Pagafantas

Vaya por delante que cuando uno se equivoca, no está de más reconocerlo. Y leyendo y releyendo la opinión que puse el viernes sobre Gamer, puede que me haya pasado un poco. Pero tampoco me parece justo que se me critique sin haber visto la peli. Con todo, quien se haya sentido ofendido, que haga el favor de aceptar mis más sinceras disculpas. Y ahora, Pagafantas, el éxito sorpresa del cine español en los últimos tiempos, una comedia distinta, divertida, original y blanda…demasiado blanda. Lástima.

Borja Cobeaga es ese director responsable de uno de los mejores programas televisivos cómicos que yo he podido ver últimamente: Vaya Semanita, en el que desmenuzaba la siempre complicada realidad del País Vasco. También fue el guionista de un espanto protagonizado y producido por Santiago Segura hace unos años, La Máquina de Bailar. Y ahora debuta como director de largometrajes con una historia cómica que no hace otra cosa que reflejar una dramática realidad, y es que para nosotros, los chicos, es muy duro eso de que ellas nos quieran "como amigos"…

Con un enfoque políticamente correcto y una puesta en escena efectiva, Cobeaga pone el dedo en la llaga, aunque su guión termine falto de chicha. Nos cuenta las andanzas de Chema, un chico que acaba de cortar con su novia y que se enamora locamente de Claudia, una argentina a la que conoce de forma inesperada. Y como ocurre tantas y tantas veces en la vida real, Claudia ve en él al perfecto amiguito, al perfecto cojín en el que llorar las penas, al perfecto…Pagafantas.

A partir de ahí se suceden escenas cómicas, tiernas y unas pocas realmente antológicas. Gorka Otxoa está genial en su papel, lo mismo que la chica Sabrina Garciarena, quienes supongo tendrán una nominación al Goya como actor y actriz revelación. Pero quien realmente se reivindica como lo que es, un actor de primera, es Óscar Ladoire, uno de esos intérpretes del cine español de toda la vida, que lleva haciendo cine más de tres décadas, y a quien en los últimos años no habíamos podido ver en cintas destacables. Y tampoco quiero olvidarme de Kiti Manver, otra gran actriz que también está soberbia.

Lo que falla en Pagafantas es la estructura del guión, su minimalismo argumental y de personajes. La figura del Pagafantas, tan trágica como patética y coñera, puede dar, en manos de buenos guionistas, para muchas más historias y muchos más gags que los que podemos disfrutar en esta película, que casi termina siendo una historia de (des)amor entre Chema y Claudia. Me hubiese gustado una mayor presencia de personajes patéticos, de situaciones "pagafantiles", y de chicas susceptibles de provocar esas situaciones. Me falta chicha y me sobra ese aire blandengue que transmite la historia. Ojalá se vendan los derechos y en Hollywood puedan hacer su propia versión, dirigida, por ejemplo, por los Farrelly, quienes sí pondrían toda la mala leche que yo aquí añoro.

Y me gusta, además del cásting, la originalidad de la propuesta y por supuesto esas cortinillas a modo de documental en las que se nos describen las diferentes acciones y reacciones pagafantiles: la cobra, el lémur y el koala…

Pagafantas es una película estupenda para romper tópicos, una muy buena noticia para nuestro cine y un perfecto reflejo de dos realidades: todos somos o hemos sido pagafantas, y, chicas, enteraos de una maldita vez de que no hay nada más dañino para nosotros que nos queráis "como amigos"…

Mi puntuación en IMDB:6.

 //spanish.imdb.com/title/tt1161443/