Superman

"Usted creerá que un hombre puede volar". Con ese rotundo eslogan se nos presentó en 1978 la que indiscutiblemente es la mejor película rodada sobre el famosísimo personaje de DC Comics. Los estudios Warner lo apostaron todo a caballo ganador con esta superproducción en la que todo parecía, y realmente era, tremendamente caro. Al coste que supuso hacer volar a Kal-El hubo que sumar los altísimos salarios de las estrellas presentes en el reparto, sobre todo el de Marlon Brando, que enseñó el camino a Jack Nicholson a la hora de tirarse años y años cobrando rentas por el taquillaje de una peli. Pero a Warner Bros. le mereció la pena, y a nosotros…a nosotros también.

Dos años antes de estrenarse la película, es decir, en 1976, Warner Communications había comprado DC Comics, en una operación decisiva para que los millones de fans de los míticos personajes de la editorial vieran sus aventuras trasladadas a la gran pantalla. En el estudio lo vieron claro: para comenzar a rentabilizar la compra lo mejor era empezar por el personaje embrionario, ése que todo el mundo reconoce, el primer superhéroe, el creado por Jerry Siegel y Joel Shuster en 1938, y que había sido adaptado décadas antes en varios seriales y algún largometraje, con Bud Collyer, Kirk Alyn y George Reeves poniendo rostro al mito.

Pero aquellas producciones estaban inevitablemente lastradas por la imposibilidad de mostrar a Superman haciendo lo que más le caracteriza: volar. En Warner tuvieron claro que los espectadores tenían que creerse que un hombre podía volar, y pusieron toda la carne en el asador. Pero todo resultó ser absolutamente real en Superman: su poder de volar, pero también la superfuerza, los rayos X en los ojos y su capacidad para ocultarse bajo la identidad del periodista Clark Kent. Porque, admitámoslo, cuando vimos a este Superman ninguno advirtió que si Lois Lane, Perry White o Jimmy Olsen no eran capaces de descubrir el secreto de Clark es que eran lelos. Pero había un motivo, o mejor, un responsable: él:

  

Christopher Reeve mostró una habilidad primorosa para componer dos personajes radicalmente distintos. Fue capaz de ser bobo, ingenuo y bonachón como Clark, al tiempo que se mostraba enorme, imponente y seguro de si mismo como Superman. Reeve tapó muchas bocas, las de quienes no confiaban en un actor relativamente desconocido para encarnar al personaje. Demostró ser un gran actor, y ha pasado a la historia como el mejor Superman posible.

Pero la elección de Christopher Reeve fue sólo un acierto más de un cásting repleto de talento, que dejaba claro que los responsables se habían preocupado ante todo por encontrar intérpretes solventes más allá de su fama o de su belleza. Porque hemos de reconocer que Lois Lane, guapa no era…

 

Vale, tampoco era un espanto, pero desde luego ninguno nos imaginamos hoy en día a una chica con este físico en una superproducción del calibre de ésta (basta recordar que Bryan Singer escogió a Kate Bosworth para interpretar a Lois en Superman Returns, una chica cuya única virtud es precisamente su belleza…). La cuestión es que Margot Kidder fue la elegida, una actriz que por entonces tenía treinta años y cuyo único trabajo destacado era Hermanas, un thriller de Brian de Palma. Kidder lo bordó, y sobre todo consiguió que cada escena con Reeve supurase eso tan escaso y que todos los directores de cásting ansían: química.

Lex Luthor fue Gene Hackman, otra estrella contrastada que contaba ya en su filmografía con títulos imprescindibles como French Connection, El Jovencito Frankenstein, La Conversación o La Aventura del Poseidón. Si Christopher Reeve ha pasado a la historia como el mejor Kal-El que hemos visto en una pantalla, Gene Hackman es, indiscutiblemente, el mejor Luthor, tan cabronazo como socarrón, y curiosamente alejado del perfil que la mayoría de guionistas del cómic han ideado para el personaje, al que casi siempre han mostrado como un hombre misterioso y malévolo sin pizca de sentido del humor.

Antes de referirme al plato fuerte del reparto, justo es recordar al gran olvidado. Glenn Ford fue el entrañable Jonathan Kent, el papá adoptivo de Clark, y quien le aconseja que use sus poderes en beneficio de los inocentes. Quizás un personaje típico y tópico en toda historia de superhéroes que se precie, el de ése sabio de buen corazón que guía al protagonista, el Obi-Wan de Star Wars, el Tío Ben de Spiderman…Glenn Ford llegó a Superman como una leyenda de Hollywood, un actor respetado y querido, protagonista de innumerables películas en la época dorada.

10 minutos pudimos ver a Marlon Brando en pantalla, sobre un total de 143 que la peli tenía como duración. Por esa breve participación Brando se llevó 4 millones de dólares, además de un suculento porcentaje de los ingresos por taquilla. ¿Os suena?. Jack Nicholson se embolsó una cantidad mayor, pero semejante a la de Brando teniendo en cuenta que el Batman de Tim Burton se estrenó once años más tarde y que podíamos ver al Joker mucho más tiempo en pantalla. Pero Marlon Brando no defraudó, a pesar de que las malas lenguas sostienen que se enfrentó a su personaje con una desgana mayúscula, y que llegaba al set de rodaje sin saberse el guión. Pero sus diez minutos son recordados por todos como una nueva demostración de carisma  y de saber estar frente a una cámara. Marlon Brando fue Jor-El, el papá biológico de Superman.

Y no, no me he olvidado del director de orquesta. Warner escogió a Richard Donner, tras desestimar dicen, a Steven Spielberg, quien venía de arrasar con Tiburón y cuyas pretensiones económicas se antojaban excesivas para una producción que ya tenía presupuestada una cantidad ingente. Donner acababa de triunfar con La Profecía, además de contar con una sólida carrera televisiva. Se le escogió para rodar Superman y la secuela, aunque como todo el mundo sabe las desavenencias con los productores provocaron que fuese sustituído en la segunda parte por Richard Lester. Pero el buen trabajo de Donner no fue olvidado en los estudios Warner, que contaron con él  durante mucho tiempo, produciendo buena parte de los mayores éxitos del director, entre ellos la saga Arma Letal. Donner, cineasta tremendamente irregular, dirigió Superman con eficacia y sin molestar, dejando que el buen guión (de Mario Puzo, guionista de El Padrino), los buenos intérpretes y el mucho dinero con el que contaba jugasen a su favor.

No pude ver Superman en el cine, ya que contaba con dos añitos cuando se estrenó. Tampoco la secuela, y sí las infames tercera y cuarta pelis. Pero las pude disfrutar en casa, y descubrir que el Superman de Richard Donner es una película maravillosa, de esas que puedes ver una y otra vez y seguir emocionándote con sus famosas secuencias. La del rescate de Lois cuando está a punto de caerse desde la azotea del rascacielos tras el accidente del helicóptero es espectacular, pero en mi memoria, en mi recuerdo y en mi corazón siempre estará esta escena:

Pocas veces el cine me ha provocado las sensaciones que sentí viendo a Superman y a Lois surcar los cielos. Es una escena impresionante, emocionante, a lo que colabora en especial la maravillosa música compuesta por el maestro John Williams. En esta secuencia no sonaba el mítico e insuperable leit motiv, sino los acordes de la canción Can You Red My Mind, un tema precioso que logra transmitir la emoción de ver a uno de los personajes más reconocibles de la cultura popular volando junto a su amada en la gran pantalla. Aún hoy se me ponen los pelos de punta…

No sé cuántas veces habré visto Superman. No las he contado pero sí estoy seguro de que me quedan unas cuantas veces más. Es de esas pelis que resultan siendo lo que son porque los astros se alinearon de la manera precisa para que todo fuese perfecto. En 1978, el mundo creyó que un hombre podía volar…

  

//spanish.imdb.com/title/tt0078346/

 

Distrito 9

La ciencia ficción busca nuevas fórmulas, nuevos modelos, nuevas formas de expresión. Y es admirable que los nuevos cineastas se lancen con propuestas muy diferentes a las que suelen proliferar en el cine de género, en lugar de ofrecer un producto convencional que tiene un marcado recorrido comercial y garantizada una determinada taquilla. Esos nuevos cineastas corren un riesgo, ya que salirse de los cánones establecidos puede ser un arma de doble filo: si sale bien, el reconocimiento será unánime y se hablará del cineasta en cuestión como un supuesto renovador del cine de género; pero si sale mal el director no será el único perjudicado, sino que el propio género, la ciencia ficción en sí misma, saldrá enormemente dañada, y considerada por el aficionado al cine en general como un refugio o guetto de cuatro chalados fanáticos. Pero a Neill Blomkamp le ha salido bien.

Y el tío se ha arriesgado. Porque no sólo ha parido un producto original en cuanto a su temática y argumento, sino que además ha querido hacerlo con un recurso novedoso pero muy de moda en los últimos tiempos, esa cámara en mano que graba como si estuviésemos viendo el resultado de un reportaje de investigación. Vamos, el mismo recurso que se usó en [REC] o en Monstruoso, y antes en aquella revolución que supuso Holocausto Caníbal. Es éste un recurso que a mi no me convence en absoluto, ya que esa única cámara que lleva el peso de la narración se me antoja como un medio insuficiente para recoger todo lo que ocurre en amplias localizaciones, ya sea el Distrito 9 de esta película o la Nueva York en donde ocurría la acción en Monstruoso. En [REC] la cosa fue mejor, ya que todo ocurría en un escenario más limitado, un edificio, más susceptible de que esa cámara recoja sin problemas lo que sucede.

Ahí reside en mi opinión en mayor problema de los pocos que presenta esta estupenda película. Empezamos con esa cámara que alguien maneja, que nos sirve para presentarnos al personaje principal y los condicionantes de la acción: una nave alienígena se ha posado hace veinte años sobre Johannesburgo y los aliens han sido trasladados al Distrito 9, una zona suburbial en donde esos bichos con aspecto de gambas pueden ser más controlados. Pero de repente, transcurrida aproximadamente una hora de película, el personaje que supuestamente porta la cámara que nos muestra la acción desaparece, y la narración transcurre por los medios convencionales, como si Blomkamp se olvidase del innovador recurso para rodar a partir de ahí una cinta convencional.

Obviando este detalle, Distrito 9 sólo presenta virtudes. Supone tirarse a una piscina con muy poquita agua. Neill Blomkamp se atreve a mostrarnos a las criaturas a plena luz del día, criaturas con un aspecto repulsivo a las que podemos ver en todo su esplendor y en cantidades enormes, saltándose a la torera el mandamiento inamovible de muchas y míticas producciones de ciencia ficción, en las que sólo vemos a los temibles aliens en contadísimas ocasiones, bajo el pretexto de mantener el misterio y buscando el supuesto mérito de asustar sin mostrar.

Si le hubiese salido mal, la película hubiese sido pasto de las crueles críticas de quienes no se tragan ni una sola peli de terror y ciencia ficción, de quienes reniegan del género. La hubiesen acusado de ridícula, por mostrar a esos seres feos en plena acción con  los humanos, se hubiesen reído de esas gambas como en su día se rieron de los (pocos) aliens que Shyamalan nos mostraba en Señales. Pero tras el desconcierto inicial y la sorpresa que suponen las imágenes de Distrito 9, Neill Blomkamp nos mete en la peli y nos atrapa, a lo que contribuye sin duda el excelente trabajo del protagonista, ese Sharlto Copley que lleva todo el peso de la acción.

Tras esa primera parte, casi documental y fundamental para ponernos en antecedentes, asistimos a una muy buena historia de acción y ciencia ficción, rodada bajo los cánones conocidos y que bebe de múltiples referencias, como Starship Troopers y,sobre todo, Mal Gusto, la desternillante y primeriza película de un Peter Jackson que aquí ejerce como productor e impulsor de la película.

Distrito 9 es un original y efectivo ejercicio de cine de género, que probablemente detesten quienes no son capaces de dejarse llevar por la magia y la evasión que proporcionan las buenas pelis de ciencia ficción. Y es una pena, porque ésta no es una peli destinada únicamente al disfrute de los zumbados que acuden a la ComicCon de San Diego, sino una muy buena película que, evidentemente, los entregados a la ciencia ficción disfrutaremos un poco más.

Mi puntuación en IMDB:7.

//spanish.imdb.com/title/tt1136608/

Patrick Swayze (1952-2009)

Sabíamos que estaba muy malito, y que era muy probable que perdiera la batalla. Patrick Swayze ha fallecido a causa de un cáncer ayer lunes. Un actor atípico, no muy dotado, pero que supo aprovechar las oportunidades que su irregular carrera le brindó. No le ocurrió en muchas ocasiones, pero, cuando le dieron un papel mínimamente aprovechable, nos ganó. A mi al menos me ganó en tres ocasiones, con tres papeles muy diferentes en los que demostró su buen hacer y su capacidad para emocionarnos. Siempre que se muere alguien del cine yo le rindo mi particular homenaje. Éste es el suyo.

Le descubrí, cómo no, en Dirty Dancing, la famosa peli que triunfó en taquilla en 1987, y en la que bailaba con Jennifer Grey. Esa pareja, mientras suena The Time of my Life, la pegadiza canción de la banda sonora, bailaba y hacía que las chicas envidiasen enormemente a Jennifer.

Después alquilé en VHS una peli que con el tiempo ha sido reconocida: Roadhouse, De Profesión Duro. No es una maravilla, pero sí una cinta de acción muy divertida y en mi opinión muy superior a otras muy similares que proliferaban en aquellos finales de los 80, películas con tipos duros que repartían galletas por doquier. Patrick lo hizo con más estilo, y tuvo la suerte de tener un villano de lujo en la figura de Ben Gazzara, actor fetiche de John Cassavettes, que nos sorprendió a todos al aceptar figurar en una peli como ésta. Hoy, muchos de mi generación recuerdan con cariño Roadhouse.

Y mi  favorita. Ghost fue el mayor éxito en la carrera de Patrick Swayze y, sin duda, su mejor peli. Cinco nominaciones a los Óscars, entre ellas la de mejor película de 1990, y dos premios, para el guión y para Whoopi Goldberg como mejor actriz de reparto. Y un éxito de taquilla descomunal. Patrick se metía en la piel de un fantasma que lucha por la felicidad de su amada, una angelical Demi Moore. Una peli romántica que empalaga a muchos pero que cautivó a muchas. Y a mi también. El romanticismo triunfó en 1990 con Prett Woman y con Ghost. Y, claro, todos recordaremos para siempre a la pareja moldeando la arcilla mientras los Righteous Brothers entonaban la Unchained Melody…

Tuvo más papeles destacados. A mi me gustó mucho en una cinta de acción muy divertida, Le Llaman Bodhi, en la que era un cabronazo ladrón surfero que se las hacía pasar canutas a Keanu Reeves. Y últimamente muchos jóvenes cinéfilos le habían descubierto en una cinta muy popular en los foros de internet, Donnie Darko.

Se nos ha ido Patrick Swayze, alguien que nos hizo pasar muy buenos momentos. Descanse en paz…

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Pagafantas

Vaya por delante que cuando uno se equivoca, no está de más reconocerlo. Y leyendo y releyendo la opinión que puse el viernes sobre Gamer, puede que me haya pasado un poco. Pero tampoco me parece justo que se me critique sin haber visto la peli. Con todo, quien se haya sentido ofendido, que haga el favor de aceptar mis más sinceras disculpas. Y ahora, Pagafantas, el éxito sorpresa del cine español en los últimos tiempos, una comedia distinta, divertida, original y blanda…demasiado blanda. Lástima.

Borja Cobeaga es ese director responsable de uno de los mejores programas televisivos cómicos que yo he podido ver últimamente: Vaya Semanita, en el que desmenuzaba la siempre complicada realidad del País Vasco. También fue el guionista de un espanto protagonizado y producido por Santiago Segura hace unos años, La Máquina de Bailar. Y ahora debuta como director de largometrajes con una historia cómica que no hace otra cosa que reflejar una dramática realidad, y es que para nosotros, los chicos, es muy duro eso de que ellas nos quieran "como amigos"…

Con un enfoque políticamente correcto y una puesta en escena efectiva, Cobeaga pone el dedo en la llaga, aunque su guión termine falto de chicha. Nos cuenta las andanzas de Chema, un chico que acaba de cortar con su novia y que se enamora locamente de Claudia, una argentina a la que conoce de forma inesperada. Y como ocurre tantas y tantas veces en la vida real, Claudia ve en él al perfecto amiguito, al perfecto cojín en el que llorar las penas, al perfecto…Pagafantas.

A partir de ahí se suceden escenas cómicas, tiernas y unas pocas realmente antológicas. Gorka Otxoa está genial en su papel, lo mismo que la chica Sabrina Garciarena, quienes supongo tendrán una nominación al Goya como actor y actriz revelación. Pero quien realmente se reivindica como lo que es, un actor de primera, es Óscar Ladoire, uno de esos intérpretes del cine español de toda la vida, que lleva haciendo cine más de tres décadas, y a quien en los últimos años no habíamos podido ver en cintas destacables. Y tampoco quiero olvidarme de Kiti Manver, otra gran actriz que también está soberbia.

Lo que falla en Pagafantas es la estructura del guión, su minimalismo argumental y de personajes. La figura del Pagafantas, tan trágica como patética y coñera, puede dar, en manos de buenos guionistas, para muchas más historias y muchos más gags que los que podemos disfrutar en esta película, que casi termina siendo una historia de (des)amor entre Chema y Claudia. Me hubiese gustado una mayor presencia de personajes patéticos, de situaciones "pagafantiles", y de chicas susceptibles de provocar esas situaciones. Me falta chicha y me sobra ese aire blandengue que transmite la historia. Ojalá se vendan los derechos y en Hollywood puedan hacer su propia versión, dirigida, por ejemplo, por los Farrelly, quienes sí pondrían toda la mala leche que yo aquí añoro.

Y me gusta, además del cásting, la originalidad de la propuesta y por supuesto esas cortinillas a modo de documental en las que se nos describen las diferentes acciones y reacciones pagafantiles: la cobra, el lémur y el koala…

Pagafantas es una película estupenda para romper tópicos, una muy buena noticia para nuestro cine y un perfecto reflejo de dos realidades: todos somos o hemos sido pagafantas, y, chicas, enteraos de una maldita vez de que no hay nada más dañino para nosotros que nos queráis "como amigos"…

Mi puntuación en IMDB:6.

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Gamer

El pasado 25 de junio subía una entrada con un top en el que exponía cuáles eran mis diez peores directores. No sé si la pareja formada por Mark Neveldine y Brian Taylor serán peores que los inefables David Menkes y Alfonso Albacete, el tándem que encabezaba aquel top. Pero estos dos señores, responsables de la saga Crank, hacen méritos para superar a los que perpetraron Mentiras y Gordas. Les superarán, porque Crank y la secuela, que no he podido ver porque no se ha estrenado en mi ciudad, han dado mucha pasta, y esta Gamer parece que está funcionando bastante bien, supongo que por la presencia como cabeza de cartel de Gerard Butler, el de la tableta de chocolate de 300.

El caso es que Gamer hace que Crank sea una absoluta obra maestra, así que imaginad cómo es de horrenda esta película en la que un multimillonario tiene la intención de someter a toda la humanidad a través de dos masivos juegos on line, con los que maneja voluntades a su antojo. Yo, ingenuo de mi, fui a verla esperando algo semejante a Perseguido, aquella peli ochentera en la que Arnold Schwarzenegger se jugaba la vida participando en un concurso televisivo en el que varios cazadores querían su cabellera. Pero Perseguido partía de un libro de Stephen King, mientras que Gamer, a pesar de ofrecer una propuesta de similar temática, ha sido parida por los mismos que la han dirigido.

Lo malo de una película como ésta es que, aún sabiendo del nulo talento de sus directores para contar historias, siempre esperas encontrar pequeñísimas virtudes que hagan que entrar en una sala a verla sea una experiencia más llevadera. Es lo que ocurría con mi querido Steven Seagal. Sabía que no me iba a encontrar un guión admirable, ni unas interpretaciones de Óscar, pero coño, al menos vería a Seagal dar ostias como panes, algo que, probablemente podía rescatar de Crank, en este caso con Jason Statham. En Gamer ni la presencia de Gerard Butler compensa semejante sucesión de imágenes nauseabundas, escenas torpemente rodadas y frases patéticas. Butler actúa como su personaje, como una mera marioneta de esos dos tipos que se hacen llamar directores de cine, cuando en realidad son los dos tipos más afortunados del planeta, al ganar tanta pasta rodando semejantes bodrios. El personaje de Butler es manejado por un adolescente en ese juego on line llamado Slayers. Butler, el actor, es manejado por Taylor y Neveldine, borrando cualquier posibilidad de que veamos al Leónidas de 300 o al Fantasma de la Ópera. No es Butler un actor sublime, pero en manos de estos dos es, sencillamente, la nada.

De lo que sí estoy seguro es de que hay un espectador para este tipo de cine. En esta época de píxeles, de consolas, de nuevas tecnologías, esta pareja de supuestos cineastas ofrecen lo que muchos jovenzuelos ansían. Ritmo videoclipero en un cine transformado en videojuego. Quienes se pasen horas y horas jugando a Gears of War o Halo podrán disfrutar de Gamer, aunque para ello, además de tener esa desmesurada afición a los videojuegos, tendrán que tener un coeficiente intelectual de una aceituna, además de una más que nula cultura cinematográfica. Si Gamer les gusta, es que no les gusta el cine, porque Gamer es al cine lo mismo que Coto Matamoros al periodismo. Gamer se proyecta en salas de cine, y Coto tiene su espacio en los medios de comunicación. Mira tú qué bien…

Feliz fin de semana…

Mi puntuación en IMDB:1.

//spanish.imdb.com/title/tt1034032/

Qué les Pasa a los Hombres

Vuelvo tras unos días frenéticos y con la esperanza de recobrar la rutina habitual…Se me han quedado pendientes unos cuantos estrenos, y espero poder ver alguno hoy para subir mañana una nueva opinión de una peli de cartelera. La que sí pude ver es esta comedia romántica, una nueva visión hollywoodiense sobre la guerra de sexos, esa que tan bien reflejó la legendaria pareja formada por Katherine Hepburn y Spencer Tracy en unas cuantas pelis, y que ahora se aborda en Qué les Pasa a los Hombres, una historia coral sobre el amor y el desamor, dos cuestiones, en mi opinión, absolutamente inabordables e imposibles de acotar en suposiciones teóricas o dogmáticas…

Supongo que será por mis desastrosas experiencias con las chicas. Y la cuestión es que no me gusta generalizar, pero, ya que el título de la película lo hace, preguntándose qué les pasa a los hombres así en términos globales, pues no me queda más remedio que hacerlo yo también. El caso es que yo lo que me pregunto es qué les pasa a las mujeres. Ahí la tenemos, la guerra de sexos. Ellas se preguntan qué nos pasa. Nosotros nos preguntamos qué les pasa a ellas. Ésta es la clara demostración de que, si hablamos de amor o desamor, no hay leyes escritas, todo puede suceder o…no suceder. Las relaciones sentimentales son, en mi opinión, un filón para el cine, teniendo en cuenta que el resultado de la supuesta (o no) atracción entre hombres y mujeres suele ser absolutamente aleatorio.

Pero refiriéndome ya a la peli, hay que decir que estamos ante una comedia romántica al uso, con la particularidad de que no se amolda a la pareja estrella de turno, sino que nos presenta un variopinto grupo de personajes cuyas relaciones sentimentales son, cuanto menos, curiosas. Tenemos al que es, en mi opinión, el mejor personaje de la cinta, Gigi, interpretado por Ginnifer Goodwin, todo un descubrimiento, quien está genial en ese papel, ciertamente increíble, de chica guapa incapaz de comerse una rosca…Nos cuesta creer que una chica como ella sea incapaz de encontrar un novio, pero la actriz nos gana con su ternura, su simpatía y su buen hacer.

Entre las chicas, ella se lleva la palma, aunque hay que reconocer que Scarlett Johansson está también genial, en un papel muy parecido al que interpretó recientemente en Vicky Cristina Barcelona. Jennifer Connelly y Jennifer Aniston cumplen sin más, mientras que Drew Barrymore ni pincha ni corta, limitándose a torcer nuevamente su boquita. Por el lado de los chicos, Ben Affleck vuelve a demostrar que no ha nacido para esto, Bradley Cooper se reafirma como un valor en alza y Kevin Connolly pasa muy desapercibido, como si le costase desprenderse de su papel en la genial serie El Séquito. Quien sí está sobrebio, demostrando que es un actor excepcional, ese ese freak de nombre Justin Long, un bicho raro que sorprendió en La Jungla 4.0 y que con esta película ha encadenado tres muy buenas interpretaciones este verano, sumando a ésta las que nos regaló en ¿Hacemos una Porno? y Arrástrame al Infierno.

Ginnifer Goodwin y Justin Long destacan en un amplio reparto repleto de rostros mucho más conocidos que los suyos, aunque justo es reconocer que sus personajes son los más atractivos para el espectador. La película nos cuenta las desventuras amorosas de varias parejas que representan estereotipos y clichés muy conocidos: el chico ideal que no quiere dar el paso de casarse con su novia de siempre, esa novia que duda sobre el amor de él precisamente porque no quiere casarse, el marido infial capaz de confesar su adulterio pero no su adicción al tabaco, el chico empresario nocturno que no se enamora de nadie y disfruta de su soltería, su amigo que no logra encontrar a la mujer de su vida y recurre a una chica cañón quien a su vez le usa para olvidar historias fallidas…

Dirige Ken Kwapis, uno de esos directores mediocres que es incapaz de destrozar un guión muy coherente y bien  estructurado. Afortunadamente el cineasta, cuyo mayor mérito en su carrera reside en haber dirigido algún episodio de Urgencias, no estorba, comportándose como un director de orquesta que deja que los buenos elementos que tiene a su disposición (guión, intérpretes) actúen en beneficio del resultado final. Es cierto que esta historia y este reparto en otras manos más competentes se habrían convertido en una película excelente, pero al menos podemos disfrutar de una buena peli.

Qué les Pasa a los Hombres es una divertida comedia, ideal para disfrutar en el cine en pareja, o sea, con esa persona por la que tenéis ese sentimiento que llaman…¿amor?.

Mi puntuación en IMDB:7.

//spanish.imdb.com/title/tt1001508/

 

Aquel Maldito Tren Blindado (The Inglorious Bastards)

Ni he podido ver aún la nueva de Tarantino, que se estrena en nuestro país en dos semanas, ni he querido confundir al personal con el título de esta peli. El caso es que Inglorious Bastards fue el título que recibió en los Estados Unidos, Quel maledetto treno blindato, una producción de serie B italiana dirigida por el artesano Enzo G. Castellari, quien por otro lado, parece que tiene un pequeñito papel en la peli de Quentin. Ésta, la original, es una de esas pelis que el bueno de Tarantino devoró durante su etapa como dependiente de videoclub, y que, he de reconocerlo, probablemente yo nunca hubiese visto de no ser por el director de Pulp Fiction, quien cada vez que estrena peli habla de las muchísmas influencias que tiene cada obra suya.

Su nueva película, esa que protagoniza Brad Pitt, no es un remake de ésta de 1978, aunque Quentin la ha tenido muy en cuenta, y de momento lo que sí ha hecho es cambiar sólo una letra en el título. Y doy por hecho que la suya será bastante mejor que ésta, un divertimento bastante plomizo por momentos, otra vuelta de tuerca a ese cine bélico europeo de los 70 en los que los nazis vuelven a ser vapuleados, si no en todo su núcleo vital, al menos en alguna de sus misiones secundarias. Aquí, como en tantas y tantas pelis que sólo el cinéfago de Tarantino se habrá visto, los cabrones se llevan un disgusto de manos de un grupete de desarraigados bastardos, encabezados por este tipo:

Fred Williamson, uno de esos actores fetiche de Quentin, cabeza visible del cine explotation setentero americano al que pudimos ver en esa maravilla que Tarantino y Robert Rodriguez perpetraron a finales de los 90 llamada Abierto Hasta el Amanecer.

Aquel Maldito Tren Blindado es, básicamente, una ambiciosa producción italiana ciertamente aburrida, sólo asumible por quienes tenemos altas dosis de curiosidad por el tipo de cine que le gusta a uno de nuestros directores favoritos. Y es que Quentin Tarantino es capaz de hacernos tragar cosas como ésta, aunque sepamos de antemano que vamos a sufrir un producto que está a años luz de las obras maestras que él nos regala.

Mi puntuación en IMDB:4.

//spanish.imdb.com/title/tt0076584/

El Reino de los Cielos

Volvemos a tener una cartelera de lo más insulsa, así que hoy tiramos otra vez de archivo. Aunque espero estos días ir a ver la peli ésa de terror de Renée Zellweger (ignoraba que los términos Renée Zellweger-peli de terror pudiesen ir juntos…) y pronto pondré por aquí mi -probablemente negativa- opinión. Hoy subo esta reseña de El Reino de los Cielos, aquella cinta épico-histórica con la que Ridley Scott se subió al carro inaugurado por Peter Jackson con el Señor de los Anillos, y cuyo rodaje hizo que las quinceañeras toledanas se volviesen locas con Orlando Bloom mientras rodaban alguna escena en dicha ciudad manchega. En Reino de los Cielos es cine plano, entretenido, olvidable y, dicen los historiadores, poco riguroso…Ésta fue la opinión que yo envié en su día a la sección El Lector Opina de la revista Acción…

Desde que el propio Ridley Scott abriera el fuego hace unos años con su Gladiator, varias son las superproducciones épicas que han inundado las pantallas en los últimos tiempos, buscando aprovecharse del éxito y los Oscars logrados por aquélla. La  estupenda trilogía de los anillos, una nueva y entretenida versión de la guerra de Troya, una insulsa adaptación del Rey Arturo y sus caballeros, una infumable biografía de Alejandro Magno y ahora, El Reino de los Cielos, son las películas que demuestran que lo épico, lo grandioso, lo espectacular de ciertos períodos históricos, triunfan en la gran pantalla. Ya se sabe, Hollywood se mueve por modas, o mejor dicho por dólares, así que si ésta nueva obra de Scott consigue evitar el patinazo que sí se pegó Stone con su Alejandro, es seguro que tendremos batallitas multitudinarias en los cines para rato. Dando por hecho que las secuencias de combate serán maravillosas y digitales, el punto diferencial que hace que una película así sea algo más que un blockbuster palomitero reside en varios puntos: el guión, los personajes, el ritmo…virtudes todas presentes en los libros de Tolkien y por descontado en las películas que los adaptan, no así en alguna de las otras cintas antes citadas. En El Reino de los Cielos tampoco hay mucho que destacar además de lo hecho por ordenador: Orlando Bloom está correcto, sin más, así como Liam Neeson y Jeremy Irons, la historia no resulta del todo apasionante ( aunque sorprende el carácter “bondadoso” que los guionistas otorgan a los musulmanes…) y el ritmo resulta especialmente tedioso en algunos momentos. Con todos estos ingredientes, la película se queda en tierra de nadie: no gustará mucho pero pocos la detestarán, aunque muchos añoremos al Ridley Scott de Alien o Blade Runner. Eso sí, podría ser peor, recordemos La Teniente O’Neill…

 

//spanish.imdb.com/title/tt0320661/

Cómo Conocí a Vuestra Madre (2ª Temporada)

Pues sí, voy rápido con esta serie, pero así me pongo prontito al día, y es que el verano da para mucho…Concretamente para liquidar estas dos primeras temporadas de Cómo Conocí a Vuestra Madre, esa sitcom que ha triunfado siguiendo la estela de otras anteriores como Friends o Cheers…Y esta segunda temporada me ha servido para reafirmarme en lo que aquí expuse no hace mucho respecto a la primera: buenísima serie, divertida, pero muy alejada de Friends…¿o será que aquellos amigos me dejaron tal huella que ya no puedo ser objetivo…?

No he encontrado excesivas diferencias con la primera temporada, que, por otra parte, he de decir que sí me pareció un poquitín más divertida. Con todo, el excelente nivel se mantiene, y lo mejor de la serie es que incluso los episodios más aburridos, o mejor dicho, los menos divertidos, se ven sin pestañear. Vamos, que no hay posibilidad de que dejemos un capítulo a medias…

Lo mejor, sin duda, Barney, quien en esos capítulos en los que los guionistas se muestran menos inspirados es capaz de regalarnos un par de escenas o frases destacables. Uno no puede evitar pensar que en realidad Neil Patrick Harris puede ser muy parecido a su personaje, salvo si obviamos el nimio detalle de que es gay. Y eso ocurre cuando un actor es realmente bueno, ya que llegado un momento nos cuesta separar al intérprete del personaje, como ocurrió, por otro lado, en su día con Matt LeBlanc, al quien yo asociaré para siempre con el bueno de Joey.

Lo peor, sin duda, la pareja formada por Marshall y Lily. Jason Segel y Alyson Hannigan están muy bien en sus papeles, y se muestran efectivos cuando están por separado, pero juntos…juntos terminan resultando ciertamente empalagosos. Y claro, quien haya visto la serie sabrá que, al menos hasta esta segunda temporada, Marshall y Lily pasan muy poco tiempo separados. Precisamente los episodios en los que no están juntos se convierten, desde mi punto de vista, en los más divertidos…

¿Y Ted y Robin? Pues termina ocurriendo lo que todos sabíamos que iba a ocurrir. Y es que parecía claro que estos dos no podían estar juntos. Lo dejan, en lo que es la gran revelación de esta segunda temporada, junto a la anunciadísima boda entre Marshall y Lily.

 

Y quiero resaltar un aspecto que ya estaba presente en la primera temporada y que se me olvidó comentar en su momento. Me encantan las referencias cinéfilas que están presentes en la serie. Esos diálogos en los que se nombran pelis míticas para los de mi generación, que si Los Goonies, que si Top Gun, que si Dirty Dancing…Incluso un episodio se cerró con un sentido homenaje a Cheers, otro referente ochentero, en este caso televisivo…

Pues nada, que en breve me pondré con la tercera. No es Friends, pero esta serie está muy bien…Seguiremos informando.

//spanish.imdb.com/title/tt0460649/