Dollhouse (1ª Temporada)

Original y sorprendente. Ésos son los adjetivos que mejor definen Dollhouse, el último producto televisivo de Joss Whedon, el creador de Buffy, Angel y Firefly. Whedon ha salido indemne de un proyecto tan original como arriesgado, ya que la serie, tras varios meses de incertidumbre, ha sido renovada para una temporada más. Y es para alegrarse, porque Dollhouse es tan rompedora que aunque no nos vuelva locos merece la pena seguirla y ver por dónde discurre su originalísima trama.

La protagoniza (y produce) Eliza Dushku, esa chica de físico espectacular a la que Whedon introdujo de puntillas en Buffy y que hace unos años encabezaba el reparto de una peli de terror que a mi me gustó: Km.666, una slasher típica que ganaba muchos enteros con su presencia. Dushku interpreta a Echo, o, mejor dicho, interpreta a Echo y a todos los personajes que los dirigentes de Dollhouse introducen en la mente de Echo. Suena raro, pero desde el primer capítulo todo se entiende bastante bien…

Dollhouse es una empresa que ofrece los servicios de cualquier tipo de persona: compañía, sexo, expertos en seguridad, en medicina, en idiomas, en cualquier ámbito profesional…Y ello es posible porque han desarrollado una avanzada tecnología que les permite insertar en el cerebro de unas personas ("activos" les denominan) cualquier tipo de personalidad ("impronta", les denominan). La duda que se plantea el espectador es cómo esos activos han llegado hasta Dollhouse para ser manejados de esa manera. No sabemos si han sido secuestrados, si han firmado algún tipo de contrato, si se han prestado de forma voluntaria…

Esas cuestiones van siendo aclaradas (no de forma absoluta) a medida que avanzan los capítulos. Queda claro que Dollhouse es un negocio, ya que los clientes pagan elevadísimas cantidades por contar con esos activos que poseen la personalidad que el cliente ha solicitado. Echo es el activo más demandado, y la obsesión de Paul Ballard, un agente del FBI que se ha acercado a Dollhouse tras una ardua investigación. Ballard descubre que Echo era antes Caroline, una chica normal que, no sabemos cómo terminó prestando su cuerpo a Dollhouse.

 

Eliza Dushku está muy bien en su complicado papel, que a su vez le lleva a interpretar otros muchos. En un tiempo en el que las principales series apuestan por la marcada personalidad de sus protagonistas (House, Lost, Prison Break…), Dollhouse tiene como principal reclamo a un personaje que en cada capítulo adopta una personalidad distinta. Quien siempre encarna al mismo personaje es la enigmática Olivia Williams, que pone rostro a Adelle DeWitt, la jefa de esa Casa de Muñecas, mala, siempre buscando el máximo beneficio de sus activos, pero que a su vez parece ser manejada por otras altas instancias…

La serie empezó tomándoselo con calma…La información era suministrada al espectador con cuentagotas, y se nota que la poca audiencia y la amenaza de cancelación provocó que todo se precipitase…Cuando esperábamos que tendríamos muchos capítulos en los que Echo adaptaría personalidades diversas que le haría protagonizar distintas aventuras, siempre vigilada por Boyd, su guardaespaldas, de repente a partir del cuarto o quinto episodio los guionistas fueron mucho más al grano, y se nos proporcionó mucha más información, sobre la corporación Dollhouse y sobre Alpha, un misterioso activo que se rebeló y se convirtió en un asesino en serie que deambula fuera de la Casa de Muñecas. Alpha terminará apareciendo como el villano de la serie, de perfil similar al Sylar de Hérores…

Habrá que esperar a la segunda temporada para ver cómo evoluciona Dollhouse. A mi me han gustado estos primeros doce episodios, en los que se han cerrado enigmas pero se han abierto otros…

//spanish.imdb.com/title/tt1135300/