¿Hacemos Una Porno?

Esperaba yo con ganas la unión de Kevin Smith, el chico de New Jersey que triunfó hace años con Clerks y responsable de varias comedias veneradas por los fans de cómics, sexo y Star Wars, con Seth Rogen, el intérprete más reconocible de la nueva hornada de cómicos norteamericanos encabazada por el director y productor Judd Apatow. Rogen se presenta como el álter ego de Smith, en una comedia que, como Persiguiendo a Amy, empieza siendo rompedora y escatológica para terminar diluyéndose entre los surcos más convencionales de la comedia romántica.

Los avatares del porno casero, de esa necesidad de ofrecer sexo a potenciales espectadores por motivos económicos, siempre han funcionado bien en el cine. Candela Peña y Javier Cámara, apoyados también por su excelente vis cómica, nos hicieron reír con Torremolinos 73, y quizás la mejor peli sobre cine dentro de cine (porno) sea Boogie Nights, de Paul Thomas Anderson. Kevin Smith lleva ahora todo su universo de cómics y Star Wars (aquí Star Whores) a ese cine porno amateur, sin olvidarse de sus diálogos punzantes, y de su inseparable Jason Mewes, a quien en esta peli tenemos la oportunidad de conocer más a fondo…

Si empezamos a hablar de lo bueno, mención especial merecen, en mi opinión, la pareja formada por Justin Long y Brandon Routh, quienes en una única escena son capaces de provocarnos las risas más importantes de la peli. Kevin Smith, quien durante mucho tiempo se postuló como responsable del guión de las nuevas aventuras de Superman, hace un guiño a uno de sus personajes de cómic favoritos, incluyendo en el reparto a un Brandon Routh que sorprende por su comicidad. Y Justin Long está enorme en ese papel de loca esquizofrénica.

Y siguiendo con el reparto, nada puede reprocharse a Smith. La elección de los intérpretes es perfecta, desde la pareja protagonista Seth Rogen y Elizabeth Banks hasta el resto de protagonistas de esa porno movie, con Traci Lords, Jason Mewes y los demás encajando perfectamente en la producción.

El principal problema de la película reside en ese final almibarado, típico y previsible. Uno espera de Kevin Smith que la mala leche y la incorrección se mantengan hasta el final, en lugar de ofrecernos un happy end mil veces visto. Si tras tanta escatología y sal gorda resulta que toda la historia de la porno casera ha sido una estrategia de un gordo con problemas para ligar para declararse a una chica, yo, al menos, me siento defraudado. Quizás ése sea el motivo de que aún no podamos encontrar en la filmografía de Smith una película verdaderamente redonda, ya que da la sensación de que le cuesta situarse contundentemente en esa línea políticamente incorrecta. Con todo, Zack and Miri Make a Porno es notablemente superior a cosas como Dogma, Jersey Girl o Clerks 2, aunque está lejos de la primera Clerks e incluso de Mallrats.

El chico de New Jersey necesita encontrar su sitio. Y si no lo logra con sus comedias supuestamente rompedoras, que se integre en el sistema de los grandes estudios, en donde sería capaz de hacer buen cine, aún a costa de perder esa libertad creativa que de momento no le ha servido para hacer algo realmente grande.

Mi puntuación en IMDB:6.

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