Dieta Mediterránea

Parece que definitivamente, y por desgracia, los nombres de Manuel Gómez Pereira, Joaquín Oristrell y Yolanda García Serrano han dejado de asociarse al gran cine, ése que hicieron a finales de los 80 y durante los 90, comedias frescas, con guiones excelentes e interpretaciones geniales, que triunfaban en taquilla y recibían premios y consideraciones. Puede que el intento de Oristrell por meterse de lleno en el género negro con Entre las Piernas fuese algo así como un punto de inflexión en las carreras de estos cineastas, pero lo cierto es que a partir de esa película se sucedieron un fracaso tras otro. No hace mucho Gómez Pereira estrenó El Juego del Ahorcado, cinta visible pero muy alejada de sus anteriores éxitos, y Oristrell nos presentó hace unos meses esta Dieta Mediterránea, comedia gastronómica que tampoco sirve para relanzar su carrera…

Es algo así como si hubiesen perdido "el toque", aquél que tenían comedias como Salsa Rosa, Todos los Hombres Sois Iguales, y, sobre todo, las estupendas Boca a Boca y El Amor Perjudica Seriamente la Salud. Gómez Pereira se mostraba ágil y eficaz en la dirección de actores y sacaba partido de los excelentes guiones de Oristrell y García Serrano. Dieta Mediterránea no contiene todos aquellos elementos que hacían buenas aquellas comedias. Tiene un guión interesante, no tan redondo como los anteriores, pero un reparto pésimo, con alguno de los males inherentes a toda una generación de actores españoles.

 Y es que a mi me cuesta entenderles. En esta película en concreto a Olivia Molina, una chica que cada vez que dice una frase en la que no tenga que gritar, yo, al menos, no le entiendo. Olivia, como Paz Vega, como Clara Lago, como Nawja Nimri y como tantos y tantos otros actrices y actores tienen verdaderos problemas de dicción. Y si a unos intépretes españoles te cuesta entenderles, mal vamos…A Alfonso Bassave sí se le entiende, pero su actuación es excesivamente falsa y teatral. Sólo Paco León está correcto, aunque vuelve a hacer el papel al que nos tiene acostumbrados, y en el que terminará por encasillarse sin remisión, como ya le ha ocurrido al bueno de Fernando Tejero.

Con ese problema enorme en el reparto, a la peli sólo le queda un guión interesante, pero lastrado por las excesivas ganas de incluír temas supuestamente tabúes. La relación homosexual del padre de Sofía, encarnado por el eficaz Roberto Álvarez, así como la consolidación del trío protagonista como relación estable de convivencia, suponen cargas pesadas en una historia que probablemente fuese más llevadera sin tanta excentricidad, que terminan por hacer que nos cueste creernos lo que se nos cuenta.

Y como peli gastronómica, pues no aporta nada. Viendo Dieta Mediterránea no pude evitar acordarme de Fuera de Carta, otra comedia española de semejante temática, protagonizada por Javier Cámara, que se estrenó en 2008 y con la que yo sí me partí de la risa.

Seguiremos confiando en estos cineastas, porque tanto Manuel Gómez Pereira como Joaquín Oristrell y Yolanda García Serrano han demostrado que saben escribir y dirigir buen cine, aunque con sus últimas películas no hayan estado a la altura. Pero merecerá la pena esperarles.

Mi puntuación en IMDB:5.

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