Noche en el Museo 2

Hasta el culo estoy de que no se guarde la entrada cuando le doy en enviar…Ahora a hacer memoria y a escribir otra vez lo ya escrito. En fin…

Creo que es la primera vez que voy al cine a ver una secuela sin haber visto la primera, y en su momento no la vi, no porque no me interesara, sino porque se me pasó. Y es que si sale Ben Stiller, hay que verla. Es cierto que éste no es el Stiller de la comedia desatada, de Algo Pasa con Mary o Los Padres de Ella, pero siempre mola verle. Noche en el Museo es cine familiar, con las ataduras y limitaciones que ello conlleva.

La premisa inicial es realmente interesante y atractiva. Y es que todas las historias en las que lo inanimado cobra vida tienen un encanto especial. Recuerdo cuando fui a ver La Historia Interminable, el impacto que me produjo…Supongo que vista hoy no será lo mismo, pero en aquellos lejanos 80, cuando yo era niño, me marcó para siempre (cuánto lloré cuando las arenas movedizas se tragaron al caballo blanco…). Se trata de un recurso eficaz y recurrente: en su momento disfruté con Jumanji, después llego la fallida Zathura (del director de Iron Man, John Favreau), y en breve veremos Corazón de Tinta, en la que los personajes de los libros que Brendan Fraser lee en voz alta cobran vida.

Noche en el Museo juega además la baza de la historia americana. Los americanos siempre han sacado un enorme partido de su (breve) historia. Y se manda el mensaje de que estudiar historia puede resultar divertido, a tenor de los increíbles personajes que cobran vida en el museo. Robin Williams repite como Teddy Roosevelt, un divertido Hank Azaria aparece como un malvado faraón egipcio, Alain Chabat como un desaprovechado Napoleón, Amy Adams como la pizpireta Amelia Earhart, y no puede faltar el inseparable Owen Wilson, ni Rexie, ni el mono, y además tenemos al gigantesco Abraham Lincoln para poner orden…

Es evidente que Noche en el Museo 2, como la primera, se disfruta plenamente si se tienen diez, once o doce años, pero yo no puedo evitar verlas con cariño, el que desprenden todas estas películas en las que lo imposible, sucede. No hay un guión sostenible, pero la película se ha facturado de forma impecable, y además Alan Silvestri compone una partitura excelente. Ahora seguiré esperando al Ben Stiller gamberro de las comedias que suele protagonizar, y con las que tanto me río, como no podía ser de otra manera, no en vano estamos ante uno de los mejores cómicos (puede que el mejor), de la actualidad.

Mi puntuación en IMDB:6.

 //spanish.imdb.com/title/tt1078912/