Uno de los Nuestros

"Que yo recuerde, desde que tengo uso de razón, siempre quise ser un gángster…". Una película que empieza con esta frase tiene que ser una buena película. No por las bondades de ser un gángster, evidentemente, sino por la contundencia y la potencia que desprende esa frase al ser pronunciada. Varias veces he comentado que una buena voz en off es un recuerso muy útil para lograr una buena narración. En Uno de los Muestros una voz en off pronuncia esa frase que hace que por un rato, sólo por un rato, dudemos de nuestra moralidad y tengamos la tentación de convertirnos en gángsters. Martin Scorsese nos conduce a un atractivo lado oscuro durante 146 minutos de esplendor y grandeza cinematográfica. Uno de los Nuestros es una obra maestra que provocó en su día que durante 146 minutos, yo, quisiera haber sido un gángster…

Estamos en 1991. Uno de los Nuestros se estrenó en España en ese año, y yo, he de reconocerlo, no la vi en el cine. Tenía entonces catorce años y mis preferencias cinematográficas iban por otros derroteros, teniendo en cuenta que acabábamos de ver en el cine la última aventura de Indy o el Batman de Tim Burton. Y además las críticas que llegaban desde USA sobre la peli de Scorsese hablaban de una película extraordinaria, a la par que violenta y dura. Mi madre me lo avisó, habría que tener cuidado con esa peli sobre mafiosos.

Y llegó el mes de marzo de aquel 1991. Me dispuse a ver, por primera vez en mi vida, la gala de los Óscars, en directo, que retransmitió, por última vez, Televisión Española. Fue una noche inolvidable, en la que salté de alegría tres veces, una por cada premio que recibió Dick Tracy, otra peli sobre gángsters muy diferente a la de Scorsese. Fue el año en el que arrasó Bailando con Lobos, el western crepuscular de Kevin Costner. Pero uno de los comentaristas desplazados a Los Angeles por el ente público, José Luís Garci, hablaba maravillas de Goodfellas, la película que había vuelto a reunir a Martin Scorsese con Robert DeNiro. Decía incluso que le convencía más que la fallida tercera entrega de El Padrino, otra peli que estaba muy presente en la gala con varias nominaciones. Uno de los Nuestros tenía séis nominaciones, todas ellas importantes: película, director, guión adaptado, actor de reparto, actriz de reparto y montaje. Se lo llevó únicamente Joe Pesci, pero cada vez que durante la gala pasaban imágenes o vídeos de la peli, a mi se me ponían los dientes largos, a lo que ayudaba sin duda la excelente opinión que Garci tenía.

Y entonces lo tuve claro. Tenía que ver la peli sí o sí. La alquilé en vídeo, y, aparte de confirmar que lo de la violencia no era para tanto (era muy violenta, pero al menos no me causó ningún trauma a mis casi quince años de edad), descubrí una obra maestra, una película poderosa, fascinante, que contaba una historia que terminaría siendo típicamente scorsesiana, algo que evidentemente descubriría años después, al empaparme de toda la filmografía del genio. 

La película cuenta la historia de Henry Hill, un joven que por azares de la infancia termina por establecer contacto desde muy joven con la mafia italiana de Nueva York en los años 60 y 70. El propio Henry nos cuenta, a través de esa efectiva voz en off, su historia, una historia apasionante, dura pero atractiva, increíblemente interesante…

 

Y real, porque Henry Hill existió de verdad, y su vida fue novelada por Nicholas Pileggi, quien además escribió el guión de la película. Ray Liotta fue el encargado de interpretarle, en lo que sin duda terminó siendo el papel de su vida. Liotta, un actor de escaso talento y mediocre carrera, logró una interpretación memorable, no desentonando para nada al lado de sus inconmensurables compañeros de reparto. En esta foto podemos ver a Liotta junto al verdadero Hill:

Los compañeros de los que antes hablaba conformaron uno de los cástings más impresionantes del cine de los últimos treinta años. Tres actores que encajaron a la perfección en tres papeles para los que parecen haber sido engendrados. Robert DeNiro, Joe Pesci y Paul Sorvino conformaron junto a Ray Liotta un póker de gángsters insuperable, cruel y carismático. DeNiro realiza uno de sus mejores trabajos, lo que, teniendo en cuenta su filmografía, es decir muchísimo. Sorvino nunca estuvo como aquí, y es sin duda quien terminó teniendo una carrera más discreta (podemos recordarle llorando como un chiquillo cuando su hijita Mira Sorvino logró el Óscar como actriz de reparto por Poderosa Afrodita). Pero la absoluta revelación fue Joe Pesci, un habitula del cine de Scorsese que compuso una interpretación memorable, legendaria…

Su Tommy DeVito da un pavor increíble, y se apodera de cada escena en la que participa. Es un asesino implacable y sanguinario, capaz de liquidar a un pobre chico que le servía la bebida durante una partida de cartas por empeñarse en que se había reído de él. La actuación de Joe Pesci es una de las mejores que he visto en mi vida, el auténtico motor de la película, quien definitivamente nos hace odiar ese estilo de vida que los personajes de DeNiro y Liotta hacen que tímidamente añoremos.

Uno de los Nuestros se apoya en esos personajes geniales y por supuesto, en la dirección de Scorsese, quien no dudó en incluír, una vez más, a su querida mami en otra de las escenas más destacadas y celebradas de la película, en la que Catherine Scorsese interpreta a la mamá del sanguinario Tommy.

La vida de Henry Hill transcurre durante los 60 y 70 mientras va ascendiendo puestos en el escalafón mafioso. Cuando más cerca está de la jerarquía gangsteril decide introducirse en el floreciente mercado de la cocaína, al tiempo que termina siendo víctima de la adicción a la droga. Esa cúpula mafiosa en la que pretende ingresar no ve con buenos ojos esas operaciones de Hill como narcotraficante, y el protagonista terminará siendo atrapado por la justicia, con la que colaborará acusando a quienes antes habían sido compañeros criminales. Toda la parte final de la película cuenta esa etapa de Henry Hill introducido en el mundo de la droga, Y Scorsese no logra mantener el impresionante nivel que alcanza la película durante los primeros 90 minutos. pero el tramo final en absoluto sirve para empeñar una película que es, en mi opinión, la mejor obra sobre gángsters junto a las dos primeras entregas de El Padrino.

No quiero olvidarme de otros atractivos que habitualmente pasan desapercibidos al ver Goodfellas. En primer lugar destaco a Lorraine Bracco, quien interpreta a Karen, la mujer de Henry Hill. Bracco, quien volvió a participar en una ficción gangsteril encarnando a la psiquiatra de Tony Soprano, logró una nominación como actriz de reparto. Al igual que Thelma Schoonmaker, la montadora habitual del director que realizó un trabajo sobrebio empalmando las imágenes que el enorme cineasta rodaba. También ella fue nominada por su poderoso y efectista montaje.

Uno de los Nuestros es una de esas pelis que uno nunca se cansa de ver. Scorsese filmó una de sus mejores películas, muy superior, sin duda, a Infiltrados, con la que sí logró el reconocimiento de la Academia. Para mi la historia de Henry Hill conforma la mejor película de este director, lo que es sin duda muy discutible teniendo en cuenta el nivel de cintas como Taxi Driver o Toro Salvaje. Yo, viendo Uno de los Nuestros, durante 146 minutos, quise ser un gángster…

//spanish.imdb.com/title/tt0099685/