Star Trek

SPOILERS

Hay dos sagas cinematográficas muy populares que nunca me interesaron especialmente. De Harry Potter me quedé en la segunda, hastiado de esas dos larguísimas y plomizas primeras pelis (dado que todo el mundo asegura que a partir de la tercera la cosa mejora, me pondré al día); de Star Trek vi la primera de Robert Wise, cartón-piedra que no resistió el paso del tiempo, y empecé a ver alguna posterior, que me parecieron horrendas. Pero mi interés hacia los pijamas espaciales y las orejas puntiagudas creo que va a cambiar a partir de ahora…y él, J.J. Abrams tiene la culpa, porque ha hecho de su Star Trek una maravilla palomitera que, en mi opinión, terminará por convertirse en la película estival de esta temporada…

Lo que hace esta odisea espacial es inaugurar una nueva era cinematográfica en la que el séptimo arte comienza a beneficiarse del derroche de talento que en los últimos años ha desprendido el medio televisivo. Abrams ya pegó fuerte con la tercera Mission Impossible, en un nuevo giro estilístico a la heterogénea saga de los espías (¿para cuando una cuarta?), y ahora ha reseteado las aventuras del Enterprise con mano maestra, ayudado, eso sí, por quienes concibieron sus productos televisivos más famosos. Y es que el trasvase del cine a la tele tenía que empezar a dar sus frutos, como ocurrió hace décadas con tipos como John Frankenheimer, Arthur Penn, Robert Mulligan o Franklin J. Schaffner, directores todos ellos curtidos en la tele, y que después proporcionaron aire fresco a las salas de cine.

Abrams aprovecha su condición de neófito en el universo trekkie para componer una space opera divertida, nueva, pero repleta de guiños evidentes a los fans de toda la vida, disfrutable para quienes, como yo, no participamos del mito, pero también para quienes habían visto cómo su saga favorita se había echado a perder en el cine. Su toque empieza a notarse en esos "letreros" blancos que indican la localización de la acción, como ya ocurre en Fringe, y pronto vemos que la simbiosis entre los dos medios será de lo más fructífera. El genial y emocionante prólogo nos muestra a los primogénitos de ese James T. Kirk, con Jennifer Morrison (la guapísima Allison Cameron de House) como la madre que engendra al personaje después mitificado por William Shatner y a partir de ahora encarnado por el magnético Chris Pine.

 Y tras ese fogonazo inicial, en la que ya el villano Eric Bana se muestra abiertamente, Abrams, con sus acólitos que ya le acompañaron en Lost, Roberto Orci, Alex Kurtzman y Damon Lindelof, bautizan a la nueva SS Enterprise golpeándola con una botella del mejor champán. La tripulación que en su día colocó Gene Roddenberry en la primeriza serie televisiva tiene su contrapartida en esta versión 2009, todos ellos sexys, cool y con sus pijamas de rigor.

Vemos a Bruce Greenwood (el JFK de la excelente y olvidada Trece Días) como el Capitán Christopher Pike, el veterano que se alinea a la joven plantilla que se encargará de llevar a la mítica nave a partir de ahora por mundos y planetas aún por descubrir.

 

Y, claro, no podía faltar, él:

Sylar se customiza en el nuevo, bondadoso, sabio, joven y carismático Spock. La habilidad de los guionistas para fusionar el personaje ya conocido y elevado a los altares gracias a Leonard Nimoy con éste encarnado por Zachary Quinto es inmensa. Y ese recurso de hacer venir del futuro al Spock que los trekkies veneran es un acierto decisivo.

Y con todos los elementos puestos en juego, con la cocktelera convenientemente agitada por J.J., el Star Trek de la nueva generación se muestra ante nosotros como lo que es: una maravilosa, divertida, genial y emotiva aventura intergaláctica que no da tregua. Bebe no sólo del universo creado por Roddenberry en los 60 y venerado por tantos y tantos fans, sino también del Buck Rogers primigenio o del Flash Gordon de Alex Raymond, y, cómo no, de Star Wars, la space opera clave para entender todo los demas y que Abrams ha admitido admirar.

Star Trek es, me atrevo a decir, la película del verano cinematográfico del 2009, un maravilloso popurrí de viajes en el tiempo, teletransportaciones, aventuras intergalácticas y emociones desatadas. Por mi parte sólo me queda felicitar a los millones de trekkies por haber fichado a ese talento que es J.J.Abrams para reflotar su querido universo. Y, a esa nueva franquicia inaugurada, desearle larga vida, y prosperidad…

Mi puntuación en IMDB:8.

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