17 Otra Vez

Sólo tenía un motivo para ir a ver esta película: Matthew Perry. Lo cierto es que echo muchísmo de menos Friends, y cada vez que hay peli protagonizada por alguno de aquellos entrañables amigos, acudo a verla con la esperanza de que me ría otra vez como antes lo hacía con ellos. Craso error. En 17 Otra Vez ni Perry protagoniza (Zac Efron chupa cámara cual Tom Cruise en sus superproducciones) ni hace reír.

Y lo peor es que, a pesar de que Disney no figura para nada en la producción, la película destila ese aire ñoño y baboso de las pelis en imagen real que la compañía del ratón Mickey suele producir. Evidentemente no he visto ninguna de esas películas de High School Musical, pero me da que esta peli no difiere mucho de aquéllas. Efron luce palmito y que las niñas se vuelvan locas… 

Y además la primera peli que se me viene a la cabeza a los pocos minutos de metraje es Ponte en Mi Lugar, un bodrio (de Disney…) que protagonizaban hace unos años Jamie Lee Curtis y Lindsay Lohan, en la que los personajes encarnados por las dos actrices intercambiaban sus cuerpos. Aquí, por obra y gracia de un conserje, Perry se introduce en el cuerpo de Efron, teniendo la oprtunidad de revivir sus días de instituto y estrella del equipo de baloncesto…En la primera escena, cuando Efron se marca el bailecito en el centro de la pista antes de un decisivo partido, empecé a preguntarme qué coño hacía yo en el cine viendo eso…

Pero mi amor por el cine me lleva en ocasiones a tragarme asquitos como éste. Me da pena la pobre carrera cinematográfica de mis queridos Friends. Matthew Perry sólo logró cierta relevancia con Falsas Apariencias, aquella divertida comedia en la que compartía protagonismo con Bruce Willis y que tuvo incluso una desafortunada secuela. Jennifer Aniston sigue teniendo papeles, ya que el hecho de haber sido chica de Brad Pitt, no nos olvidemos, abre puertas…Pero a Courteney Cox, David Schwimmer, Lisa Kudrow y Matt LeBlanc apenas les vemos en las salas de cine.

Total, que en 17 Otra Vez Matthew Perry tiene una presencia testimonial, saliendo al principio y al final, cuando el hechizo perpretrado por el conserje se inicia y se termina. El resto del metraje, unos 85 minutos, tenemos que aguantar el show de ese adolescente de 23 años llamado Zac Efron, un guaperillas que estaba realmente bien en aquel infravalorado musical de 2007 llamado Hairspray. Pero cuando está en estas producciones disneynianas lo que transmite son unas ganas de abofetearle inmensas, por baboso, empalagoso y por forrarse de esa manera haciendo el imbécil.

El único atractivo de la cinta, por quedarme con algo, ese freak encarnado por Thomas Lennon, un amigo del personaje de Perry que tiene su casa llena de objetos y reliquias de Star Wars, y es que yo quiero una cama como esa…

Mi puntuación en IMDB:3.

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