película de Clint Eastwood como director. Y probablemente no sea una de sus mejores interpretaciones. Pero es una obra decisiva por lo que supone de despedida y cierre de uno de los tipos con mayor presencia y carisma de la historia del cine. Un icono que durante cincuenta años nos ha emocionado, nos ha hecho reír y que nos ha cautivado con su forma de ser, políticamente incorrecta, capaz de referirse a los asiáticos como "estreñidos", aunque después sacrifique su vida para que dos de ellos tengan un futuro.

Seguirá brindándonos obras maestras como director, y seguirá demostrando que es uno de los mejores cineastas de los últimos treinta años. Pero no le veremos más delante de la cámara. Se va un tipo duro, de los que casi no quedan. Y ha sido un placer conocerle.

Mi puntuación en IMDB:7.

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