Up

Y se hizo la luz en este verano cinematográfico de 2009, y la luz la puso, como no podía ser de otra manera, Luxo, el flexo-mascota de esa compañía milagrosa llamada Pixar. Su nueva propuesta animada ha servido para que alguien como yo, que frecuenta los cines cada semana, vuelva a sentir ese goce inigualable que provoca una sala oscura en la que se proyecta una buena película. Up es una aventura maravillosa, protagonizada por unos personajes increíbles que ya ocupan un lugar en mi memoria cinéfila. Señores, vayan al cine porque Pixar ha venido al rescate…

Una palabra resume perfectamente esta nueva producción de la compañía de John Lasseter: aventura. Casi nada. Los que amamos el cine, amamos la aventura, y los guionistas de Up han querido rendir su particular homenaje a todo ese cine de evasión que nos ha permitido en los últimos cien años conocer otros mundos y visitar lugares que sólo existían en nuestra imaginación. Los guiños son innumerables; voluntaria o involuntariamente los creadores de esta maravilla han rendido tributo a Indiana Jones (el protagonista Carl Fredricksen recuerda al viejo Indy que conocimos en la serie televisiva), a King Kong (cuando al principio, Charles Muntz muestra al mundo el esqueleto de la criatura encontrada, o la semejanza entre Cataratas Paraíso e Isla Calavera), a Gunga Din, a Verne y el Nautilus, que sin duda inspiró el zeppelin de Muntz…Todo en Up es aventura.

Y quien vive esa aventura son dos personajes entrañables, de esos que hacen que el cine verdaderamente merezca la pena. El anciano gruñón Carl Fredricksen es, sin duda, uno de los mejores personajes de Pixar, y demuestra que no es imposible diseñar personajes animados humanos que perduren y se ganen al público.

El amor al cine que se respira en Pixar les lleva a inspirarse en leyendas como Spencer Tracy, a quien Carl recuerda sin duda, y, yo, cinéfilo empedernido, no puedo sino acordarme también de Karl Marlden, con quien nuestro protagonista comparte nombre y…narizota. Carl Fredricksen se apodera de la pantalla, desde el inicio, cuando le conocemos de niño, hasta el final, cuando muestra su verdadera naturaleza de ser humano sensible y entrañable. Y es un aventurero de los piés a la cabeza, uno de los nuestros.

Y Russell le acompaña, un niño que no empalaga, que no carga, a pesar de que al viejo Carl le resulte una losa insoportable al principio. Al contrario, termina cogiéndole el mismo cariño que nosotros. Yo sigo con mis referencias cinéfilas y no puedo evitar acordarme del amigo del joven Indy al principio de La Última Cruzada, aquel gordito que tocaba la trompeta con sus mofletes hinchados mientras Henry Jones Jr. trataba de hacerse con la Cruz de Coronado. Russell es majo, abrazable y simpático, y el perfecto contrapunto a Carl Fredricksen.

Juntos vivirán la aventura de sus vidas. Pero, paradójicamente, Up combina la aventura con un aspecto poco asumible para una cinta destinada al público infantil (a pesar de que, como ocurre con todas sus producciones, los adultos la disfrutemos seguramente más que los propios niños). Pixar introduce el concepto de la muerte en esta película, y a pesar de su edulcorada versión, todos sentimos el dolor de Carl cuando Ellie se muere.

 

Y el amor de Carl por Ellie da sentido a su aventura, que comienza con una de las escenas más emocionantes que quien esto escribe ha podido ver el el cine en los últimos tiempos: cuando los globos levantan la casa de Carl empieza la aventura, y sabes que estás a punto de vivirla en primera persona. Y es que si querían mandar a Carl a una residencia de ancianos, se van a quedar con las ganas.

 

Una pena no poder ver Up en versión original (y ya poder verla en 3D tiene que ser tremendo, pero bastante tengo con que la estrenen en el único cine de mi ciudad), porque las voces en principio parecen perfectas. Edward Asner, el mítico Lou Grant, pone la voz a Carl y el gran actor Christopher Plummer habla como Charles Muntz, un villano estupendo a la altura de la película. Siguiendo con las referencias cinéfilas, Muntz se presenta como una potente mezcla de Vincent Price y Kirk Douglas, mientras que al parecido ya mencionado de Carl con Spencer Tracy hay que añadir lo mucho que nos recuerda Ellie a Katherine Hepburn, pizpireta e inquieta. En Pixar homenajean así a la pareja cinematográfica más recordada, que vivió su amor clandestinamente, justo al contrario que estos dos seres animados que disfrutaron de su romance sin anonimatos ni ataduras.

Maravillosa historia de aventuras, maravillosa historia de amor. Cuando todo parecía perdido, cuando no tenía ganas de ir al cine, Up me ha devuelto la sensación que tuve cuando acompañé a muchos de mis héroes aventureros en sus peripecias más increíbles. Pixar se ha vuelto a superar, sólo un año después de aquella otra maravilla que es Wall-E. Están situando el listón muy muy arriba, casi tanto como a donde llegaron Carl y Russell, dos personajes que desde ahora ocupan un lugar destacado en nuestros corazones.

No me quiero olvidar del estupendo corto con el que Pixar, como siempre, nos sorprende antes de cada peli. Se titula Prácticamente Nublado, y sirve, por temática y ambientación, como aperitivo a la maravilla que veremos después.

Me voy de vacaciones diez días, con un sabor de boca inmejorable. No actualizaré el blog en este tiempo, aunque a la vuelta seguiré subiendo entradas con las pelis que vea en estos días. Y habrá que ir a ver lo nuevo de mi admirado Sam Raimi, quien parece que vuelve a sus orígenes con esa cinta de terror. Vosotros id a ver Up, que ya estáis tardando…

Mi puntuación en IMDB:8.

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Asalto al Tren Pelham 1 2 3

La que tenía que funcionar como revulsivo de esta aciaga cartelera veraniega se va a quedar con las ganas. Y quienes, como yo, tenían la esperanza de volver a pasar un buen rato en los cines, también. El remake de la peli de 1974 que ha perpetrado Tony Scott es un producto frío, sin alma, predecible y, lo que es peor, soporífero por momentos. Están Travolta y Denzel Washington, y firma el guión Brian Helgeland (Payback, Mystic River, El Fuego de la Venganza…), pero no es suficiente para que una película destinada a entretener se quede en un hartazgo de diálogos imposibles entre los dos protagonistas.

Tony Scott seguirá siendo el hermano de Ridley. Su manía de usar recursos llamativos, más cercanos al videoclip que al cine, hace que ya empecemos la película desconfiando. Quiere dejar su impronta de director con montajes caóticos, imágenes locas acompañadas de músicas esquizofrénicas. Esos créditos iniciales asustan, aunque en cuanto vemos a Denzel Washington sentado en su silla de trabajo parace que la cosa se calma…y se calma demasiado, de hecho. Comienza una historia de la que no esperamos un derroche de originalidad, pero sí cierto ritmo narrativo que nos haga comer palomitas y beber refresco de cola sin mirar apenas el reloj. Eso es lo que esperarías de una peli de este tipo en 2009, no así en 1974, cuando Joseph Sargent dirigió aquella primera versión que Scott ha copiado con el único añadido de los avances tecnológicos disponibles en la actualidad.

A los 45 minutos de metraje nos hemos cansado de esos diálogos entre Travolta y Washington, absurdos, estúpidos, de la imagen bobalicona de ese James Gandolfini que interpreta a un muy poco creíble alcalde de Nueva York, de un John Tuturro apagado y sin espíritu, e incluso esperamos algo más de ese Luís Guzmán (el carismático Pachanga de Atrapado por su Pasado). Nada nos interesa.

Y para colmo de males, todo sucede absolutamente como nos lo esperamos. No hay posibilidad de sorpresa que haga que al menos salgamos del cine con el pulso un poquitín subido. Entramos al cine expectantes, nos aburrimos (mucho, por momentos) y salimos amodorrados como recién levantados de la siesta. Mal, señor Scott, Tony, no Ridley. Hizo que tuviésemos esperanza en usted con El Ansia, y, sobre todo, con esa maravilla que es Amor a Quemarropa, pero parece que usted ha preferido seguir la senda de las horrendas Spy Game o Dominó.

Si la cartelera estaba floja, Asalto al Tren Pelham 1 2 3 no será quien la anime. Recaudará, porque el reparto y el género llevan a la gente al cine, pero que nadie espere diversión. Aunque eso sí, a pesar de que no me gusta juzgar sin conocer, recomiendo ésta antes que Harry Potter, Bruno o La Proposición…

Mi puntuación en IMDB:5.

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Friends

Es evidente que en verano se ve menos cine en casa, y tal y como está la cartelera, se reducen mucho las posibilidades de ver pelis. Así que estos días toca dedicar entradas a otras cosas, aunque la de hoy, como la de John Williams del otro día, era una asignatura pendiente. Pero espero ver esta tarde el remake de Pelham 1,2,3 que ya tengo ganitas de ir al cine, así que mañana supongo que estará por aquí la opinión.

Pero había que dedicar una entrada a mi serie favorita de siempre, la serie con la que más he disfrutado delante de la tele, con la que más me he reído, y la que ha abanderado una de las cosas más importantes del ser humano: la amistad. Los chicos de Friends intentaron demostrar durante diez años que se puede vivir sin pareja o sin trabajo, pero que no se puede vivir sin amigos, de la misma forma que no se puede vivir sin salud, porque, tener amistades, es tener salud. Friends fue un precioso canto a la amistad, que a mi al menos me hizo sonreír (o reír a carcajada limpia) durante los 22 minutos que duraba cada uno de los 238 episodios que formaron la serie. Terminaron siendo mis amigos, y aún hoy les echo mucho de menos.

   

Empecé a ver Friends, supongo que como todo el mundo, gracias a Canal +, que estrenó la serie, si no recuerdo mal, a finales de 1994. La cadena hizo una efectiva campaña de publicidad, y a mi me terminó de convencer Ana García Siñeriz, co-presentadora por aquel entonces, junto a Máximo Pradera y Fernando Schwarz del programa Lo + Plus, un divertido magazin diario con entrevistas de actualidad. En aquel programa se hartaron de recomendar la serie, que venía precedida de un impresionante éxito en los USA, en donde comenzó a emitirse el 22 de septiembre de 1994, para emitir el último capítulo el 6 de mayo de 2004.

La serie, desde el primer capítulo te enganchaba sin remisión. Su marchosa cabecera, los diálogos ingeniosos, las localizaciones concretas de Nueva York y, sobre todo, su reparto, con esos rostros nuevos pero carismáticos, hacían que los 22 minutos se te pasasen volando. Ya en primer capítulo les conocimos perfectamente, a los séis: Rachel, quien lleva el peso en aquel primer capítulo en el que salía huyendo de su boda; Ross, traumatizado por su divorcio; Chandler, un loco con una vis cómica impagable; Mónica, neurótica y deseosa de encontrar novio; Joey, un aspirante a actor lelo y cortito pero entrañable y simpático; y Phoebe, un alma errante y perdida, un ser tan peculiar como encantador.

Los perfiles de los personajes estaban sólidamente definidos, y se complementaban a la perfección. Los creadores David Crane y Marta Kauffman diseñaron una sitcom redonda, que resultaba tan adictiva que cada emisión terminaba por saberte a poco. 22 minutos eran escasos, siempre querías más, saber más sobre aquellos séis amigos, seguir riéndote con ellos.

Hubo un aspecto que ayudó a relanzar la serie y fue decisivo para que te invadiesen unas ganas inmensas de seguir viéndola a los pocos segundos de empezar cada episodio. La cabecera, con el tema I`ll be the for you, del grupo de The Rembrandts, era perfecta para resaltar el tono cómico y marchoso de la serie. Cada capítulo comenzaba con una especia de prólogo que nos ponía en situación, para enseguida ponernos a cantr y bailar con el pegadizo tema.

Y los séis molaban un montón. Las chicas eran preciosas, y cada una tenía una personalidad tan peculiar que se complementaban de forma genial. Y ellos eran una máquinas de crear gags. Mónica era una pija que se hacía querer, Rachel una neurótica guapísima y Phoebe …era Phoebe. Chandler dominaba los gags físicos, Ross te hacía reír sólo con pronunciar la palabra dinosaurio, y Joey…Joey es, probablemente mi personaje favorito de la historia de la televisión.

 

Fue una pena que no triunfase con el spin off que protagonizó, pero su serie era realmente floja, y puede que ninguno de los séis funcionase en solitario. Ese fue el motivo por el que los séis actores negociaron juntos cada contrarto y decidiesen cobrar lo mismo.

Por Friends pasaron multitud de rostros conocidos, deseosos de tener su papelito en la serie de más éxito. Bruce Willis, Tom Selleck, Jon Favreau, Jean-Claude Van Damme, Giovanni Ribisi, Reese Whiterspoon…Todos disfrutaron actuando en la serie, y los guionistas supieron darles papeles desternillantes.

 

Fueron diez años inolvidables. Canal + emitió las temporadas puntualmente, e hizo multitud de pases y reposiciones. Las últimas temporadas se emitieron con pases de dos episodios, si no recuerdo mal los domingos a la noche, acompañando los dos episodios de Friends con uno de Dawson Crece en lo que para mi era una cita a la que no podía faltar.

Nunca un último capítulo me provocó tanta tristeza. En el último plano de la serie la cámara recorría el piso en donde los amigos vivieron tantas y tantas cosas, un piso ya vacío. Fue un momento triste porque sabía que ya no volvería a verles. Es cierto que nos quedan los dvds (Warner, como siempre, editó las temporadas de forma chapucera) y las reposiciones, pero aquel último episodio es el único que no he podido volver a ver.

Les echo muchísimo de menos. Durante diez años me hicieron reír, y eso no tiene precio. Echo de menos a Monica, Rachel, Joey, Phoebe, Ross y Chandler, pero me quedo con todos los buenos momentos que me hicieron pasar. Y por supuesto con la principal moraleja que Friends desprendió: cuidemos a nuestros amigos porque si lo hacemos, siempre estarán ahí, estarán ahí para nosotros, y nosotros estaremos ahí para ellos.

Os echo de menos, amigos…

 

eriag Top: Mis 10 películas de animación

Suelo ir al cine los jueves y subir una opinión aquí los viernes sobre una peli de estreno en salas. Pero es que este verano la cartelera está imposible. Y mira que yo no soy precisamente selectivo a la hora de ir al cine, pero meterte en verano a ver cosas como Bruno, Harry Potter o La Proposición…Por suerte hoy se estrena el remake de Pelham 1,2,3, con John Travolta y Denzel Washington, así que tendremos nuevos bríos en la cartelera. De momento, tiramos de top…

Esta vez sobre películas animadas, y, como casi siempre, urge una matización. Si antes decía que no soy nada selectivo a la hora de ir al cine, si se trata de cine animado, la cosa cambia. No veo manga, ni determinadas cosas claramente destinadas al público infantil. Que nadie espere, por tanto, ver cosas de Hayao Miyazaki (he visto alguna de sus pelis,y le reconozco los méritos aunque no me vuelve loco) ni Akira o Ghost in the Shell. Me gusta el cine de animación que intenta llegar al público adulto sin olvidarse, evidentemente, de los niños. Vamos allá…

 

10. ANTZ (HORMIGAZ)

Dreamworks, el estudio creado por, entre otros, Steven Spielberg, debutó en la animación con esta divertida peli sobre una hormiga neurótica que trata de romper el sistema totalitario que rige los destinos de su raza. Una gozada verla en versión original, con las voces de Woody Allen, Sharon Stone o Christopher Walken.

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 9.  BUSCANDO A NEMO

Pixar volvió a arrasar la taquilla gracias a Nemo, un pez que levantó el Óscar a la mejor película de animación en 2003. Un protagonista entrañable, secundarios geniales y unos entornos gráficos preciosos para una película extraordinaria.

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8.  PETER PAN

Una maravilla de Disney estrenada en 1953. Quién no ha deseado alguna vez en su vida ser Peter Pan. Aventuras en el País de Nunca Jamás, amenazado por el Capitán Garfio. De esas pelis que puedes ver una y otra vez.

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7.  CARS

Otra maravilla surgida de la compañía de John Lasseter, que en 2006 nos presentó a esta pandilla de bugas tan molona. Una historia estupenda que homenaje a Steve McQueen (recordado por sus famosas escenas al volante en varias pelis) otogándole el nombre al protagonista Rayo McQueen y al gran Paul Newman, apasionado de la velocidad y encargado de poner voz a Doc Hudson.

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6.  WALL – E

El verano pasado nos emocionamos en los cines con la historia de este robot, abandonado en nuestro planeta cuando nosotros, los humanos, lo convertimos en un vertedero de proporciones gigantescas. Otra maravilla Pixar ganadora del Óscar a la mejor peli de animación y nominada en otras cinco categorías.

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5.  BATMAN, LA MÁSCARA DEL FANTASMA

Para muchos la mejor peli sobre Batman, aún considerando las de Burton y Nolan. Andrew Burnett escribió una historia que resume a la perfección todo el universo del murciélago de DC Cómics, con los personajes más conocidos y contándonos una vez más los orígenes del mito. Aún reconociendo que puede que esté en el top por mi fascinación por el personaje, creo que objetivamente es una impresionante peli de animación.

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4.  LOS INCREÍBLES

Pixar volvió a acertar de pleno, aprovechando el excelente momento de los superhéroes y las adaptaciones de cómics en el cine. Con evidentes guiños a Los 4 Fantásticos, Brad Bird escribió y dirigió una historia apasionante, emocionante y entrañable, con un vestuario magníficamente diseñado por Edna…¿que no sabéis quién es Edna? Pues deberíais de ver la peli porque Edna es uno de los personajes más cojonudos que ha parido la prolífica mente de Pixar.

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3.  EL REY LEÓN

En 1994 Disney estrenó la que para mi es una de sus obras cumbre. El Rey León es una obra maestra que trata temas universales, con una banda sonora excepcional y un reparto de voces apabullante, con Jeremy Irons y James Earl Jones ofreciendo alguno de los mejores trabajos de sus carreras. Una película que te hace reír, llorar, bailar y cantar. Y, ya sabéis, si las cosas van mal, hakuna matata…

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2.  LA BELLA Y LA BESTIA

Tres años antes de El Rey León, Disney estrenó la que para mi es su mejor película. La Bella y la Bestia fue una nueva versión de una historia conocida que ya contaba con una maravillosa versión cinematográfica, la rodada por Jean Cocteau en 1946. Disney añadió una música y unas canciones impresionantes, y todo el despliegue visual de sus grandes producciones. El resultado fue tan increíble que la Academia la nominó como mejor película del año, antes de que se instaurase la categoría de mejor película de animación. Obra maestra total y absoluta.

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1.  ¿QUIÉN ENGAÑÓ A ROGER RABBIT?

Sí, sé que mezcla imagen real con animación, pero me he decidido a añadirla. Robert Zemeckis ha dejado la puerta abierta a una secuela de esta maravilla estrenada en 1988. Una impresionante mezcla de géneros, con un reparto excepcional, tanto en sus personajes reales como en los dibujados. Otra obra maestra de esas que te puedes ver cientos de veces.

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Me he dejado alguna, pero es que siempre ocurre en los tops. Pero de momento, esto es todo amigos…

The Ring 2

Realmente no puedo añadir mucho a lo que en su día envié como opinión de esta peli a la revista Acción. Porque no recuerdo nada de esta cinta de Hideo Nakata, que es un claro ejemplo de ese cine que prolifera en la actualidad: remakes de películas asiáticas que poco o nada aportan al lenguaje cinematográfico, historias repetitivas que se evaporan de nuestra mente justo al salir del cine, que se olvidan como esa canción insulsa que acompaña a un single de éxito en su cara B. Sé que la vi, pero ni sé de qué va, ni recuerdo si daba miedo, ni recuerdo nada de nada, consecuencias de hacer un cine plano y carente de interés. Y mira que me gustó la primera parte, dirigida por Gore Verbinski, que tenía suficientes escenas bien rodadas y terroríficas como para que mereciese la pena verla. Esto fue lo que opiné sobre The Ring 2 en su día en la sección El Lector Opina, de la revista Acción:

 

Por culpa de películas como ésta surgió el dicho de “nunca segundas partes fueron buenas”. Es lícito aprovechar al máximo las virtudes taquilleras de una saga o historia, y, no nos engañemos, los propios espectadores esperamos con ansiedad nuevas entregas y andanzas de personajes o historias que en su primera aparición en la gran pantalla nos conmovieron y nos hicieron disfrutar. A partir de aquí, cuando se nos complace y se nos ofrece una segunda parte ( o tercera, o cuarta o…) pueden ocurrir dos cosas: que Hollywood se intente quedar con nuestro dinero ofreciendo un producto medianamente presentable, presentando a nuestros queridos y conocidos personajes en una historia y guión decentes, o, por el contrario, que la poderosa industria del cine se limite a añadir un 2 ( o un 3 o un 4 o…) en el título de la primera entrega, sin más motivación que recaudar dinero a costa de una marca, de un nombre que fue exitoso en su momento. En este segundo caso se encuadra The Ring 2, una sucesión de sustos que se aprovecha del éxito de la japonesa Ringu y de su remake The Ring. Naomi Watts se llena los bolsillos y pone las mismas caras de asustada de la primera parte, los productores aprovechan el rostro de espanto que se le ha puesto al niño al crecer un par de años y seguro que el director Hideo Nakata se muere de la risa al contar los dólares que los americanos le han pagado para que dirija una nueva y ridícula versión de su historia. Todo el pavor que provocaba la dichosa cinta de vídeo en la primera parte desaparece ahora, para dar paso a sustos inconexos, deslabazados, apariciones de Samara y sus pelos largos que ya cansan…Una lata de película, aunque al menos no llega al nivel de infamia de El Escondite, éso que hace poco hizo Robert de Niro…

 

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John Williams…magia para nuestros oídos

Llevar casi año y medio con el blog y no haber dedicado aún una entrada a John Williams es un sacrilegio que no se podía sostener. Toca pues, homenajear al que es, probablemente, el único asalariado de la industria del cine cuyo liderazgo y reconocimiento no pueden ser sometidos a discusión. Podríamos debatir sobre quién es el mejor director, el mejor actor, la mejor actriz o el mejor diseñador de vestuario o efectos especiales, pero, en mi opinión, no es posible comparar a John Williams con otros compositores de bandas sonoras. Porque él ha compuesto la música de nuestras vidas, y aquí sí me atrevo a hablar no sólo por mi. Quién no ha soñado alguna vez con vivir aventuras mientras suenan esos compases que el maestro compuso para acompañar muchas de las imágenes cinematográficas de nuestras vidas. John Williams compone música de cine, y magia para nuestros oídos…

Estamos en verano, tiempo de relax, de vacaciones, de playas y piscinas…Os propongo una actividad veraniega apasionante para quien, como yo, el cine es mucho más que una forma de ocio. Existen por la red varios montajes de audio que encadenan algunos de los más famosos temas de películas compuestos por John Williams. Montajes que superan la hora de duración y que incluyen todos los hits del maestro. Y si no, quien disponga de los suficientes conocimientos puede hacerlo él mismo. Nos tumbamos al sol (con protección por favor), y mientras el astro rey nos induce a ese estado de semi-inconsciencia tan relajante, podremos soñar que combatimos en una batalla inter-estelar, que buscamos una reliquia arqueológica a golpe de látigo, que tratamos de sobrevivir en una isla de dinosaurios, que surcamos los cielos en bici, que un enorme escualo amenaza las aguas o que volamos portando una capa roja…La aventura con mayúsculas.

John Williams nació en Nueva York en 1932, y ha compuesto 131 bandas sonoras, entre películas y series de televisión. Ha sido nominado al Óscar en 45 ocasiones y ha ganado 5 estauíllas. Estas cifras, apabullantes, no sirven ni para, al menos, acercarse a comprender la grandeza de este genio, un compositor cuyo talento y creatividad ha provocado que, en los últimos años, hayan aparecido muchos listos que le han acusado de autoplagiarse o de repetirse. Hay gente que no es capaz de comprender que el arte supone estilo, y que cada artista tiene su estilo. ¿O acaso no se parecen las partituras de Danny Elfman? ¿Y las de Ennio Morricone? ¿Y las de Bernard Herrmann? ¿Y no se parecen entre si los cuadros de Dalí? ¿O las novelas de Tolkien?

Lo que ha distinguido a Williams es su capacidad infinita para componer "leit motivs", es decir, temas increíbles para sagas cinematográficas imperecederas, partituras legendarias y fácilmente reconocibles por todo el mundo, puesto que sirven para acompañar a algunos de los mejores personajes que nunca han pululado por el celuloide. Star Wars, Supermán, Indiana Jones, Parque Jurásico…Cada vez que el título de una de estas pelis penetra en nuestro cerebro somos capaces de asociarlo de inmediato a una música inolvidable.

Pero, a pesar de su creatividad y de lo prolífico de su obra, el hecho de que en 1978 compusiese lo que muchos freaks denominan LA BANDA SONORA, ha provocado que legiones de fans le relacionen, antes que con cualquier otra obra suya, con Star Wars. Y es perfectamente lógico. Ni que decir tiene que Star Wars es la saga cinematográfica por excelencia, la más admirada y la más reconocida. Ese ostiazo que suena justo después de que aparezca el logo de la Fox en cada episodio de Star Wars hace que nos metamos en la película de forma inexorable. En cuanto oímos ese destello musical, ya no pertenecemos a este mundo, ni a este tiempo, sino que nos situamos hace mucho tiempo, en una galaxia muy muy lejana…

Y qué decir de su música para el que es mi personaje cinematográfico favorito de siempre. Indiana Jones es Indiana Jones porque John Williams le hizo acompañar de ese leit motiv épico, emocionante y que suena a puritita aventura. Sin olvidarnos de otros pasajes puntuales que acompañan a nuestro héroe en momentos concretos de sus películas, de entre los cuales yo me quedo con la maravillosa música que suena cuando Indy logra superar las tres últimas pruebas en La Última Cruzada, una composición emocionante y tierna a partes iguales.

Por no hablar de Supermán, otra partitura impresionante que abría la película de Richard Donner de 1978, con aquellos créditos tan molones que surcaban el espacio. Y por supuesto con la canción Can You Read My Mind, que Williams compuso para acompañar la mágica escena en la que Kal-El y Lois vuelan en una noche inolvidable.

En 1993 compuso el que puede que sea mi tema favorito. Su partitura para Jurassic Park me puso la piel de gallina las 5 veces que vi la película en el cine. Un tema melódico, épico y entrañable, que habré escuchado millones de veces en los últimos dieciséis años. Y no puedo olvidarme de otro tema inigualable, el Flying, que suena cuando Elliot y su amigo alienígena vuelan montados en una bici convenientemente mágica en busca de la libertad, y que me encogió en la butaca la primera vez que fui al cine en mi vida, y también cada vez que he vuelto a ver la maravillosa película de Spielberg.

Y Tiburón, y La Lista de Schindler, y La Aventura del Poseidón, y El Coloso en Llamas, y El Imperio del Sol  y Sólo en Casa, y Hook, y JFK, y Salvar al Soldado Ryan, y …tantas y tantas otras bandas sonoras que le convierten en el más grande, sin discusión.

Gracias, John Williams, por ser capaz de hacernos soñar con otros mundos, otras épocas y otras dimensiones, y gracias por hacernos partícipes de la aventura. Te escuchamos en los cines.

//spanish.imdb.com/name/nm0002354/

La Última Casa a la Izquierda

Antes de nada he de agradecer a quienes tuvieron la deferencia de comentarme sus impresiones sobre Harry Potter en la entrada anterior. Gracias a todos, a quienes leyeron y comentaron y a quienes sólo leyeron, y sí, le daré una oportunidad y veré la tercera peli…Después de eso, ya se verá…

El caso es que con el mago en la cartelera, por lo que a mi respecta las posibilidades de ir al cine se seguían reduciendo, teniendo en cuenta que sus compañeros en las salas son la última de un tipo al que detesto, Sacha Baron Cohen, titulada Bruno, la última de Sandra Bullock, titulada La Proposición, que tiene una pinta horrible, y Ice Age 3, una saga que tampoco me convence demasiado. Pero…a veces la vida te da sorpresas, y resulta que tenía pendiente el remake de la peli de Wes Craven, La Última Casa a la Izquierda. ¿Un nuevo remake descafeinado?¿Más de lo mismo?¿Sangre fácil y sustos varios? Para nada…

Wes Craven estrenó su película en 1972. Fue acogida con polémica. La Matanza de Texas llegó dos años más tarde, y se llevó los honores y los calificativos de "rompedora" y precursora de un terror sórdido y de atmósfera asfixiantemente real. Craven ya lo había apuntado con su peli, La Última Casa a la Izquierda también buscaba aterrar al espectador con crudeza y realismo, pero es cierto que Tobe Hooper pulsó las teclas necesarias para lograr exactamente lo que se proponía. Craven lo intentó, pero su obra carece de la enjundia de la de Hooper, más seca, más dura, más terrorífica…

No hace mucho repasé la película, así como Las Colinas Tienen Ojos, otra peli de Craven muy del estilo de La Última Casa a la Izquierda. Y lo cierto es que los remakes son superiores. No soy yo precisamente fan de Alexandre Aja, pero supo adaptar su versión a los tiempos modernos, componiendo una peli al menos visible. Aquí el encargado de modernizar la historia es Dennis Iliadis, un griego del que nada sabíamos, y que ha salido bastante airoso del encargo…Y es que lo ha hecho realmente bien.

Lo primero que hay que destacar de la nueva versión de La Última Casa a la Izquierda es su evidente intento por ir más allá. El cine de terror facturado en Hollywood en los últimos diez años, básicamente remakes de pelis asiáticas o antiguas, ofrecen sangre, vísceras y jóvenes víctimas, que mueren por haber visitado un lugar, una carretera inadecuados (cine setentero), o por haber desatado alguna maldición terrorífica (cine asiático). Poco importan los personajes, ni que el guión responda simplemente a un par de premisas predeterminadas.

Aquí los guionistas, sin buscar un libreto magistral, sí han cuidado la acción, la lógica en los actos de los protagonistas. No es muy habitual que en una peli de terror actual termine la proyección sin que nos hayamos preguntado ni una sola vez por qué el protagonista hace esto o aquello, cuando el sentido común tendría que haberle llevado a hacer esto otro…Y esa coherencia no impide que subsistan otros aspectos del género que también abundan en la actualidad: muertes violentas, sangre y asesinos sanguinarios.

Estas últimas características sí estaban en la peli de Wes Craven, que sin embargo pecaba de plana y sosa. Iliadis logra un ejercicio de terror, suspense y acción, y una reflexión sobre lo peligroso que puede ser desatar la ira de la gente normal. Los asesinos no son conscientes de que una familia puede defenderse hasta morir en el intento, sobre todo si ya ha tenido la desgracia de pasar por momentos trágicos. Y es que a veces, quien a hierro mata, a hierro muere…

Otro acierto, también decisivo, está en el reparto. Sólo Garret Dillahunt, el psicópata asesino al que su novia y su hermano liberan de la policía en la primera escena, está fatal, como ya lo estaba en Las Crónicas de Sarah Connor, en donde interpretaba a Cromartie, un prototipo de T-800. Dillahunt es un armario empotrado con muy poquito talento para la interpretación, algo que sí presentan sus compañeros de reparto.

Empezando por la pareja formada por Tony Goldwyn y Monica Potter, quienes interpretan a un matrimonio de felicidad contenida por la muerte de un hijo, y sobreprotectores con su hija. Los dos actores están geniales, tanto al principio, cuando el guión nos los presenta hábilmente, como al final, cuando la ira se desata. Goldwyn, un actor enorme que destacó en su papel de cabrón en Ghost, vio estancada su carrera en el cine en los últimos años, en los que ha dirigido y protagonizado series de televisión, aunque hemos podido verle en importantes producciones como El Último Samurai.

Lo que demuestra La Última Casa a la Izquierda es que no puede ser tan complicado ofrecer cine de terror sin renunciar a un guión mínimamente presentable, en el que los personajes no sean meros cebos para que se luzca el psicópata de turno. Esta película es, en mi opinión, muy buena, y supera con creces a la del maestro Wes Craven, quien estoy seguro la habrá disfrutado como yo lo hice. Y sí, a mi me gustó mucho la última escena…

Mi puntuación en IMDB:7.

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¿Le doy otra oportunidad a Harry Potter?

Hoy se estrena en todo el mundo una nueva peli de Harry Potter. Harry Potter y El Misterio del Príncipe es la sexta peli basada en el famosísimo personaje de J.K. Rowling, y es de suponer que volverá a ser un rotundo éxito de taquilla. Yo llevo renegando del imberbe mago desde 2002 cuando fui a ver la segunda, titulada Harry Potter y La Cámara de los Secretos. El sopor que me produjo verla en el cine fue sólo comparable al que sentí viendo la primera, un año antes. Puede decirse que la de Harry Potter es la única saga cinematográfica de cierta relevancia que no me interesa lo más mínimo. Pero es cierto que llevo algún tiempo planteándome ver las restantes películas, a partir de la tercera, precisamente la que dirigió Alfonso Cuarón, y que, según me han comentado, supone un relativo cambio en la saga a mejor…¿estáis de acuerdo? ¿me recomendáis dar una nueva oportunidad a Harry Potter?

Warner lleva ocho años explotando la saga a lo grande, hasta el punto de que puede decirse que Harry Potter y los personajes de DC Cómics han sido las principales fuentes de taquilla para la compañía. Cada peli del mago ha supuesto unos beneficios imponentes para el estudio, gracias a la recaudación, y, evidentemente, a todos los productos de merchandising derivados. Pero a mi, vistas las dos primeras pelis, me cuesta entenderlo…

Entiendo que una película de nivel medio-bajo (desde el punto de vista artístico) arrase la taquilla. Sucede a menudo, y no hay más que echar un vistazo a las recaudaciones de las cintas de Michael Bay para comprobarlo. Harry Potter y La Piedra Filosofal, la primera de las pelis, fue un éxito impresionante, que superó, si no recuerdo mal, a primera entrega de la trilogía de El Señor de los Anillos, estrenada ese mismo año. Y yo, incrédulo, asistí a semejante éxito sin comprender los motivos.

La película tenía un marcado tono infantil, pero sin embargo tenía elementos claramente adultos. En primer lugar, la duración: 152 minutos, cuando las cintas preferidas por lo peques, las producciones Disney o Pixar no suelen superar los 85. Y en segundo lugar, determinadas escenas de marcado carácter tétrico, oscuras…Aún recuerdo de hecho la cara de pavor de un niño que estaba en la butaca contigua a la mía, y la preocupación de su madre por las imágenes que su pequeño estaba viendo…

Así que la película era, en mi opinión, demasiado infantil como para que los adultos la disfrutasen, pero además contenía escenas de dudosa conveniencia para los niños, además de tener una duración excesiva. Para mi era un misterio que la gente pasase compulsivamente por taquilla. Pero lo hizo, y situó al joven protagonista en boca de todos. Yo, personalmente, tenía muy clara la razón por la que no me había gustado: me había parecido aburridísima.

Como me lo pareció la segunda, muy parecida a la anterior y con los mismos parámetros. 161 minutos de duración, más escenas terroríficas (ojo, teniendo en cuenta el tipo de público al que se dirige, que tampoco es que contuviera escenas sangrientas) y espantos como aquel personaje infográfico, Dobby, un duende tan repulsivo como el Jar Jar Binks de Star Wars. Pero la gente volvió a pasar por taquilla. Warner contaba los dólares y preparaba la tercera…

Y ahí me quedé yo. Pasaron los años y se fueron estrenando puntualmente las nuevas películas. Mira que me he tragado yo mierda en el cine a lo largo de mi vida, pero no se me volvió a pasar por la cabeza ir a ver una peli de Harry Potter, después de lo que me aburrí con las dos primeras. Pero hay gente que me ha dicho que la cosa mejora a partir de la tercera. Evidentemente no iré a ver la que se estrena hoy, ya que no me da tiempo de ponerme al día, pero sopeso la posibilidad de empezar a verlas en casa.

Nunca le pido yo a quien lee este blog que deje comentarios, ya que yo soy el primero en no hacerlo en los blogs de los demás, básicamente porque ya cuento con el tiempo justo para actualizar el mío. Pero siempre he agradecido enormemente a quienes tienen el hábito de leerme y, aún más a quien me escribe algo. Pero hoy me resultaría de enorme ayuda que quienes han visto la saga entera me aporten su opinión y me aconsejen. ¿Le doy otra oportunidad a Harry Potter?

Más Allá de la Duda

Descubrí a Fritz Lang a finales de los 80, cuando TVE inauguró un ciclo en sustitución de otro dedicado a Alfred Hitchcock, con sus más famosas películas. Pude disfrutar de La Mujer del Cuadro, Perversidad, El Ministerio del Miedo, Los Sobornados, Mientras Nueva York Duerme, Sólo Se Vive Una Vez y Más Allá de la Duda. Precisamente esta última es de las que menos huella dejó en mi memoria cinéfila, y quiero pensar que no fue por una cuestión de calidad de la cinta, por lo que aprovecharé para volver a verla en una de estas noches de verano. Ahora nos llega a las salas de cine un remake, dirigido por el eficaz Peter Hyams, que, tal y como está ahora mismo la cartelera estival, puede considerarse todo un lujo…

Porque Más Allá de la Duda, versión 2009, es un entretenido thriller que podría haber sido mejor de no ser por un garrafal fallo de guión. Uno de esos errores inexplicables que provocan que la peli se desmorone como un castillo de naipes, a pesar de tratarse de una historia interesante que cuenta con un reparto de lo más competente. Sucede aquí algo así como lo que ocurre en El Silencio de los Corderos, sin duda mucho mejor peli que ésta, pero que no nos explica en ningún momento cómo coño consigue el Dr. Lecter hacerse con la ganzúa que le permite librarse de sus esposas y empezar a hacer de las suyas. Tenemos una peli estupenda en todos los aspectos, pero con un error del que es imposible abstraernos.

En Más Allá de la Duda un joven periodista decide hacerse pasar por culpable de asesinato para poder demostrar que el Fiscal del Distrito adultera los casos que gana incluyendo pruebas falsas. Pongo en SPOILER el que en mi opinión es un fallo garrafal:

                                                           SPOILER

 

Si el colega del protagonista tenía como misión aportar el CD que demuestra la inocencia de su amigo durante el juicio en un momento determinado del mismo, ¿por qué coño no lo lleva encima durante el juicio y se evita así el tener que salir de la sala para ir a buscarlo, algo que al final, le cuesta la vida…?

                                                       FIN DEL SPOILER

Y mira que no soy yo especialmente hábil a la hora de buscar fallos en las pelis…pero éste me sorprendió enseguida. Una lástima, porque hasta entonces la película transcurría felizmente, con una trama original e interesante (ignoro hasta que punto coincidente con la peli de Fritz Lang en la que se basa ya que como he dicho la tengo olvidada), y con un Michael Dougles genial en su papel de Fiscal implacable y cabronazo.

Y se agradece además la consideración hacial el pasado, con la inclusión de ese logo mítico de la RKO, el estudio que tan buen cine produjo hace tantas décadas y que parece que ahora vuelve a funcionar, ya que tiene pendiente de estreno el remake de Yo Anduve con un Zombie.

Más Allá de la Duda es un divertido ejercicio de cine policíaco y judicial, con un fallo de guión que la condena definitivamente, pero todo un lujo en una de las peores carteleras veraniegas de los últimos años, con cosas como Bruno, La Proposición, Transformers 2 o Kika Superbruja…

Mi puntuación en IMDB:6.

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Kiss Kiss Bang Bang

Todo el mundo sabe que en Hollywood hay dos productores "estrella", de esos cuyo nombre en los créditos es sinónimo de taquillazo, ya que cuentan con largas carreras repletas de títulos que en su momento dieron muchísimo dinero en taquilla. Uno es Jerry Bruckheimer, quien empezó triunfando en los 80 produciendo éxitos de la mano de su amigo ya fallecido Don Simpson, con quien facturó Flashdance, Superdetective en Hollywood o Top Gun, para después emprender en solitario una fructífera carrera que le ha llevado a triunfar con la saga Piratas del Caribe o con todos los blockbusters de Michael Bay. El otro es Joel Silver, quien lleva décadas contando los dólares que ganó con Arma Letal, Jungla de Cristal, Depredador o Matrix. Silver es productor de Kiss Kiss Bang Bang, una comedia policíaca con un reparto interesante que no dio ni un duro, y es que no se puede ganar siempre…

Antes de triunfar como Tony Stark en Iron Man, Robert Downey Jr. protagonizó esta película, que vuelve a demostrar que a veces las ganas de innovar dan al traste con toda posibilidad de hacer una buena peli. Recursos novedosos como una voz en off que se dirige a los espectadores, congelaciones de la imagen para "rebobinar" o una última escena en la que los dos protagonistas vuelven a hablar directamente con quien ve la peli resultan fallidos, claro que si la historia que se nos cuenta tampoco es nada del otro mundo, la cosa tiene difícil arreglo.

Dirige Shane Black, quien escribió para Silver los guiones de las exitosas Arma Letal, Una Pandilla Alucinante o El Último Boy Scout. Nos cuenta aquí una historia policíaca protagonizada por un ladrón que de repente se convierte en actor prometedor al participar accidentalmente en un cásting, cuando escapaba de la policía que le perseguía por su último golpe. El productor que le "descubre" le asigna a Gay Perry como asesor, un detective privado que trabaja en Hollywood contratado por los grandes estudios en pelis de cine negro, encarnado por Val Kilmer. Juntos se verán envueltos en una historia de asesinatos y conspiraciones, acompañados por la guapa pero flojita actriz Michelle Monaghan.

Tras una prometedora escena inicial transcurre una historia torpemente contada, con esos recursos antes citados, que lastran el resultado final. Downey Jr. parece hacer lo que puede con un guión absurdo por momentos, lleno de frases supuestamente macarras y graciosas con evidentes influencias tarantinianas. Y es que el director de Pulp Fiction, además de brindarnos su cine genial, ha traído consigo toda una multitud de nuevos cineastas que buscan imprimir a sus películas ese toque que sólo Quentin sabe dar.

Una pena, porque la premisa inicial era interesante, y el reparto aún más. Robert Downey Jr. es un gran actor y Val Kilmer un estupendo partenaire, pero es evidente que un mal guión no hay cineasta que lo salve, de la misma forma que hay que ser muy bruto para hacer una mala cinta a partir de un buen guión. Y si además, como aquí, el director pretende reinventar el cine con recursos narrativos estúpidos, el resultado final no puede ser bueno.

Mi puntuación en IMDB:4.

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