El Crepúsculo de los Dioses

Billy Wilder tiene que pasarse cada poco tiempo por aquí, porque el tío fue muy muy grande. El Crepúsculo de los Dioses es cine dentro del cine, una apasionante mezcla de géneros construída a través de dos interpretaciones memorables, la de un William Holden contenido y abrumado por la de esa inmensa Gloria Swanson, en la que posiblemente sea la interpretación femenina más increíble de la historia del cine. Y es que el cine es algo tan grande y maravilloso que su reverso tenebroso puede ser fatal, como Wilder nos muestra en esta maravilla de película.

Siempre ha habido películas que trataban sobre cine, sobre rodajes, relaciones entre lobbys de la industria…Pero en Sunset Boulevard (tenemos aquí uno de los pocos casos en los que el título en español se justifica perfectamente) Wilder pone el dedo en la llaga de manera descarnada, y junto con su guionista Charles Brackett describen los peligros de la divinidad de Hollywood, en especial de aquella industria incipiente que elevó a los altares a las estrellas del cine mudo para después olvidarlas en la transición al sonoro. El Crepúsculo de los Dioses es la versión trágica de Cantando Bajo la Lluvia, que también nos mostraba los problemas de las estrellas cuya luz se apagó con la llegada del sonoro.

La presencia de gente como Cecil B. DeMille o Buster Keaton interpretándose a si mismos revela la consideración que hubo en Hollywood de que la película de Wilder iba en serio, que se disponía a contar una historia de ficción susceptible de ser real, de que la burbuja en la que habían instalado a estrellas como esa Norma Desmond encarnada por Gloria Swanson podía reventar y conducir a las estrellas del cine a un proceso irreversible de percepción de la realidad. Y es que si aún hoy sucede, tras más de cien años de floreciente industria, imaginémonos lo terrible que tuvo que ser para aquellos actores y actrices pasar de la admiración a la indiferencia.

Otra obra maestra de Wilder nos viene a la mente de inmediato. En Perdición también teníamos a un protagonista masculino totalmente manejado por una mujer fatal, aunque aquélla era absolutamente consciente de sus actos. Y también comenzaba por el final, o por el principio del final, ya que el final propiamente dicho en ambos casos lo conocemos en una última escena memorable, y es que en mi opinión Billy Wilder es el responsable de los mejores finales de la historia del cine. Y, como en Perdición, la acción también se sitúa en Los Angeles, la ciudad húmeda, calurosa, sofocante…Fred MacMurray y William Holden pululan por ella casi con consciencia de su destino fatal, atrapados en las redes de dos mujeres opresoras, cada una a su manera.

Holden está soberbio, y su voz en off aporta una solemnidad perferta a la acción. Pero lo que lleva a Sunset Boulevard a la leyenda es lo que hace Gloria Swanson. Su interpretación es asombrosa, y resulta terrible pensar en qué había de cierto en la historia de esa Norma Desmond, ya que Swanson también empezó en aquel cine mudo que se vio absorbido sin remisión por el sonoro.

El cine cambió enormemente cuando pudimos oír la voz de las estrellas, pero quizás éstas no cambiaron con el cine, o no supieron hacerlo. El Crepúsculo de los Dioses es una maravillosa película de intriga, pero también una historia de amor con esbozos de cine negro y un poquito de humor, tan negro que Norma Desmond fue incapaz de borrar su sonrisa de ese rostro inmortal, aunque su destino fuese amargamente trágico. Pero sobre todo es cine dentro del cine, probablemente la mejor película sobre cine de la historia del cine.

//spanish.imdb.com/title/tt0043014/