Duplicity

Casi todo el mundo hablaba mal de Duplicity, o al menos, no tan bien como podía esperarse de una peli protagonizada por Julia Roberts y Clive Owen y dirigida por el mismo que dirigió Michael Clayton. Y casi todo el mundo acertaba. Porque estamos ante una de esas pelis que te dejan con el sabor de boca agridulce propio de las que te defraudan, de las que no te indignan de lo horrorosas que son, pero te dejan algo desolado por lo que podría haber sido y no fue. Lástima.

Duplicity tiene cosas realmente buenas. Para empezar, trata sobre espionaje industrial, un asunto tremendamente cinematográfico, con el atractivo de que quien se encarga de escribir el guión es ese Tony Gilroy nominado al Óscar por su libreto de Michael Clayton. Así que, a priori, un buen guionista para ofrecernos una historia sobre marcas protegidas, patentes, espías que tratan de hacerse con ellas y fórmulas mágicas. Y entre los rostros que engañan, se ocultan, buscan lugares susceptibles de ocultar fórmulas mágicas y seducen para conseguirlas están los de Julia y Clive, dos estrellas absolutas del actual Hollywood, quienes seguro pensaron cuando leyeron el guión que iban a lograr un nuevo éxito de crítica y público. Pero se equivocaron, porque entre las cosas buenas de Duplicity no está ese guión de Tony Gilroy, quien en Michael Clayton llegaba hasta donde podía llegar, si nos referimos a la complejidad de una historia que allí se quedaba en donde se tenía que quedar, y aquí se pasa tres pueblos, complicándolo todo hasta extremos insospechados.

Ése es el principal problema de la película. Y es que no nos gusta nada ir al cine a ver una peli y no enterarnos de nada. De algo nos enteramos, sí, pero no de todo, y para que nos guste mucho una peli en la que no nos enteramos de todo, tenemos que estar ante una peli de esas que te enganchan y te fascinan por muchas cosas, algo que no ocurre aquí. Gilroy se pierde y nos pierde a nosotros entre flashbacks, cambios constantes de localizaciones, personajes ultra-secundarios y una trama enrevesada como pocas hemos visto. No nos sirve de consuelo el hecho de que nos quedemos con la idea básica, general, ésa que dice que dos compañías farmacéuticas se pelean por una fórmula magistral que permitirá a tantas y tantas personas…bueno, hasta aquí puedo leer.

No es Duplicity un espanto de película. Eso sí, siempre y cuando seamos capaces de aguantar escenas liosas y constantes cambios geográficos y temporales. Los intérpretes están muy bien, algo que ya dábamos por hecho si hablamos de Julia Roberts y Clive Owen entre los protagonistas, y Paul Giamatti y Tom Wilkinson entre los secundarios (excelentes los dos, una vez más). Y hay además algún diálogo ciertamente ingenioso. Sobre el cómo y el porqué se lleva el gato al agua quien al final se lo lleva, preguntadme otro día, cuando le dé una segunda oportunidad a esta peli. Ah, que no se la voy a dar…me da que vosotros tampoco.

Mi puntuación en IMDB:5.

//www.imdb.com/title/tt1135487/