Enemigos Públicos

Se veía venir. Los tráilers de Enemigos Públicos nos adelantaban que estábamos ante una producción impecable, ambiciosa, rigurosa y atractiva, pero, yo al menos, desconfiaba. No sé si el motivo es la irregularidad de un Michael Mann que no deja de dar una de cal y otra de arena, o si había sido cosa del estudio que no había sabido ponernos los dientes largos con los avances de la peli. El caso es que tenemos en los cines una película que cuenta la vida de John Dillinger, un icono norteamericano, con un reparto excepcional y una factura excelente, que sin embargo te deja absolutamente frío. Nos han contado los últimos días de Dillinger y yo al menos me he quedado igual que antes de entrar a la sala. Y si en una película así no hay alma ni sentimiento, mal vamos…

La primera peli que me viene a la mente tras ver Enemigos Públicos es la reciente Valkiria, con la que esta producción comparte muchos aspectos. Las dos se basan en hechos reales, de los que conocemos su desenlace, las dos tienen como cabeza de cartel a dos estrellas indiscutibles y las dos están dirigidas por cineastas contrastados que han tenido a su disposición un presupuesto ingente para llevar a buen puerto su ambiciosa propuesta. Pero los resultados han terminado siendo manifiestamente opuestos. Mientras Bryan Singer fue capaz de compensar la falta de un factor sorpresa producto de un final ya conocido, ofreciendo una cinta intrigante y emocionante, Michael Mann no sabe entretenernos hasta que llega el momento cumbre de la historia, la muerte de John Dillinger a la salida de un cine, un desenlace que ya sabemos y que sí es aprovechado por el director para rodar la que es la única escena realmente emotiva. Singer supo hacerlo, Mann no. Singer nos entretuvo, Mann, sin llegar a provocarnos bostezos interminables, nos ha dejado fríos.

 

Michael Mann se queda con Enemigos Públicos más cerca de Corrupción en Miami que de Collateral, lo que es una horrible noticia teniendo en cuenta el bodrio que fue la adaptación cinematográfica de la famosa serie. Ha querido hacer una película perfecta, con pretensiones de perdurar, y el asunto le ha salido mal. Pero nadie le ha ayudado. El reparto, encabezado por dos de los actores más taquilleros y carismáticos de la actualidad, no termina de creerse lo que hacen. Johny Depp es víctima de un guión plano, y se le nota que intenta estar a la altura de un personaje legendario en la historia norteamericana, con gestos y tics de soberbia que no le pegan ni con cola. Peor es lo de Christian Bale, quien parece desganado en su registro de Melvin Purbis, el perro de presa de Dillinger. Y Marion Cotillard pasa por allí, cubriendo la cuota femenina con más pena que gloria. A quienes sí se les notan las ganas de agradar es a los secundarios, intérpretes mucho menos consagrados que no quieren desaprovechar la oportunidad de destacar en una producción ambiciosa como ésta. Stepehn Dorff, Channing Tatum, David Wenham o Giovanni Ribisi componen buenas actuaciones.

¿Qué nos queda entonces como aspectos positivos? Pues la sensación general de que Enemigos Públicos no es en absoluto una mala película, y que sin duda es superior a buena parte de los estrenos que podemos ver en la actualidad. Pero teniendo en cuenta que hablamos de John Dillinger, de Johhny Depp y Christian Bale, y del director de Collateral, Heat o El Último Mohicano, todo eso nos sabe a poco. Y nos queda, eso sí, esa última escena, que no pongo como spoiler porque todo el mundo sabe que el legendario gángster fue abatido a la salida del cine Biograph, cuando, paradojas del destino, acababa de ver la película El Enemigo Público Nº1, una historia gangsteril protagonizada por Clark Gable. Y ese momento sí es filmado por Michael Mann con absoluta maestría, la que no pone de manifiesto durante el resto de esta correcta película.

Mi puntuación en IMDB:6.

 //spanish.imdb.com/title/tt1152836/