Kiss Kiss Bang Bang

Todo el mundo sabe que en Hollywood hay dos productores "estrella", de esos cuyo nombre en los créditos es sinónimo de taquillazo, ya que cuentan con largas carreras repletas de títulos que en su momento dieron muchísimo dinero en taquilla. Uno es Jerry Bruckheimer, quien empezó triunfando en los 80 produciendo éxitos de la mano de su amigo ya fallecido Don Simpson, con quien facturó Flashdance, Superdetective en Hollywood o Top Gun, para después emprender en solitario una fructífera carrera que le ha llevado a triunfar con la saga Piratas del Caribe o con todos los blockbusters de Michael Bay. El otro es Joel Silver, quien lleva décadas contando los dólares que ganó con Arma Letal, Jungla de Cristal, Depredador o Matrix. Silver es productor de Kiss Kiss Bang Bang, una comedia policíaca con un reparto interesante que no dio ni un duro, y es que no se puede ganar siempre…

Antes de triunfar como Tony Stark en Iron Man, Robert Downey Jr. protagonizó esta película, que vuelve a demostrar que a veces las ganas de innovar dan al traste con toda posibilidad de hacer una buena peli. Recursos novedosos como una voz en off que se dirige a los espectadores, congelaciones de la imagen para "rebobinar" o una última escena en la que los dos protagonistas vuelven a hablar directamente con quien ve la peli resultan fallidos, claro que si la historia que se nos cuenta tampoco es nada del otro mundo, la cosa tiene difícil arreglo.

Dirige Shane Black, quien escribió para Silver los guiones de las exitosas Arma Letal, Una Pandilla Alucinante o El Último Boy Scout. Nos cuenta aquí una historia policíaca protagonizada por un ladrón que de repente se convierte en actor prometedor al participar accidentalmente en un cásting, cuando escapaba de la policía que le perseguía por su último golpe. El productor que le "descubre" le asigna a Gay Perry como asesor, un detective privado que trabaja en Hollywood contratado por los grandes estudios en pelis de cine negro, encarnado por Val Kilmer. Juntos se verán envueltos en una historia de asesinatos y conspiraciones, acompañados por la guapa pero flojita actriz Michelle Monaghan.

Tras una prometedora escena inicial transcurre una historia torpemente contada, con esos recursos antes citados, que lastran el resultado final. Downey Jr. parece hacer lo que puede con un guión absurdo por momentos, lleno de frases supuestamente macarras y graciosas con evidentes influencias tarantinianas. Y es que el director de Pulp Fiction, además de brindarnos su cine genial, ha traído consigo toda una multitud de nuevos cineastas que buscan imprimir a sus películas ese toque que sólo Quentin sabe dar.

Una pena, porque la premisa inicial era interesante, y el reparto aún más. Robert Downey Jr. es un gran actor y Val Kilmer un estupendo partenaire, pero es evidente que un mal guión no hay cineasta que lo salve, de la misma forma que hay que ser muy bruto para hacer una mala cinta a partir de un buen guión. Y si además, como aquí, el director pretende reinventar el cine con recursos narrativos estúpidos, el resultado final no puede ser bueno.

Mi puntuación en IMDB:4.

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