X-Men, Orígenes: Lobezno

Pues comenzó la temporada veraniega cinematográfica, y es que, como todo el mundo sabe, a efectos cinéfilos el verano no empieza a finales de junio, sino a principios de mayo. Este año no pinta bien la cosa: Ángeles y Demonios, Terminator Salvation, Transformers 2…no creo que nos vayan a entusiasmar. Si la temporada pasada Iron Man abrió el fuego, este año otra producción Marvel ha inaugurado el estío: el mutante de las garras de adamantium llega para inaugurar otra franquicia sobre los hombres X concebidos en los 60 por Stan Lee, y ahora se trata de que conozcamos sus orígenes, justo antes de que ingresen en esa escuela tan especial que todos conocemos…

X-Men Orígenes: Lobezno es una película desigual, con virtudes y defectos que se alternan en su desarrollo y en la que se nota demasiado que Marvel y Fox no han querido ceder a un director con personalidad los avatares de Logan en esta historia sobre sus comienzos como mutante. Gavin Hood, sudafricano, responsable de un título de qualité como Tsotsi (ganadora del Óscar a la mejor película en habla no inglesa en 2006), y de la más comercial Expediente Anwar, no desaprovecha la ocasión de introducirse definitivamente en el establishment de Hollywood, y cumple con su papel, el de un asalariado de un gran estudio que vigila para que nada se salga de los cánones establecidos. Y en este sentido, X-Men Orígenes: Lobezno, es más una producción de Marvel y Fox que una película de Gavin Hood.

Lejos quedan los tiempos en los que los mutantes tenían su "otro Charles Xavier" en el cine. Bryan Singer era ese gurú que se encargaba de que los mutantes cinematográficos tuviesen alma y transmitiesen grandeza. En la tercera peli Singer delegó al estar ocupado con Superman (a quien, paradójicamente no supo otorgar esas virtudes), y el resultado se alejó de las dos primeras cintas, aunque yo siempre he sostenido que la película de Brett Ratner es más decente de lo que todo el mundo sostuvo en su momento. Pero el principal defecto de aquélla se mantiene ahora en ésta.

Tampoco ayuda el guión, desigual, irregular y demasiado previsible. Los esfuerzos de David Benioff (guionista de Troya) por empalmar esta historia con las tres que ya vimos en el cine es destacable, y su objetivo se cumple con creces, y con talento. Pero, por el contrario, la acción que vemos durante los 108 minutos de metraje nos resulta repetitiva: esa historia de los dos hermanos antagónicos que se buscan, se encuentran, se buscan y se vuelven a encontrar…todo ello alternándolo con la presencia de una Patrulla X alternativa, mutantes desconocidos que, como en la tercera peli, ni interesan ni atraen, aunque alguno acabe jugando un papel decisivo en la suerte de nuestro admirado Lobezno.

Sin duda la excepción es ese Dientes de Sable, encarnado por ese actor de poderosa presencia que es Liev Schreiber, quien en ocasiones es capaz de eclipsar al Lobezno Jackman como en su día hacía en la reciente Resistencia, en donde anulaba por completo al Bond Daniel Craig. La única pega es que este personaje choca de frente con el que Tyler Mane encarnó en las dos primeras películas de Bryan Singer, siendo éste el único punto de conflicto entre la trilogía conocida y ésta que esta por venir.

Otros personajes poco destacables, como el interés amoroso de Logan, se mezclan con alguno interesante, como el Stryker interpretado por ese freak que es Danny Huston, a quien yo recuerdo por ser el malvado y carismático jefe de los vampiros en 30 Días de Noche. Huston compone un villano a quien sí emparentamos con el que encarnó Brian Cox en X-Men 2.

En donde la película sí gana puntos es en dos aspectos, no precisamente superfluos. El primero se suponía, aunque vistas otras recientes superproducciones, como el último Bond, reconforta ver que en este caso las previsiones sí se cumplen. Y es que como película de acción X-Men Orígenes: Lobezno es un producto impecable, espectacular y divertidísimo. Gavin Hood sale sorprendentemente bien parado y resuelve las peleas y escenas impactantes con buen tino. Como en otras muchas ocasiones, Hollywood compensa esa carencia de personajes e historia con subidas de adrenalina. Algo es algo.

Y lo que a mi más me gusta de la película, y que hace que la puntuación que le otorgo finalmente suba un peldaño, es la buena integración de la historia con las tres películas anteriores. Salvando las distancias, sentimos algo parecido a lo que en su día Lucas nos hizo sentir en los minutos finales del Episodio III, cuando Vader se levanta de la mesa de operaciones y vemos ese atisbo de lo que posteriormente sería la Estrella de la Muerte, y el cartón-piedra de la trilogía original se funde con lo digital de la nueva. La escena en la que el calvo mutante baja del helicóptero me hace esbozar una entrañable sonrisa, al reconocer a un personaje carismático del universo mutante. Ése, con otros detalles como las chapas metálicas de Lobezno, o el púber Scott Summers, nos recuerdan a la buena trilogía inicial, y en especial a las dos maravillas que dirigió Singer.

En definitiva, X-Men Orígenes: Lobezno, es una película que sin duda disfrutarán los fanáticos del personaje, y los aficionados al Universo Marvel, aunque carezca de un guión potente y de personajes con chispa. Por el contrario, ofrece un buen rato palomitero, y la posibilidad de conocer algo más sobre el mutante más macarra creado por La Casa de las Ideas. Lo curioso es que a pesar de sus defectos, el sabor de boca que deja es bueno. Y una última cosa: a mi tampoco me gusta nada Gambito.

Mi puntuación en IMDB:7.

//spanish.imdb.com/title/tt0458525/