Arrástrame al Infierno

Me moría de ganas por ver cómo Sam Raimi volvía a sus orígenes, a aquel cine de terror que triunfó en los 80 y primeros 90, con aquellos dos créditos que inauguraban todas las pelis: "Renaissance Pictures presents…" "…A film by Sam Raimi". La productora de Raimi, Renaissance Pictures, produjo la trilogía Evil Dead y Darkman, y Raimi continuó después su carrera con otras compañías para hacer Rápida y Mortal, Un Plan Sencillo o Premonición, películas todas ellas divertidísimas, cargadas de imaginación, buenas ideas y mucho talento. Después, a partir de 2002, todos sabemos en qué ocupó su tiempo el cineasta: las aventuras del trepamuros de Marvel, que culminó con dos pelis sobresalientes y una tercera mucho más floja. Ahora, Raimi ha vuelto al principio, con resultado desigual, con cosas buenas, y cosas no tan buenas…

La intención queda clara desde el inicio. El logo de Universal no es el actual, sino la versión ochentera, envejecido convenientemente para que desde el inicio sepamos que Raimi ha querido volver a un pasado glorioso, cuando se convirtió en una referencia en el cine de género. Y consigue crear de nuevo escenas terroríficas e impactantes con sus recursos de entonces. En Arrástrame al Infierno volvemos a contemplar esa cámara que se acerca a los personajes como el demonio de Evil Dead, atrapándoles y arrastrándoles a esa maldición que sirve de hilo conductor a la peli. Pero ahora nos falla el fondo. La forma sigue siendo la misma que cuando Bruce Campbell estaba en pantalla, pero el guión…lástima de guión.

Los hermanos Sam e Ivan Raimi han escrito una historia que poco difiere de los muchísimos remakes de pelis de terror asiáticas que Hollywood produce en la actualidad. La fórmula es conocida: una maldición se apodera de la protagonista, que deberá de indagar para librarse de ella. En ese sentido, la película nos cuenta de forma ampliada lo que ya nos contaba el tráiler. Pero justo es reconocer que Raimi nos brinda escenas estupendas, con personajes geniales. Porque esa anciana es de los mejores personajes que el cine de terror nos ha ofrecido en los últmos tiempos, y la escena en el párking en la que pelea con la protagonista es una nueva muestra del talento de su director.

Raimi vuelve a la escatología, a lo asqueroso, al terror basado en lo feo y la casquería. La lástima es que la historia ya nos la sabemos de memoria. Y eso es algo que no ocurría en aquellas películas con las que nos sorprendía antes de ocuparse de las aventuras de Spiderman. Los demonios de Evil Dead, el Peyton Westlake de Darkman, el western rompedor que protagonizó Sharon Stone, la intriga y el suspense de Un Plan Sencillo, el miedo que provocaba aquella Premonición…Arrástrame al Infierno carece de una historia interesante e innovadora, aunque sí contiene escenas pavorosas y una vieja que da mogollón de repelús. Y el final sí está a la altura del enorme talento del cineasta.

Pero el resultado global no alcanza los méritos que Sam Raimi logró alcanzar anteriormente. Puede que tanto tiempo dedicado al famoso personaje de Marvel haya hecho que las buenas e innovadoras ideas fluyan de forma más interrumpida, más a trompicones. Puede que sólo sea cuestión de tiempo, y que pronto el excelente y rompedor cineasta y guionista que Sam Raimi lleva dentro vuelva a surgir. Lo bueno es que las intenciones siguen estando ahí.

Yo confío en que Renaissance Pictures vuelva algún día a presentarnos a film by Sam Raimi. Porque es uno de mis directores favoritos, y porque ha sido de los pocos capaces de innovar y ofrecer talento en el cine de género. Vuelve, Sam…

Mi puntuación en IMDB:6.

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