Friends

Es evidente que en verano se ve menos cine en casa, y tal y como está la cartelera, se reducen mucho las posibilidades de ver pelis. Así que estos días toca dedicar entradas a otras cosas, aunque la de hoy, como la de John Williams del otro día, era una asignatura pendiente. Pero espero ver esta tarde el remake de Pelham 1,2,3 que ya tengo ganitas de ir al cine, así que mañana supongo que estará por aquí la opinión.

Pero había que dedicar una entrada a mi serie favorita de siempre, la serie con la que más he disfrutado delante de la tele, con la que más me he reído, y la que ha abanderado una de las cosas más importantes del ser humano: la amistad. Los chicos de Friends intentaron demostrar durante diez años que se puede vivir sin pareja o sin trabajo, pero que no se puede vivir sin amigos, de la misma forma que no se puede vivir sin salud, porque, tener amistades, es tener salud. Friends fue un precioso canto a la amistad, que a mi al menos me hizo sonreír (o reír a carcajada limpia) durante los 22 minutos que duraba cada uno de los 238 episodios que formaron la serie. Terminaron siendo mis amigos, y aún hoy les echo mucho de menos.

   

Empecé a ver Friends, supongo que como todo el mundo, gracias a Canal +, que estrenó la serie, si no recuerdo mal, a finales de 1994. La cadena hizo una efectiva campaña de publicidad, y a mi me terminó de convencer Ana García Siñeriz, co-presentadora por aquel entonces, junto a Máximo Pradera y Fernando Schwarz del programa Lo + Plus, un divertido magazin diario con entrevistas de actualidad. En aquel programa se hartaron de recomendar la serie, que venía precedida de un impresionante éxito en los USA, en donde comenzó a emitirse el 22 de septiembre de 1994, para emitir el último capítulo el 6 de mayo de 2004.

La serie, desde el primer capítulo te enganchaba sin remisión. Su marchosa cabecera, los diálogos ingeniosos, las localizaciones concretas de Nueva York y, sobre todo, su reparto, con esos rostros nuevos pero carismáticos, hacían que los 22 minutos se te pasasen volando. Ya en primer capítulo les conocimos perfectamente, a los séis: Rachel, quien lleva el peso en aquel primer capítulo en el que salía huyendo de su boda; Ross, traumatizado por su divorcio; Chandler, un loco con una vis cómica impagable; Mónica, neurótica y deseosa de encontrar novio; Joey, un aspirante a actor lelo y cortito pero entrañable y simpático; y Phoebe, un alma errante y perdida, un ser tan peculiar como encantador.

Los perfiles de los personajes estaban sólidamente definidos, y se complementaban a la perfección. Los creadores David Crane y Marta Kauffman diseñaron una sitcom redonda, que resultaba tan adictiva que cada emisión terminaba por saberte a poco. 22 minutos eran escasos, siempre querías más, saber más sobre aquellos séis amigos, seguir riéndote con ellos.

Hubo un aspecto que ayudó a relanzar la serie y fue decisivo para que te invadiesen unas ganas inmensas de seguir viéndola a los pocos segundos de empezar cada episodio. La cabecera, con el tema I`ll be the for you, del grupo de The Rembrandts, era perfecta para resaltar el tono cómico y marchoso de la serie. Cada capítulo comenzaba con una especia de prólogo que nos ponía en situación, para enseguida ponernos a cantr y bailar con el pegadizo tema.

Y los séis molaban un montón. Las chicas eran preciosas, y cada una tenía una personalidad tan peculiar que se complementaban de forma genial. Y ellos eran una máquinas de crear gags. Mónica era una pija que se hacía querer, Rachel una neurótica guapísima y Phoebe …era Phoebe. Chandler dominaba los gags físicos, Ross te hacía reír sólo con pronunciar la palabra dinosaurio, y Joey…Joey es, probablemente mi personaje favorito de la historia de la televisión.

 

Fue una pena que no triunfase con el spin off que protagonizó, pero su serie era realmente floja, y puede que ninguno de los séis funcionase en solitario. Ese fue el motivo por el que los séis actores negociaron juntos cada contrarto y decidiesen cobrar lo mismo.

Por Friends pasaron multitud de rostros conocidos, deseosos de tener su papelito en la serie de más éxito. Bruce Willis, Tom Selleck, Jon Favreau, Jean-Claude Van Damme, Giovanni Ribisi, Reese Whiterspoon…Todos disfrutaron actuando en la serie, y los guionistas supieron darles papeles desternillantes.

 

Fueron diez años inolvidables. Canal + emitió las temporadas puntualmente, e hizo multitud de pases y reposiciones. Las últimas temporadas se emitieron con pases de dos episodios, si no recuerdo mal los domingos a la noche, acompañando los dos episodios de Friends con uno de Dawson Crece en lo que para mi era una cita a la que no podía faltar.

Nunca un último capítulo me provocó tanta tristeza. En el último plano de la serie la cámara recorría el piso en donde los amigos vivieron tantas y tantas cosas, un piso ya vacío. Fue un momento triste porque sabía que ya no volvería a verles. Es cierto que nos quedan los dvds (Warner, como siempre, editó las temporadas de forma chapucera) y las reposiciones, pero aquel último episodio es el único que no he podido volver a ver.

Les echo muchísimo de menos. Durante diez años me hicieron reír, y eso no tiene precio. Echo de menos a Monica, Rachel, Joey, Phoebe, Ross y Chandler, pero me quedo con todos los buenos momentos que me hicieron pasar. Y por supuesto con la principal moraleja que Friends desprendió: cuidemos a nuestros amigos porque si lo hacemos, siempre estarán ahí, estarán ahí para nosotros, y nosotros estaremos ahí para ellos.

Os echo de menos, amigos…