Malditos Bastardos

Recuerdo cuando, a finales de los 90, Tarantino acababa de defraudar un poquito con Jackie Brown, y ya entonces decía que uno de sus inminentes proyectos sería una peli sobre la II Guerra Mundial titulada Inglorious Bastards (finalmente cambiaría la última "a" por una "e", separándose así de una de las pelis que la inspiraron, Quel maledetto treno blindato, titulada en los USA Inglorious Bastards y comentada en el blog hace unos días). ¿Tarantino haciendo cine bélico? Ya entonces intuí que el resultado sería algo parecido a lo que finalmente hemos visto, puesto que no me imaginaba yo al genio rodando escenas con tanques, trincheras o una nueva versión del Desembarco de Normandía. Los bastardos de Tarantino tenían que protagonizar una historia como la que ahora tenemos en los cines. Otra cosa es que la peli sea excelente, como podríamos esperar de su director…

Lo primero que demuestra Malditos Bastardos es que para que Quentin Tarantino vuelva a ser el de antes debe de regresar al cine que le hizo grande, el de gángsters, ladrones, atracadores, mafiosos y perdedores. Desde Pulp Fiction ha tomado la senda de un cine de género que nos ha brindado obras divertidísimas como los Kill Bill, Sin City, Death Proof o ese impactante dobre episodio de CSI. Pero el Tarantino más grande, el que le convirtió en el director con más talento del cine contemporáneo, es el de sus dos primeras pelis.

  

Malditos Bastardos presenta varios problemas. El primero no hace sino hablar bien de su responsable. Se trata de una película excesivamente tarantiniana, defecto sólo achacable a los más grandes cineastas. Otros directores pueden fallar en la dirección de actores, en los encuadres, en el ritmo narrativo. Spielberg, Tarantino, Almodóvar o Scorsese fallan por exceso estilístico, porque su talento les ha llevado a desarrollar un estilo acentuado que puede acabar lastrando su obra. Y eso sólo le ocurre a los más grandes.

Y además tenemos un importante problema de guión, algo raro e inesperado en un guionista del calibre de Quentin. La sensación que transmite la película es que el cineasta tuvo un problema de exceso de ideas, y que la premura y las ganas de presentar la peli en el Festival de Cannes le llevó a realizar un montaje fallido, probablemente más reducido de lo que él hubiese deseado en principio. Los defectos achacables al libreto serían, en mi opinión, los siguientes.

Nos quedamos con ganas de ver a los Bastardos. Esos guerreros sanguinarios no nos dan todo lo que prometen e incluso el mismísimo Brad Pitt parece no tener el protagonismo merecido. Los tráilers previos nos mostraban sangre, matanzas perpetradas por ese grupo de salvajes mata-nazis que aquí se reducen a la mínima expresión. Desde la escena en la que se nos presenta al personaje de Eli Roth esperamos verle más adelante bateando cabezas, y a sus compañeros arrancando cabelleras nazis con más asiduidad. Todo ello es sustituído por otras tramas y otros personajes, en especial por esa Shosanna Dreyfus que termina por convertirse en la absoluta protagonista de la película, desde su fuga inicial hasta su plan incendiario. Y justo es reconocer el gran trabajo de Mélanie Laurent.

Y otro problema de guión, el ya presente, en mi opinión, en la anterior Death Proof. Momentos sublimes se combinan con otros ciertamente plomizos. En definitiva, un libreto desigual que sólo la pericia del director en determinadas escenas y los impactantes personajes son capaces de mantener.

Pero ojo, que hasta en la peor de las pelis de Tarantino podemos encontrar cosas excelentes. En Malditos Bastardos, lo mejor, lo más recordado será, sin duda, él:

Christoph Waltz interpreta al nazi Hans Landa, un cazador de judíos perspicaz, cabrón y sanguinario. Waltz, premiado en Cannes como mejor actor, está realmente sublime, y debería de ser premiado también en la próxima edición de entrega de los Óscars. Su interpretación es sin duda una de las mejores del año, y es capaz de transmitir al espectador una sensación de angustia y repulsión impresionantes. Todo un acierto el de Tarantino la elección de este actor alemán, decisivo como el propio cineasta ha manifestado, en la realización de la película tal y como finalmente fue concebida.

Y además Malditos Bastardos nos deja un puñado de escenas para el recuerdo, todas ellas con el sello de uno de los directores más talentosos de la actualidad. Desde ese prólogo, en el que Shosanna se da a la fuga, hasta la reunión en la taberna, en la que se produce el intenso tiroteo. Tarantino podrá no haber brillado como de él esperábamos en su faceta de guionista, pero como director demuestra que sigue siendo enorme.

inglorious-basterds2.jpg image by vdeburrada

Lástima de ese guión desigual, que impide que Inglorious Basterds sea lo que yo al menos me esperaba. Cosas geniales se alternan con otras no tanto. No me olvido de Brad Pitt, quien está muy bien en un papel escaso para su intérprete y para el potencial en la historia. Me he quedado con ganas de más Bastardos. Esperaré a un nuevo montaje en dvd, o a una nueva peli de Tarantino, ojalá protagonizada por esos hermanos Vega que tanto me hicieron disfrutar a principios de los 90…

Mi puntuación en IMDB:6.

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