La Última Casa a la Izquierda

Antes de nada he de agradecer a quienes tuvieron la deferencia de comentarme sus impresiones sobre Harry Potter en la entrada anterior. Gracias a todos, a quienes leyeron y comentaron y a quienes sólo leyeron, y sí, le daré una oportunidad y veré la tercera peli…Después de eso, ya se verá…

El caso es que con el mago en la cartelera, por lo que a mi respecta las posibilidades de ir al cine se seguían reduciendo, teniendo en cuenta que sus compañeros en las salas son la última de un tipo al que detesto, Sacha Baron Cohen, titulada Bruno, la última de Sandra Bullock, titulada La Proposición, que tiene una pinta horrible, y Ice Age 3, una saga que tampoco me convence demasiado. Pero…a veces la vida te da sorpresas, y resulta que tenía pendiente el remake de la peli de Wes Craven, La Última Casa a la Izquierda. ¿Un nuevo remake descafeinado?¿Más de lo mismo?¿Sangre fácil y sustos varios? Para nada…

Wes Craven estrenó su película en 1972. Fue acogida con polémica. La Matanza de Texas llegó dos años más tarde, y se llevó los honores y los calificativos de "rompedora" y precursora de un terror sórdido y de atmósfera asfixiantemente real. Craven ya lo había apuntado con su peli, La Última Casa a la Izquierda también buscaba aterrar al espectador con crudeza y realismo, pero es cierto que Tobe Hooper pulsó las teclas necesarias para lograr exactamente lo que se proponía. Craven lo intentó, pero su obra carece de la enjundia de la de Hooper, más seca, más dura, más terrorífica…

No hace mucho repasé la película, así como Las Colinas Tienen Ojos, otra peli de Craven muy del estilo de La Última Casa a la Izquierda. Y lo cierto es que los remakes son superiores. No soy yo precisamente fan de Alexandre Aja, pero supo adaptar su versión a los tiempos modernos, componiendo una peli al menos visible. Aquí el encargado de modernizar la historia es Dennis Iliadis, un griego del que nada sabíamos, y que ha salido bastante airoso del encargo…Y es que lo ha hecho realmente bien.

Lo primero que hay que destacar de la nueva versión de La Última Casa a la Izquierda es su evidente intento por ir más allá. El cine de terror facturado en Hollywood en los últimos diez años, básicamente remakes de pelis asiáticas o antiguas, ofrecen sangre, vísceras y jóvenes víctimas, que mueren por haber visitado un lugar, una carretera inadecuados (cine setentero), o por haber desatado alguna maldición terrorífica (cine asiático). Poco importan los personajes, ni que el guión responda simplemente a un par de premisas predeterminadas.

Aquí los guionistas, sin buscar un libreto magistral, sí han cuidado la acción, la lógica en los actos de los protagonistas. No es muy habitual que en una peli de terror actual termine la proyección sin que nos hayamos preguntado ni una sola vez por qué el protagonista hace esto o aquello, cuando el sentido común tendría que haberle llevado a hacer esto otro…Y esa coherencia no impide que subsistan otros aspectos del género que también abundan en la actualidad: muertes violentas, sangre y asesinos sanguinarios.

Estas últimas características sí estaban en la peli de Wes Craven, que sin embargo pecaba de plana y sosa. Iliadis logra un ejercicio de terror, suspense y acción, y una reflexión sobre lo peligroso que puede ser desatar la ira de la gente normal. Los asesinos no son conscientes de que una familia puede defenderse hasta morir en el intento, sobre todo si ya ha tenido la desgracia de pasar por momentos trágicos. Y es que a veces, quien a hierro mata, a hierro muere…

Otro acierto, también decisivo, está en el reparto. Sólo Garret Dillahunt, el psicópata asesino al que su novia y su hermano liberan de la policía en la primera escena, está fatal, como ya lo estaba en Las Crónicas de Sarah Connor, en donde interpretaba a Cromartie, un prototipo de T-800. Dillahunt es un armario empotrado con muy poquito talento para la interpretación, algo que sí presentan sus compañeros de reparto.

Empezando por la pareja formada por Tony Goldwyn y Monica Potter, quienes interpretan a un matrimonio de felicidad contenida por la muerte de un hijo, y sobreprotectores con su hija. Los dos actores están geniales, tanto al principio, cuando el guión nos los presenta hábilmente, como al final, cuando la ira se desata. Goldwyn, un actor enorme que destacó en su papel de cabrón en Ghost, vio estancada su carrera en el cine en los últimos años, en los que ha dirigido y protagonizado series de televisión, aunque hemos podido verle en importantes producciones como El Último Samurai.

Lo que demuestra La Última Casa a la Izquierda es que no puede ser tan complicado ofrecer cine de terror sin renunciar a un guión mínimamente presentable, en el que los personajes no sean meros cebos para que se luzca el psicópata de turno. Esta película es, en mi opinión, muy buena, y supera con creces a la del maestro Wes Craven, quien estoy seguro la habrá disfrutado como yo lo hice. Y sí, a mi me gustó mucho la última escena…

Mi puntuación en IMDB:7.

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