Gamer

El pasado 25 de junio subía una entrada con un top en el que exponía cuáles eran mis diez peores directores. No sé si la pareja formada por Mark Neveldine y Brian Taylor serán peores que los inefables David Menkes y Alfonso Albacete, el tándem que encabezaba aquel top. Pero estos dos señores, responsables de la saga Crank, hacen méritos para superar a los que perpetraron Mentiras y Gordas. Les superarán, porque Crank y la secuela, que no he podido ver porque no se ha estrenado en mi ciudad, han dado mucha pasta, y esta Gamer parece que está funcionando bastante bien, supongo que por la presencia como cabeza de cartel de Gerard Butler, el de la tableta de chocolate de 300.

El caso es que Gamer hace que Crank sea una absoluta obra maestra, así que imaginad cómo es de horrenda esta película en la que un multimillonario tiene la intención de someter a toda la humanidad a través de dos masivos juegos on line, con los que maneja voluntades a su antojo. Yo, ingenuo de mi, fui a verla esperando algo semejante a Perseguido, aquella peli ochentera en la que Arnold Schwarzenegger se jugaba la vida participando en un concurso televisivo en el que varios cazadores querían su cabellera. Pero Perseguido partía de un libro de Stephen King, mientras que Gamer, a pesar de ofrecer una propuesta de similar temática, ha sido parida por los mismos que la han dirigido.

Lo malo de una película como ésta es que, aún sabiendo del nulo talento de sus directores para contar historias, siempre esperas encontrar pequeñísimas virtudes que hagan que entrar en una sala a verla sea una experiencia más llevadera. Es lo que ocurría con mi querido Steven Seagal. Sabía que no me iba a encontrar un guión admirable, ni unas interpretaciones de Óscar, pero coño, al menos vería a Seagal dar ostias como panes, algo que, probablemente podía rescatar de Crank, en este caso con Jason Statham. En Gamer ni la presencia de Gerard Butler compensa semejante sucesión de imágenes nauseabundas, escenas torpemente rodadas y frases patéticas. Butler actúa como su personaje, como una mera marioneta de esos dos tipos que se hacen llamar directores de cine, cuando en realidad son los dos tipos más afortunados del planeta, al ganar tanta pasta rodando semejantes bodrios. El personaje de Butler es manejado por un adolescente en ese juego on line llamado Slayers. Butler, el actor, es manejado por Taylor y Neveldine, borrando cualquier posibilidad de que veamos al Leónidas de 300 o al Fantasma de la Ópera. No es Butler un actor sublime, pero en manos de estos dos es, sencillamente, la nada.

De lo que sí estoy seguro es de que hay un espectador para este tipo de cine. En esta época de píxeles, de consolas, de nuevas tecnologías, esta pareja de supuestos cineastas ofrecen lo que muchos jovenzuelos ansían. Ritmo videoclipero en un cine transformado en videojuego. Quienes se pasen horas y horas jugando a Gears of War o Halo podrán disfrutar de Gamer, aunque para ello, además de tener esa desmesurada afición a los videojuegos, tendrán que tener un coeficiente intelectual de una aceituna, además de una más que nula cultura cinematográfica. Si Gamer les gusta, es que no les gusta el cine, porque Gamer es al cine lo mismo que Coto Matamoros al periodismo. Gamer se proyecta en salas de cine, y Coto tiene su espacio en los medios de comunicación. Mira tú qué bien…

Feliz fin de semana…

Mi puntuación en IMDB:1.

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