Prison Break (4ª Temporada…y balance final)

SPOILERS…

Se acabó. Tras cuatro años de fugas carcelarias, una estancia en Panamá y la búsqueda desesperada de un disco duro, la odisea de los hermanos Michael Scofield y Lincoln Burrows ha llegado a su fin. Han sido cuatro años intensos, en los que hemos conocido a un puñado de personajes que recordaremos para siempre, y para los que, en muchos casos, nos hubiese gustado un desenlace distinto…

Hace aproximadamente un año, posteaba en este blog uno de mis tops, referido a mis 10 series de televisión favoritas. Prison Break estaba arriba, muy arriba, debido al increíble nivel que había ofrecido en sus dos primeras temporadas. En aquel momento estaba viendo la tercera, que ya en sus inicios me pareció muy inferior, pero daba por hecho de que la serie acabaría teniando más de cuatro temporadas, y supuse que aquel bajón en la tercera sería coyuntural, y que remontaría el vuelo. Me equivoqué…En ese top, hoy Prison Break no estaría tan arriba. Han sido finalmente cuatro temporadas, dos primeras excelentes, la tercera flojísima, y esta cuarta algo mejor que la tercera, pero manifiestamente peor que aquellas dos primeras, que en mi opinión son ya un hito en la historia de la ficción televisiva.

Recuerdo que empecé a ver Prison Break porque en 2005 un amigo me dijo un día…he visto por casualidad el primer episodio de una serie que han empezado a emitir en Estados Unidos. Va sobre un tipo que se deja capturar tras cometer un atraco para ser encarcelado en la cárcel en donde está su hermano y así poder fugarse con él. Échale un vistazo que puede estar interesante…Y claro, con semejante trama, me puse a investigar. Aquella primera temporada fue espectacular. Una trama milimétricamente diseñada y unos personajes geniales, todo ello aderezado con los tópicos más resultones del cine carcelario. Los dos hermanos protagonistas estaban interpretados por actores desconocidos, Wenworth Miller y Dominic Purcell, acompañados por secundarios más conocidos como Robin Tunney, Stacy Keach como el alcaide de Fox River, con quien Michael termina teniendo una relación muy similar a la de Tim Robbins con el alcaide Bob Gunton en Cadena Perpetua, o Peter Stormare. Fueron 22 episodios increíbles, en los que conocimos también a Theodore Bagwell, más conocido como T-Bag, el psicópata más miserable y divertido de la historia de la tele…

La segunda temporada no gustó tanto como la primera. A mi sí. Si la primera me había parecido una versión loca y remozada de Cadena Perpetua y de tantas y tantas pelis carcelarias, la segunda me pareció a su vez, una versión de El Fugitivo, a lo bestia, con múltiples fugitivos huídos de Fox River gracias al infalible plan de Michael. Conocimos en esta segunda a Alexander Mahone, un agente del FBI encarnado por el gran William Fichtner, que terminará estando del lado de los hermanos, aunque en esta temporada se convierta en un cazador impenitente y brutal…

Y fuimos sabiendo algo más de La Compañía, la misteriosa secta que parece estar detrás de todo. Esta segunda temporada terminó con varios de los protagonistas de nuevo en prisión esta vez en Panamá, en Sona…

Y en Sona se desarrolló la tercera, una temporada olvidable, mala, en donde no apareció Sara Tancredi, que había sido la doctora en Fox River y el interés romántico de Michael. Tuvimos que sufrir a personajes horrendos como El Lechero o aquel chaval ataviado siempre con la camiseta de Tracy McGrady…Quizás lo único salvable fuese la aparición del General Jonathan Krantz, el villano cabecilla de La Compañía, un malo cojonudo, interpretado por Leon Russom…

 

Y llegamos a la cuarta, que tiene como hilo conductor la pelea por todos por hacerse con Scylla, un disco duro que tiene todos lo datos de La Compañía, además de información decisiva para que quien la posea se haga muy muy rico…Esta cuarta temporada superó con creces a la tercera, pero no estuvo al nivel de las dos primeras. Tuvimos personajes interesantes, como el asesino cabrón grandote negro que casi se carga a todos los buenos, y que terminó por convertirse en uno de mis favoritos…

O Don Self, un Agente de Seguridad Nacional encarnado por el carismático Michael Rapaport, que cambiará de bando varias veces dependiendo de los cauces que tome la fallida trama…

La que terminó por ser la temporada final empezó bien, con esa lucha a muerte por hacerse con Scylla, un disco duro que contenía la información precisa para encerrar a los asesinos de La Compañía, de la que conocemos datos mucho más precisos en estos episodios. Pero la audiencia no acompañó y la FOX pronto anunció que la cuarta sería la última. Los guionistas se apresuraron en cerrar la trama y atar cabos, en lo que terminó siendo una sucesión de capítulos mediocres mediada la temporada, hasta llegar a los dos últimos, emitidos el pasado 15 de mayo. Esos dos episodios finales fueron claramente un homenaje de los creadores a toda la serie, con la aparición más que forzada de algunos de los personajes que habían aparecido en temporadas anteriores, como Paul Kellerman, el antiguo miembro de La Compañía que decidió pasarse al otro lado, y que tendrá una importancia decisiva en el desarrollo de los acontecimientos finales. También apareció C-Note, antiguo recluso de Fox River, y, para culminar, conocimos a la madre de Michael (y no sabemos si de Lincoln también, ya que queda en el aire la verosimilitud de la supuesta hermandad de los dos), otra integrante de la Compañía que se revela como la malvada definitiva de la serie, encarnada por la veterana y gran actriz Kathleen Quinlan. En definitiva, que los creadores de la serie trataron de cerrar la trama de forma apresurada, lo que se nota claramente en esos dos episodios finales, frenéticos, pero con argumentos poco menos que increíbles en cuanto a la resolución final, forzados y poco afortunados. Eso sí, la escena final, en la que se desvela que Michael ha muerto víctima del cáncer que supuestamente le había curado La Compañía, resulta entrañable, una despedida nostálgica de todos esos personajes que nos han acompañado en estos cuatro años…

Sirva esta entrada para homenajear a esos personajes, que a mi al menos me hicieron pasar momentos increíbles, en especial durante aquellas dos primeras temporadas, que son de lo mejor que yo he visto nunca en la tele. Y en especial me gustaría acordarme para siempre de uno de esos personajes inolvidables, capaz de todo para salvar la vida de sus seres queridos, y una de las mentes más privilegiadas de la historia de la televisión, el gran Michael Scofield…

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