The International: Dinero en la Sombra

El título hace justicia a la idiosincrasia de la peli. Director alemán, intérpretes británicos, norteamericanos y sudamericanos, y una historia que se desarrolla entre Lyon, Nueva York, Estambul, Berlín o Luxemburgo, y que habla de la corrupción de las grandes entidades bancarias y financieras. The International es un thriller al uso, uno de esos que se producen como churros en el cine de hoy, con buenos y malos, aunque lo que los guionistas quieren dejar muy claro aquí que estos malos son invencibles, y que actúan con absoluta impunidad.

El director es Tom Tykwer, quien hace unos años triunfó en todo el mundo con Corre, Lola Corre, protagonizada por la que entonces era su musa, Franka Potente. Después de varias coproducciones, hace un par de años adaptó el exitoso libro de Patrick Suskind, El Perfume, aunque las críticas no fueron benévolas. Con The International se convierte definitivamente en un cineasta adaptado a los cánones clásicos y típicos del cine de hoy, muy alejado de la renovación que proponía el cine hecho antes en su Alemania natal.

Tykwer nos cuenta una historia mil veces contada, y nos lo da todo muy mascado. Pronto sabemos quiénes son los malos, qué se proponen y por qué. Cuando, tras la escena inicial en la que asesinan al compañero de Clive Owen, creemos que estamos ante una de suspense en la que el protagonista irá atando cabos con paciencia y pulcritud, de repente vemos que el valiente Owen ata cabos con una facilidad pasmosa, ayudado por una Naomi Watts que también encuentra la inspiración de forma sencilla. No seré yo quien critique en exceso esa consideración del director hacia los espectadores de su película, de tratarles como individuos limitados a quien hay que explicárselo todo de forma clara, pero lo cierto es que aquí se pasan. Personalmente agradezco las tramas sencillas, concisas, en detrimento de esos nuevos experimentos que asaltan cada vez con más frecuencia el panorama cinematográfico, en forma de historias que ni los propios guionistas entienden. Pero los responsables de The International nos lo dan todo demasiado hecho.

Esa simpleza en la narración se compensa con la evidente solvencia del director para rodar las muchas escenas de acción de la película. Es especialmente relevante la escena en el Guggenheim, filmada con maestría, que recuerda poderosamente a la que Brian De Palma incluyó en Los Intocables,cuando Kevin Costner protegía el carrito del bebé de los malos. Tykwer lo resuelve todo con pericia, por lo que la película en ningún momento se hace plomiza, a lo cual ayuda, evidentemente, la excesiva información que se nos da y la increíble habilidad de los buenos para desenmascarar a los villanos.

La (única) novedad que se nos ofrece es la consideración de estos malos como invencibles, el convencimiento de que ante el poder de las grandes corporaciones lo único que podemos hacer es minimizar los daños, y tratar de que sus desmanes no afecten a nuestras vidas cotidianas. Por si alguien lo dudaba, el dinero, y sólo el dinero, es la causa de que las mentes más lúcidas se corrompan, y si esas mentes están en lo más alto de la pirámide, poco podemos hacer.

En definitiva, un thriller de fácil digestión, muy divertido por momentos, y con dos intérpretes que no ofrecen sus mejores trabajos (Wilson y Naomi Watts), frente a otro más veterano que sí sabe aprovechar los (repetitivos) papeles secundarios que el cine de hoy le ofrece. Me refiero al gran Armin Mueller-Stahl, nominado al Óscar al mejor actor de reparto en 1997 por su papel en Shine.

Mi puntuación en IMDB:6.

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