Green Lantern; First Flight

Con Green Lantern; First Flight el departamento de cine animado de Warner otorga la posibilidad de tener su propia peli a uno de los personajes "tapados" de DC en este aspecto. Y es que el peso de la santísima trinidad provocaba que hasta ahora sólo Batman, Superman y Wonder Woman tuviesen pelis animadas. Y personalmente, me ha permitido conocer al personaje, ya que nunca hasta ahora había tenido la posibilidad de acercarme a él, ni con una película animada ni con los cómics.

Se nos cuenta en la peli el origen de Green Lantern. Cuando el piloto Hal Jordan acepta un misterioso y poderoroso anillo de una moribunda criatura alienigena, lo transforma en Linterna Verde – uno de los tantos integrantes de una fuerza élite de heroes. Estos héroes patrullan el universo para asegurar la paz y justicia bajo el mandato de los Guardianes del Universo. Inseguros de su nuevo recluta, los Guardianes asignan a Sinestro, el miembro más respetado de las Linternas Verdes, el entrenamiento de Hal, ignorando que Sinestro quiere derrocar a los Guardianes para crear una nueva orden que solamente él controlaríal. Es una batalla de poder y voluntad a medida de que Hal debe probar su valor al derrotar a Sinestro para así salvar a La Corporación de Linternas Verdes.

Lo que tenemos en Green Lantern; First Flight es la típica historia de pugna entre el bien y el mal, y en este caso tenemos una evidente influencia de la lucha vista en Star Wars entre los Jedi y el lado oscuro de la fuerza. Conocemos en la película que el anillo tiene un lado oscuro, en este caso de color amarillo, que envuelve a Sinestro cuando revela su malvada cara.

No me veía yo seducido por este personaje, y con esta película no se me despertará el interés. Empieza bien, con la entrega a Hal Jordan del anillo de poder y su conversión en Linterna Verde, pero la historia no presenta demasiados atractivos, más allá de ser una cinta de aventuras galácticas. Podría ser un atractivo las voces de los principales personajes, destacando las de Michael Madsen como Kilowog o John Larroquette como Tomar Re. Alan Burnett y Bruce Timm son dos de los nombres relacionados con el cine animado de DC que participan aquí, mientras que Lauren Montgomery ejerce como directora, algo que ya hizo en la reciente película animada sobre Wonder Woman.

Lo que indudablemente se pone de manifiesto una vez más es que en cuanto a número de personajes interesantes, Marvel gana la partida sin discusión a mi amada DC. Y es que sólo Batman, Superman, Wonder Woman (que a mi no termina de atraparme del todo) y quizás Flash podrían tener la pegada suficiente para protagonizar pelis animadas. Sin embargo, Marvel, con multitud de personajes interesantes y conocidos, sigue sin potenciar este aspecto, ya que apenas encontramos producciones animadas sobre tantos y tanto personajes marvelitas relevantes, algo, que, por otra parte, podría cambiar a partir de ahora con la reciente adquisición de la Casa de las Ideas por parte de Disney.

Veremos si con la confirmada peli en imagen real sobre Linterna Verde el personaje adquiere relevancia. Martin Campbell, director de La Máscara del Zorro o de películas Bond como Goldeneye o Casino Royale, es el director escogido para la ambiciosa producción a estrenar en 2011, con Ryan Reynolds en el papel de Hal Jordan/Linterna Verde. De momento podemos acercarnos al personaje con esta flojita peli animada.

Mi puntuación en IMDB:5.

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Los Sustitutos

No hace mucho, hablando de Distrito 9, comentaba la penitencia de la ciencia ficción, el alto precio que el género debe de pagar al no acertar con una propuesta rompedora. El argumento vuelve a ponerse de manifiesto con esta producción, de desarrollo y trama innovadores, que, a buen seguro, tendrá enseguida detractores y defensores a partes iguales. Los Sustitutos es un nuevo salto al vacío de la ciencia ficción como género, otra vuelta de tuerca al qué será de nosotros o de las generaciones venideras dentro de unos cuantos decenios. El futuro que se nos muestra puede ser sorprendente y atractivo, pero también ridículo. Es por ello que la nueva apuesta de Bruce Willis o la amas o la odias.

Surrogates está basada en un cómic, una novela gráfica que yo desconocía. Y nos propone un futuro descorazonador en el que cada ser humano tiene la posibilidad de vivir desde su casa, tumbado, manejando a un sustituto que vive por él, gracias a una tecnología que ha ido progresando hasta proporcionar seres robóticos que dan la cara y se llevan los palos o las bendiciones. Cada uno de estos seres es manejado por el humano mediante la mente, el pensamiento. La sociedad no se pregunta quién maneja los hilos, porque sabe que alguien lo hace, y puede acceder a la identidad del responsable.

Ante semejante planteamiento sólo nos queda sorprendernos y, o bien rechazarlo, o bien dejarnos llevar por lo que tiene de original. Detrás de la idea está, evidentemente, el cómic en la que se basa, pero la película tiene un responsable: Jonathan Mostow, ese director que a mi me ganó para su causa hace ahora nueve años con U-571, una peli de submarinos extraordinaria, ambientada en la II Guerra Mundial, que pasó injustamente desapercibida. También es cierto que tres años después defraudó a todos con Terminator 3, que yo en su momento defendí aunque, evidentemente, estaba a años luz de las dos anteriores. Pero Mostow, en las dos, dejó caer virtudes innegables, un gusto por un cine de género novedoso y ante todo una valentía importante, al arriesgarse con productos susceptibles de ser vilipendiados por casi todos, como así ocurrió con la segunda.

Con Los Sustitutos ha vuelto a arriesgarse, todavía más. Y me temo que le volverán a sacudir de lo lindo. Nos entrega ahora una película que no pasará el filtro de quienes son incapaces de disfrutar con visiones excéntricas de un futuro sometido a la tecnología más tirana, la que ofrece comodidad a cambio de una pérdida total de los valores que nos hacen humanos. Lo mismo que en producciones más o menos recientes como Minority Report, Next, Paycheck o Yo Robot. En todas ellas la raza humana terminaba siendo esclavo de una ciencia que empezó haciendo más fácil la vida, para después poner en duda toda aquella comodidad. Escritores como Isaac Asimov o Phillip K. Dick vieron adaptadas sus obras con desigual suerte, y ahora son dos guionistas de cómics, Robert Venditti y Brett Weldele, quienes ven como su obra es llevada al cine para que, quienes no comulgan con la ciencia ficción, la vapuleen sin remisión.

Bruce Willis es un agente del FBI que ha perdido a un hijo en un accidente de coche, antes de que la ciencia haya avanzado hasta el punto de crear robots capaces de ser manejados por la mente de los humanos, quienes prefieren ya dejar que esos seres caminen, se vistan, trabajen, coman, liguen, follen…vivan. Pero de repente alguien se rebela contra eso, alguien quiere que los seres humanos vuelvan a salir de sus casas para vivir plenamente, y no transmitiendo las órdenes con la mente a sus sustutitos. Alguien que desarrollar un arma capaz de trasmitir el daño que hacen a los robots, a sus humanos que están detrás.

La trama recuerda especialmente a Yo, Robot, con la que Surrogates coincide en James Cromwell, el veterano actor que aquí juega un papel muy parecido. Y a mi me ha gustado casi tanto como ella, y como Minority Report, aunque me da que la crítica sesuda le va a sacudir bastante más.

No es fácil que una película como ésta tenga buenas críticas. Y menos si tiene un comienzo como el que tiene Los Sustitutos. Pero si somos capaces de meternos de lleno en la trama, disfrutaremos de una propuesta de ciencia  ficción, entretenida y sorprendente. Me da que una vez más, estaré en minoría, pero yo en visto en Surrogates más aciertos que errores. La he visto más cerca de Minority Report y Yo Robot, que de espantos como Paycheck o Next.

Mi puntuación en IMDB:7.

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Toma el Dinero y Corre

Otra de las asignaturas pendientes del blog es Woody Allen, un tipo que lleva dirigiendo pelis desde 1966, y que a día de hoy cuenta en su filmografía con un total de cuarenta y cinco dirigidas, más de una por año. Y con semejante volumen de creación, es inevitable que en su carrera haya de todo: desde pelis infumables como Septiembre hasta obras maestras como Annie Hall o Match Point, pasando por películas simplemente buenas, normalitas o mediocres. Pero lo que es indudable es que Allen Konigsberg, que así se llamó la criatura nacida en Brooklyn el 1 de diciembre de 1935, es una de las referencias cinéfilas de los últimos treinta años, un genio prolífico que cuenta con un número de seguidores fieles para quienes cada estreno suyo es una cita ineludible. Algún día le dedicaré una entrada, pero hoy prefiero comentar su primera peli de relevancia, Toma el Dinero y Corre.

En 1969 Woody Allen estrenó esta película, la primera que realmente le convirtió en un director de éxito, y la segunda en su carrera, ya que tres años antes había co-dirigido Lily La Tigresa, junto al realizador japonés Senkichi Taniguchi. En Toma el Dinero y Corre ya aparecen los rasgos característicos del cine de Allen, ya no en cuanto a esquemas argumentales o estilísticos, sino en cuanto a nombres o presencias. Jack Rollins y Charles H. Joffe fueron los productores del genio de Nueva York durante prácticamente toda su carrera, y aquí aparecieron en los créditos por vez primera. Woody Allen, como en tantas y tantas ocasiones, protagoniza una historia que él mismo ha escrito y dirige, y, como no podía ser de otra manera, el humor característico del realizador está ya presente: diálogos ingeniosos, frases memorables y sutiles gags físicos, señas de identidad de buena parte de su filmografía.

El Virgil Starkwell que encarna Woody Allen es uno de los perdedores más patéticos y entrañables de la historia del cine. Se nos cuenta su historia con una corrosiva voz en off, desde el mismo nacimiento del personaje hasta su conversión en "un hombre de provecho". Allen comienza la narración a modo de documental, como si nos estuviese presentando al personaje en uno de esos programas televisivos de investigación. Pero pronto la historia deriva hacia una desternillante parodia de Bonnie & Clyde, en especial desde la aparición de la chica Janet Margolis.

Los gags son constantes, y en poco menos de hora y media de peli tenemos un puñado de escenas geniales que hacen que la película sea, en mi opinión, una de las mejores del prolífico cineasta, a pesar de ser la primera en la que realmente plasmó su estilo cinematográfico. Golpes de genio como la indumentaria " de incógnito" de los padres de Virgil cuando son entrevistados acerca de su hijo, o la impagable escena del huevo cocido que Louise pasa a Virgil en la cárcel, son realmente increíbles, además de otras muchas que hacen de Toma el Dinero y Corre una comedia impresionante.

Woody Allen, mano a mano con Mickey Rose, guionista televisivo y colaborador de Allen al principio de su carrera, escribió un guión perfecto,que combina el humor más absurdo con una trama sencilla y bien planteada. Y no sería justo olvidar la magnífica banda sonora del gran Marvin Hamlisch, responsable de alguna de las canciones más recordadas en películas de los 60 y 70, además de compositor soberbio de melodías cinéfilas.

Toma el Dinero y Corre es, a pesar de los años transcurridos, una perfecta muestra del talento de uno de los cineastas más originales y divertidos de la historia del cine, un genio que lo sería ya únicamente por afirmar que le gustaría reencarnarse en las yemas de los dedos de Warren Beatty. Menudo crack.

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Mal Ejemplo

Insulsa comedia ésta en la que unos descerebrados Paul Rudd y Seann William Scott se ven obligados a cumplir 150 horas de trabajo social con niños tras un violento incidente con una patrulla de policía. No me esperaba yo mucho de una película como ésta, más allá de la típica parida hollywoodiense con cierto tufillo a producto divertidillo para pasar el rato. Lo que sí podría exigirle es alguna escena verdaderamente descacharrante, ya que no pasa de ofrecer cuatro o cinco en la que esbozas una leve sonrisa.

Paul Rudd es un tipo que no me acaba de entrar. Le descubrí en Friends, en un puñado de episodios en los que hacía de novio de Phoebe, y ya entonces me pareció un cómico no especialmente dotado. A partir de entonces le he visto en varias comedias de los Apatow y compañía, como una rara avis entre los más jovenes como Jason Segel, Seth Rogen o Jonah Hill. Y tampoco pega mucho con Seann William Scott, quien sin duda es mucho peor actor que todos ellos.

En Mal Ejemplo se dedican a vender una bebida energética en los colegios, con Scott ridículamente disfrazado de toro y conduciendo un coche tuneado con los motivos de la marca, en lo que es una puesta en escena ciertamente simpática que no se mantiene cuando son obligados a acompañar a niños marginales en actividades patéticas. Lo mejor de la cinta es, sin duda, el chaval al que ha de tutelar Seann William Scott, con el que protagoniza algún diálogo soez ciertamente simpático.

Poco más ofrecen estos cien minutos tras los que se intenta concluír con alguna moraleja típica sobre la amistad o los buenos propósitos. Al final la historia se queda en tierra de nadie, entre las comedias desatadas a lo Colega, Dónde Está Mi Coche y Vírgen a los 40, y demuestra además que Paul Rudd tampoco anda muy sobrado como guionista.

Mi puntuación en IMDB:5.

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San Valentín Sangriento

Pues nada, que iba yo ayer todo contento al cine de mi ciudad a ver por vez primera una peli en 3D, ya que recientemente habían puesto este formato, y al llegar a la taquilla me encuentro con una nota en la que avisan que la copia de San Valentín Sangriento que están proyectando no es en 3D…No es que sea ésta una peli repleta de atractivos más allá de esa posibilidad de verla con las gafas, pero al final me metí a verla. Y sí, es tan horrible como todos pensabais…

Se trata de un remake de una peli que tuvo cierta relevancia en 1981, aprovechándose del éxito que un año antes había supuesto Viernes 13. Ahora nos llega esta nueva versión, una muestra más de ese cine slasher que proliferó a finales de los 90, aunque repletito de todos los tópicos y clichés que estas películas arrastran desde tiempo inmemorial. Tenemos lo de siempre: un psicópata asesino, víctimas carnalmente apetecibles que optan siempre por la peor de las opciones para evitar su trágico destino y un puñado de personajes que habitan una pequeña localidad en donde tiene lugar la matanza.

Dirige Patrick Lussier, un torpe realizador de cine de terror que pone el piloto automático para rodar las escenas de siempre, los gritos de siempre y el final supuestamente sorpresa de siempre. En el reparto, el televisivo Kerr Smith (a quien yo había perdido la pista tras su personaje en mi entrañable serie Dawson Crece) y Jamie King, una guapita a la que pudimos ver en las adaptaciones comiqueras de Sin City y The Spirit.

Ni siquiera para recordar aquellos años teñidos de sangre en los que Wes Craven abrió la veda de este cine sirve San Valentín Sangriento. Ni siquiera para recordar que Scream es una película extraordinaria a la que nada ayudó toda la basura que se produjo después, al rebufo del éxito de una peli que sí merece ser revisionada. Dudo mucho que el hecho de verla en 3D disminuya sus infinitos defectos, ya que estamos ante una cinta que sólo se salvaría si nunca hubiese sido rodada. Si la véis con gafas, tendréis casquería en 3D, yo la tuve en 2D.

Para lo que sí sirve esta basura es para recordar que pocos años después del estreno de Scream, una de las producciones que se aprovechó de su éxito fue una de título muy parecido: Un San Valentín Sangriento, traducción del título original Valentine, otro espanto que al lado de ésta se convierte en una disfrutable peli, sobre todo recordando que en ella salía Denise Richards…Con qué poquito nos conformamos…

Mi puntuación en IMDB:2.

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Malditos Bastardos

Recuerdo cuando, a finales de los 90, Tarantino acababa de defraudar un poquito con Jackie Brown, y ya entonces decía que uno de sus inminentes proyectos sería una peli sobre la II Guerra Mundial titulada Inglorious Bastards (finalmente cambiaría la última "a" por una "e", separándose así de una de las pelis que la inspiraron, Quel maledetto treno blindato, titulada en los USA Inglorious Bastards y comentada en el blog hace unos días). ¿Tarantino haciendo cine bélico? Ya entonces intuí que el resultado sería algo parecido a lo que finalmente hemos visto, puesto que no me imaginaba yo al genio rodando escenas con tanques, trincheras o una nueva versión del Desembarco de Normandía. Los bastardos de Tarantino tenían que protagonizar una historia como la que ahora tenemos en los cines. Otra cosa es que la peli sea excelente, como podríamos esperar de su director…

Lo primero que demuestra Malditos Bastardos es que para que Quentin Tarantino vuelva a ser el de antes debe de regresar al cine que le hizo grande, el de gángsters, ladrones, atracadores, mafiosos y perdedores. Desde Pulp Fiction ha tomado la senda de un cine de género que nos ha brindado obras divertidísimas como los Kill Bill, Sin City, Death Proof o ese impactante dobre episodio de CSI. Pero el Tarantino más grande, el que le convirtió en el director con más talento del cine contemporáneo, es el de sus dos primeras pelis.

  

Malditos Bastardos presenta varios problemas. El primero no hace sino hablar bien de su responsable. Se trata de una película excesivamente tarantiniana, defecto sólo achacable a los más grandes cineastas. Otros directores pueden fallar en la dirección de actores, en los encuadres, en el ritmo narrativo. Spielberg, Tarantino, Almodóvar o Scorsese fallan por exceso estilístico, porque su talento les ha llevado a desarrollar un estilo acentuado que puede acabar lastrando su obra. Y eso sólo le ocurre a los más grandes.

Y además tenemos un importante problema de guión, algo raro e inesperado en un guionista del calibre de Quentin. La sensación que transmite la película es que el cineasta tuvo un problema de exceso de ideas, y que la premura y las ganas de presentar la peli en el Festival de Cannes le llevó a realizar un montaje fallido, probablemente más reducido de lo que él hubiese deseado en principio. Los defectos achacables al libreto serían, en mi opinión, los siguientes.

Nos quedamos con ganas de ver a los Bastardos. Esos guerreros sanguinarios no nos dan todo lo que prometen e incluso el mismísimo Brad Pitt parece no tener el protagonismo merecido. Los tráilers previos nos mostraban sangre, matanzas perpetradas por ese grupo de salvajes mata-nazis que aquí se reducen a la mínima expresión. Desde la escena en la que se nos presenta al personaje de Eli Roth esperamos verle más adelante bateando cabezas, y a sus compañeros arrancando cabelleras nazis con más asiduidad. Todo ello es sustituído por otras tramas y otros personajes, en especial por esa Shosanna Dreyfus que termina por convertirse en la absoluta protagonista de la película, desde su fuga inicial hasta su plan incendiario. Y justo es reconocer el gran trabajo de Mélanie Laurent.

Y otro problema de guión, el ya presente, en mi opinión, en la anterior Death Proof. Momentos sublimes se combinan con otros ciertamente plomizos. En definitiva, un libreto desigual que sólo la pericia del director en determinadas escenas y los impactantes personajes son capaces de mantener.

Pero ojo, que hasta en la peor de las pelis de Tarantino podemos encontrar cosas excelentes. En Malditos Bastardos, lo mejor, lo más recordado será, sin duda, él:

Christoph Waltz interpreta al nazi Hans Landa, un cazador de judíos perspicaz, cabrón y sanguinario. Waltz, premiado en Cannes como mejor actor, está realmente sublime, y debería de ser premiado también en la próxima edición de entrega de los Óscars. Su interpretación es sin duda una de las mejores del año, y es capaz de transmitir al espectador una sensación de angustia y repulsión impresionantes. Todo un acierto el de Tarantino la elección de este actor alemán, decisivo como el propio cineasta ha manifestado, en la realización de la película tal y como finalmente fue concebida.

Y además Malditos Bastardos nos deja un puñado de escenas para el recuerdo, todas ellas con el sello de uno de los directores más talentosos de la actualidad. Desde ese prólogo, en el que Shosanna se da a la fuga, hasta la reunión en la taberna, en la que se produce el intenso tiroteo. Tarantino podrá no haber brillado como de él esperábamos en su faceta de guionista, pero como director demuestra que sigue siendo enorme.

inglorious-basterds2.jpg image by vdeburrada

Lástima de ese guión desigual, que impide que Inglorious Basterds sea lo que yo al menos me esperaba. Cosas geniales se alternan con otras no tanto. No me olvido de Brad Pitt, quien está muy bien en un papel escaso para su intérprete y para el potencial en la historia. Me he quedado con ganas de más Bastardos. Esperaré a un nuevo montaje en dvd, o a una nueva peli de Tarantino, ojalá protagonizada por esos hermanos Vega que tanto me hicieron disfrutar a principios de los 90…

Mi puntuación en IMDB:6.

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Duplicity

Casi todo el mundo hablaba mal de Duplicity, o al menos, no tan bien como podía esperarse de una peli protagonizada por Julia Roberts y Clive Owen y dirigida por el mismo que dirigió Michael Clayton. Y casi todo el mundo acertaba. Porque estamos ante una de esas pelis que te dejan con el sabor de boca agridulce propio de las que te defraudan, de las que no te indignan de lo horrorosas que son, pero te dejan algo desolado por lo que podría haber sido y no fue. Lástima.

Duplicity tiene cosas realmente buenas. Para empezar, trata sobre espionaje industrial, un asunto tremendamente cinematográfico, con el atractivo de que quien se encarga de escribir el guión es ese Tony Gilroy nominado al Óscar por su libreto de Michael Clayton. Así que, a priori, un buen guionista para ofrecernos una historia sobre marcas protegidas, patentes, espías que tratan de hacerse con ellas y fórmulas mágicas. Y entre los rostros que engañan, se ocultan, buscan lugares susceptibles de ocultar fórmulas mágicas y seducen para conseguirlas están los de Julia y Clive, dos estrellas absolutas del actual Hollywood, quienes seguro pensaron cuando leyeron el guión que iban a lograr un nuevo éxito de crítica y público. Pero se equivocaron, porque entre las cosas buenas de Duplicity no está ese guión de Tony Gilroy, quien en Michael Clayton llegaba hasta donde podía llegar, si nos referimos a la complejidad de una historia que allí se quedaba en donde se tenía que quedar, y aquí se pasa tres pueblos, complicándolo todo hasta extremos insospechados.

Ése es el principal problema de la película. Y es que no nos gusta nada ir al cine a ver una peli y no enterarnos de nada. De algo nos enteramos, sí, pero no de todo, y para que nos guste mucho una peli en la que no nos enteramos de todo, tenemos que estar ante una peli de esas que te enganchan y te fascinan por muchas cosas, algo que no ocurre aquí. Gilroy se pierde y nos pierde a nosotros entre flashbacks, cambios constantes de localizaciones, personajes ultra-secundarios y una trama enrevesada como pocas hemos visto. No nos sirve de consuelo el hecho de que nos quedemos con la idea básica, general, ésa que dice que dos compañías farmacéuticas se pelean por una fórmula magistral que permitirá a tantas y tantas personas…bueno, hasta aquí puedo leer.

No es Duplicity un espanto de película. Eso sí, siempre y cuando seamos capaces de aguantar escenas liosas y constantes cambios geográficos y temporales. Los intérpretes están muy bien, algo que ya dábamos por hecho si hablamos de Julia Roberts y Clive Owen entre los protagonistas, y Paul Giamatti y Tom Wilkinson entre los secundarios (excelentes los dos, una vez más). Y hay además algún diálogo ciertamente ingenioso. Sobre el cómo y el porqué se lleva el gato al agua quien al final se lo lleva, preguntadme otro día, cuando le dé una segunda oportunidad a esta peli. Ah, que no se la voy a dar…me da que vosotros tampoco.

Mi puntuación en IMDB:5.

//www.imdb.com/title/tt1135487/

Henry Gibson (1935-2009)

Sé que el nombre no os dice nada, pero estoy seguro de que en cuanto habéis visto la foto, ese rostro os ha llamado la atención. Henry Gibson fue un secundario muy secundario, no porque sus papeles tuviesen escasísimas líneas de diálogo, algo que en ocasiones sucedía, sino porque siempre compartió o cedió protagonismo a sus compañeros de reparto, ya fuese en películas o en las numerosísimas series televisivas que protagonizó. Y se ha muerto, a los 74 años de edad.

Henry Gibson es de esos actores a los que conoces, aunque probablemente cuando ves su rostro no sabes decir ninguna peli en la que lo hayas visto, porque lo has visto en muchísimas. Su cara peculiar podrías situarla en cuaquiera: un rostro hierático, serio, marmóleo…Su filmografía incluye papeles secundarios en cintas del nivel de The Blues Brothers, El Chip Prodigioso, Interferencias, Gremlins 2, Magnolia o De Boda en Boda y Robert Altman contó habitualmente con él, en Nashville (por la que logró una nominación al Globo de Oro) o Un Largo Adiós.

Pero claro, cómo no va a sonarnos un tipo que además ha participado en las series Embrujada, Magnum, Vacaciones en el Mar, El Coche Fantástico, MacGyver, Se Ha Escrito Un Crimen, Historias de la Cripta, Star Trek Espacio Profundo 9, Sabrina, El Rey de la Colina o Boston Legal…

Yo, como siempre, comento su trabajo por el que le recordaré siempre: No Matarás al Vecino, una peli de finales de los 80 protagonizada por Tom Hanks, en el que interpretaba a un misterioso y maléfico doctor. Es una comedia de suspense dirigida por Joe Dante en la que Tom Hanks sufría las de Caín cuando se trasladaba a vivir a un nuevo vecindario repleto de misterios…

Se ha muerto Henry Gibson, un secundario, pero, ante todo, un actor. Descanse en paz.

//spanish.imdb.com/name/nm0002099/

Fuga de Cerebros

Si hablamos de cine español, una cosa ha quedado clara en este 2009: las jóvenes estrellas televisivas venden entradas. Hace unos meses Mentiras y Gordas hizo una taquilla excelente, y poco después Fuga de Cerebros continuó la tendencia. Y supongo que nadie creerá que esos dos éxitos de taquilla se deben a las virtudes de las pelis. Lo cierto es que la gente joven fue al cine porque ponían una peli en la que salía la chica de El Internado, la de Sin Tetas No Hay Paraíso o el chico de Los Hombres de Paco. De repente surgió un nuevo star system en el cine español. Ya sólo faltan buenas historias para que estos chicos las interpreten. O mejor dicho, conformémonos con historias malas, porque las que de momento han protagonizado en el cine son directamente vomitivas.

Fuga de Cerebros no llega al nivel infame de Mentiras y Gordas. Pero es un espanto que no hay por donde salvar. El director, un tal Fernando González Molina, presenta como credenciales dieciocho episodios de Los Hombres de Paco, y se enfrenta aquí con un guión estúpido y lamentable que ni Orson Welles sería capaz de levantar. Y el tal González Molina no es precisamente Orson Welles.

Se les nota a la legua a todos, que han buscado un éxito fácil, rápido, en el que todo vale. Qué más da si tenemos a un reparto repletito de rostros populares que hará que los jóvenes vayan al cine…Si tenemos que construír una historia en la que cinco freaks falsifican todo tipo de documentos oficiales para irse a estudiar a Oxford, pues da igual. Si tenemos que hacer creer que en la prestigiosa universidad británica nadie se extrañará de la presencia de esos cinco raritos, pues da igual. Si de repente el personaje de Mario Casas pasa de estar encerrado con sus compis en una sala morgue a estar en una camilla haciéndose pasar por un cadáver a punto de servir de práctica en una clase de anatomía…qué mas da. Todo vale, que la chavalada es retrasada mental y sólo quiere verle las tetas a Amaia Salamanca…

Salvo a Mario Casas, quien al menos trata de esforzarse en su papel y no sale del todo mal parado. En alguna escena incluso nos hace sonreír. Pero nada más. Fuga de Cerebros es todo lo que el cine español no debería de ser, salvo una cosa: un éxito de taquilla. Si se tienen que hacer películas así de horrendas para que la gente vaya al cine a ver pelis españolas, pues que se hagan. Pero yo estoy seguro de que casi todos los que fueron a ver ésta película irían a ver algo mejor, ya no una obra maestra, pero tampoco un insulto a la inteligencia de semejante calibre.

Lo que más me duele es ver en este esperpento a gente como Antonio Resines, Loles León o Fernando Guillén. Supongo que habrá que devolver favores y cumplir con las amistades…En cualquier caso, ni su breve presencia arregla nada.

Si éste es nuestro cine, lástima. Hoy se estrena lo nuevo de Tarantino, así que si yo fuese un jodido nazi no estaría tranquilo por ahí…

Mi puntuación en IMDB:2.

//spanish.imdb.com/title/tt1272013/