Ong Bak 2: La Leyenda del Rey Elefante

No soy yo precisamente un fanático del cine de artes marciales. Me gustan las pelis más reconocidas de Bruce Lee, Jet Li, Chow Yun Fat, y los inicios de Van Damme o Seagal, pero no voy mucho más allá. Pero hace unos tres años descubrí a un tailandés que repartía ostias finas: Tony Jaa. Le pude ver en las dos pelis que se estrenaron en nuestros cines hasta ahora: Ong Bak y Thai Dragon, en donde el chico demostraba un talento increíble, ya no sólo sacudiendo, sino en todo tipo de escenas de acción. Ahora nos llega Ong Bak 2, muchísimo peor que las otras dos, aunque sin duda la más ambiciosa. Una pena, porque el tal Tony Jaa es capaz de dar muchísimo más que lo que aquí nos ofrece: un aburrimiento enorme entre patada y patada.

Aquellas dos pelis eran básicas, sencillas y mucho menos pretenciosas. Nos contaban una historia muy simple en la que Jaa aprovechaba para enseñarnos todo su repertorio: peleas perfectamente coreografiadas, en donde el chico pegaba patadas, puñetazos, saltaba, se caía, se montaba en vehículos en marcha, saltaba de ellos….Tony Jaa daba todo un recital de condiciones físicas, y mostraba además un carisma especial. Vamos, que con Ong Bak y Thai Dragon yo me convertí en fan de Tony Jaa.

En Ong Bak 2 Jaa protagoniza y co-dirige una historia ambientada en el siglo XV, que comienza bien, pero que pronto se diluye hasta perder todo el interés. Se nos cuenta una historia en principio mil veces vista, sobre un niño abandonado y la venganza que ansía tomarse contra quienes mataron a su padre. Una voz en off nos pone en guardia, y los bellísimos parajes nos ilusionan antes de que el protagonista empiece a repartir galletas. Parece que estamos ante una cinta mágica, entretenida y fascinante. Pero no. Pronto vemos que tanto derroche de medios, de extras y de localizaciones bellísimas no son más que un envoltorio para una trama absurda en la que a mi al menos me cuesta comprender cuáles son los motivos del personaje principal para sacudir, y quiénes son los villanos. Todo se lía, todo se complica, y más teniendo en cuenta los continuos y torpes flashbacks con los que se nos intenta explicar aspectos del pasado.

En el medio de tanta escena superflua tenemos, eso sí, alguna escena de lucha protagonizada por un Tony Jaa que no pierde oportunidad de demostrar que, con un director competente, y al amparo de un gran estudio y un gran presupuesto, sería capaz de convertirse en un héroe de acción impresionante, siempre y cuando el guión nos cuente una historia mínimamente coherente y presentable, algo que en Ong Bak 2 no vemos por ningún sitio.

Sólo puedo quedarme, en fin, con alguna de esas escenas de lucha, en especial aquellas en las que Jaa comparte presencia con los elefantes, esas criaturas que tanto le fascinan y que, si no recuerdo mal, ya mostraba en las otras dos películas suyas estrenadas en nuestro país. Pero, por lo demás, Ong Bak es un producto soporífero que no puede satisfacer ni a los más acérrimos de este tipo de cine. Yo me pregunto: ¿para cuándo una peli de Tony Jaa dirigida por el gran John Woo?

Mi puntuación en IMDB:3.

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