Distrito 9

La ciencia ficción busca nuevas fórmulas, nuevos modelos, nuevas formas de expresión. Y es admirable que los nuevos cineastas se lancen con propuestas muy diferentes a las que suelen proliferar en el cine de género, en lugar de ofrecer un producto convencional que tiene un marcado recorrido comercial y garantizada una determinada taquilla. Esos nuevos cineastas corren un riesgo, ya que salirse de los cánones establecidos puede ser un arma de doble filo: si sale bien, el reconocimiento será unánime y se hablará del cineasta en cuestión como un supuesto renovador del cine de género; pero si sale mal el director no será el único perjudicado, sino que el propio género, la ciencia ficción en sí misma, saldrá enormemente dañada, y considerada por el aficionado al cine en general como un refugio o guetto de cuatro chalados fanáticos. Pero a Neill Blomkamp le ha salido bien.

Y el tío se ha arriesgado. Porque no sólo ha parido un producto original en cuanto a su temática y argumento, sino que además ha querido hacerlo con un recurso novedoso pero muy de moda en los últimos tiempos, esa cámara en mano que graba como si estuviésemos viendo el resultado de un reportaje de investigación. Vamos, el mismo recurso que se usó en [REC] o en Monstruoso, y antes en aquella revolución que supuso Holocausto Caníbal. Es éste un recurso que a mi no me convence en absoluto, ya que esa única cámara que lleva el peso de la narración se me antoja como un medio insuficiente para recoger todo lo que ocurre en amplias localizaciones, ya sea el Distrito 9 de esta película o la Nueva York en donde ocurría la acción en Monstruoso. En [REC] la cosa fue mejor, ya que todo ocurría en un escenario más limitado, un edificio, más susceptible de que esa cámara recoja sin problemas lo que sucede.

Ahí reside en mi opinión en mayor problema de los pocos que presenta esta estupenda película. Empezamos con esa cámara que alguien maneja, que nos sirve para presentarnos al personaje principal y los condicionantes de la acción: una nave alienígena se ha posado hace veinte años sobre Johannesburgo y los aliens han sido trasladados al Distrito 9, una zona suburbial en donde esos bichos con aspecto de gambas pueden ser más controlados. Pero de repente, transcurrida aproximadamente una hora de película, el personaje que supuestamente porta la cámara que nos muestra la acción desaparece, y la narración transcurre por los medios convencionales, como si Blomkamp se olvidase del innovador recurso para rodar a partir de ahí una cinta convencional.

Obviando este detalle, Distrito 9 sólo presenta virtudes. Supone tirarse a una piscina con muy poquita agua. Neill Blomkamp se atreve a mostrarnos a las criaturas a plena luz del día, criaturas con un aspecto repulsivo a las que podemos ver en todo su esplendor y en cantidades enormes, saltándose a la torera el mandamiento inamovible de muchas y míticas producciones de ciencia ficción, en las que sólo vemos a los temibles aliens en contadísimas ocasiones, bajo el pretexto de mantener el misterio y buscando el supuesto mérito de asustar sin mostrar.

Si le hubiese salido mal, la película hubiese sido pasto de las crueles críticas de quienes no se tragan ni una sola peli de terror y ciencia ficción, de quienes reniegan del género. La hubiesen acusado de ridícula, por mostrar a esos seres feos en plena acción con  los humanos, se hubiesen reído de esas gambas como en su día se rieron de los (pocos) aliens que Shyamalan nos mostraba en Señales. Pero tras el desconcierto inicial y la sorpresa que suponen las imágenes de Distrito 9, Neill Blomkamp nos mete en la peli y nos atrapa, a lo que contribuye sin duda el excelente trabajo del protagonista, ese Sharlto Copley que lleva todo el peso de la acción.

Tras esa primera parte, casi documental y fundamental para ponernos en antecedentes, asistimos a una muy buena historia de acción y ciencia ficción, rodada bajo los cánones conocidos y que bebe de múltiples referencias, como Starship Troopers y,sobre todo, Mal Gusto, la desternillante y primeriza película de un Peter Jackson que aquí ejerce como productor e impulsor de la película.

Distrito 9 es un original y efectivo ejercicio de cine de género, que probablemente detesten quienes no son capaces de dejarse llevar por la magia y la evasión que proporcionan las buenas pelis de ciencia ficción. Y es una pena, porque ésta no es una peli destinada únicamente al disfrute de los zumbados que acuden a la ComicCon de San Diego, sino una muy buena película que, evidentemente, los entregados a la ciencia ficción disfrutaremos un poco más.

Mi puntuación en IMDB:7.

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