Toma el Dinero y Corre

Otra de las asignaturas pendientes del blog es Woody Allen, un tipo que lleva dirigiendo pelis desde 1966, y que a día de hoy cuenta en su filmografía con un total de cuarenta y cinco dirigidas, más de una por año. Y con semejante volumen de creación, es inevitable que en su carrera haya de todo: desde pelis infumables como Septiembre hasta obras maestras como Annie Hall o Match Point, pasando por películas simplemente buenas, normalitas o mediocres. Pero lo que es indudable es que Allen Konigsberg, que así se llamó la criatura nacida en Brooklyn el 1 de diciembre de 1935, es una de las referencias cinéfilas de los últimos treinta años, un genio prolífico que cuenta con un número de seguidores fieles para quienes cada estreno suyo es una cita ineludible. Algún día le dedicaré una entrada, pero hoy prefiero comentar su primera peli de relevancia, Toma el Dinero y Corre.

En 1969 Woody Allen estrenó esta película, la primera que realmente le convirtió en un director de éxito, y la segunda en su carrera, ya que tres años antes había co-dirigido Lily La Tigresa, junto al realizador japonés Senkichi Taniguchi. En Toma el Dinero y Corre ya aparecen los rasgos característicos del cine de Allen, ya no en cuanto a esquemas argumentales o estilísticos, sino en cuanto a nombres o presencias. Jack Rollins y Charles H. Joffe fueron los productores del genio de Nueva York durante prácticamente toda su carrera, y aquí aparecieron en los créditos por vez primera. Woody Allen, como en tantas y tantas ocasiones, protagoniza una historia que él mismo ha escrito y dirige, y, como no podía ser de otra manera, el humor característico del realizador está ya presente: diálogos ingeniosos, frases memorables y sutiles gags físicos, señas de identidad de buena parte de su filmografía.

El Virgil Starkwell que encarna Woody Allen es uno de los perdedores más patéticos y entrañables de la historia del cine. Se nos cuenta su historia con una corrosiva voz en off, desde el mismo nacimiento del personaje hasta su conversión en "un hombre de provecho". Allen comienza la narración a modo de documental, como si nos estuviese presentando al personaje en uno de esos programas televisivos de investigación. Pero pronto la historia deriva hacia una desternillante parodia de Bonnie & Clyde, en especial desde la aparición de la chica Janet Margolis.

Los gags son constantes, y en poco menos de hora y media de peli tenemos un puñado de escenas geniales que hacen que la película sea, en mi opinión, una de las mejores del prolífico cineasta, a pesar de ser la primera en la que realmente plasmó su estilo cinematográfico. Golpes de genio como la indumentaria " de incógnito" de los padres de Virgil cuando son entrevistados acerca de su hijo, o la impagable escena del huevo cocido que Louise pasa a Virgil en la cárcel, son realmente increíbles, además de otras muchas que hacen de Toma el Dinero y Corre una comedia impresionante.

Woody Allen, mano a mano con Mickey Rose, guionista televisivo y colaborador de Allen al principio de su carrera, escribió un guión perfecto,que combina el humor más absurdo con una trama sencilla y bien planteada. Y no sería justo olvidar la magnífica banda sonora del gran Marvin Hamlisch, responsable de alguna de las canciones más recordadas en películas de los 60 y 70, además de compositor soberbio de melodías cinéfilas.

Toma el Dinero y Corre es, a pesar de los años transcurridos, una perfecta muestra del talento de uno de los cineastas más originales y divertidos de la historia del cine, un genio que lo sería ya únicamente por afirmar que le gustaría reencarnarse en las yemas de los dedos de Warren Beatty. Menudo crack.

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