Rebobine, Por Favor

Hay un grupete de cineastas que en los últimos años ha destacado por sus obras originales, rompedoras y supuestamente innovadoras, que se ha ganado la benevolencia de la crítica, y, en ocasiones, también del público, no tanto del mayoritario, ése que va a las salas de cine habitualmente, sino del que ve películas en su casa y después las comenta en la red. Spike Jonze, Charlie Kaufman y Michel Gondry son directores de culto, de esos que si los nombras entre tus favoritos en una conversación sobre cine te hacen quedar cool y te revelan como alguien interesante.

Pues a mi no me gustan nada, ninguno de los tres. Su cine me parece pretencioso, como si cada uno de ellos tuviese la clara intención de hacer de cada película suya una nueva obra maestra. Y las obras maestras no se planifican, simplemente se hacen. Cosas como Olvídate de Mi, Adaptation o Human Nature me parecen malas pelis, falsas, rimbombantes y con absurdas pretensiones de renovar el lenguaje cinematográfico. Un coñazo, vamos…

Pero he de decir que Rebobine Por Favor me ha divertido. Michel Gondry ha querido dejar su sello en una historia original pero interesante, y, afortunadamente, ese sello "marca de la casa" de estos nuevos directores se queda aquí un poco tapado por una historia y unos personajes atractivos, encarnados por unos actores que encajan muy bien en sus papeles. Estamos, probablemente, ante la película más "normal" de estos cineastas, si por normalidad entendemos historia (fácilmente comprensible), personajes y desarrollo habitual de principio, nudo y desenlace. Menos mal.

Una parte de la trama ya nos atrapa. Se nos cuenta las dificultades de un dueño de un video-club para que su negocio sobreviva. Pero se trata de un video-club como los de antes, con vídeos VHS, el típico establecimiento de barrio al que los vecinos acuden para tener un entretenimiento en sus ratos de ocio. Algo de mi se fue cuando estos negocios desaparecieron. Recuerdo salir de clase los viernes por la tarde, recorrer varios video-clubs para alquilar una peli para el fin de semana, y después meterme en el cine a ver algún estreno. Y a veces, al salir del cine, volvía a visitar algún video-club, para alquilar una peli que no estaba disponible antes, o simplemente para contemplar las carátulas de los vídeos, informarme de los repartos, los equipos técnicos…Nostalgia pura y dura.

El caso es que el mejor amigo de un trabajador del video-club sufre un accidente en una planta eléctrica, que provoca que todas las cintas se borren. De repente el video-club no tiene pelis, sino cintas en blanco. Jack Black y Mos Def encuentran la solución: rodar ellos mismos, cámara en mano, todas las pelis. Clásicos de los ochenta como Los Cazafantasmas o Robocop serán objeto de imposibles remakes que los protagonistas califican como "suecadas". El término otorga a cada nuevo producto un status de obra de culto y el éxito llega sin que se lo esperen. De repente, todo el mundo quiere ver suecadas.

Y se desarrolla así una comedia divertida, inteligente y nostálgica. El remake que la loca pareja hace de Los Cazafantasmas es desternillante, desde esa primera escena inicial mítica en la que un espectro ataca a una anciana en la biblioteca hasta el mismo final. Y después Robocop, El Rey León, Paseando a Miss Daisy…Jack Black borda un papel que le va como anillo al dedo y Mos Def se revela como sun sorprendente cómico. A su lado, veteranos como Mia Farrow y Danny Glover, quienes en su día protagonizaron muchas de las pelis que fueron masivamente alquiladas en formato VHS.

En definitiva, una entrañable y divertida comedia sobre el paso del tiempo y la conveniencia de adaptarse a las nuevas tecnologías. Porque el Elroy Fletcher que encarna Danny Glover sabía que el boom de las suecadas sería flor de un día, y que no le quedaría más remedio que aceptar el DVD como formato casero. Qué tiempos aquéllos…

Mi puntuación en IMDB:6.

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