Porque Lo Digo Yo

La comedia romántica tiene algo que no tienen otros géneros, y es que si sale mal…sale rematadamente mal. Es cierto que cuando sale bien es un placer, ya que es un género que, junto con el musical, lleva inherente una carga de optimismo y buen rollo que llena un montón. Pero cuando la cosa no sale, el desastre es absoluto.

Porque Lo Digo Yo es uno de esos desastres. Y es que una comedia romántica mal escrita, mal dirigida y, sobre todo como en este caso, mal interpretada, se te indigesta hasta llegar a ser por momentos repulsiva y vomitiva. Si el género se basa en la comedia y el romance, y los chistes son malos y la historia de amor empalagosa, apaga y vámonos.

Michael Lehmann es el director aquí, un tipo de escasísimo talento, cuyo mejor trabajo hasta ahora es una denostada peli con Bruce Willis que, paradójicamente, fue destrozada en su día por la crítica: El Gran Halcón. No era una maravilla, pero tenía un pase. Después dirigió espantos como Cabezas Huecas o La Verdad Sobre Perros Y Gatos, para posteriormente dedicarse a la tele con episodios recientes de True Blood o Californication. Es esta comedia romántica que nos ocupa dirige a un reparto a priori interesante, con Diane Keaton, Mandy Moore y Gabriel Match como puntas de lanza. Pero a cada cual peor…

Lo grave es lo de Diane Keaton. La que fuera actriz de referencia en los setenta y ochenta parece resignada ahora a especializarse en papeles de suegra metomentodo, clavando aquí, con mucho peor resultado, el registro que ya había interpretado en Cuando Menos Te Lo Esperas, en la que compartía reparto con Jack Nicholson. En Porque Lo Digo Yo está desatada, sobreactuada, gritona, y por momentos el espectador, o al menos yo, llega a odiarla. Cargante la Keaton, aquí, muy cargante…

De Mandy Moore uno espera menos. Es una chica guapa en un papel lleno de clichés (como toda la película, por otra parte), pero no ofrece nada destacable e incluso de alguna escena sale bastante mal parada. Gabriel Match es el chico bueno y guapete, en su anterior papel antes de ser Spirit.

Apenas nos reímos, la historia de amor no emociona y la película es más previsible que una nueva secuela de Saw. Y lo que más molesta es que se intente compensar la pulcritud del guión añadiendo palabras como "prepucio", o expresiones supuestamente escandalosas en las conversaciones entre las tres hermanas, para tratar de demostrar que la cinta sí se sale de lo políticamente correcto.

Mala de narices.

Mi puntuación en IMDB:3.

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