Paranormal Activity

La cámara en mano sigue de moda en el cine, y se mantendrá mientras las películas que utilicen este recurso sean éxitos del calibre de Paranormal Activity, una baratísima producción que desde su presentación en diversos festivales especializados en 2007 llamó la atención de quienes pudieron verla, logrando la deseada distribución mundial dos años después. Pero es que El Proyecto de la Bruja de Blair, [Rec] y su secuela y Monstruoso también fueron éxitos de taquilla más o menos destacables, aunque haya que remontarse a 1980, cuando el italiano Ruggero Deodato sorprendió con su Holocausto Canibal, la auténtica precursora de este género que tampoco funcionó precisamente mal en taquilla, a pesar de su crudeza y de sus repulsivas escenas.

Oren Peli (oportuno nombre para un director de cine) sabe bien cuál es el modelo a seguir. Y es que Paranormal Activity no es sino la heredera, en cuanto a estilo, recursos y pretensiones, de aquel pequeño y modesto ejercicio de terror que fue, hace ahora diez años, El Proyecto de la Bruja de Blair, la peícula de Daniel Myrick y Eduardo Sánchez que recaudó una ingente cantidad de dinero gracias a su engañosa y efectiva campaña de márketing a través de internet. Ahora esa campaña viral ha sido sustituída por los más tradicionales recursos de publicidad, vendiéndonos una película aterradora, minimalista y pequeña, que, eso sí, tal y como se han apresurado a indicarnos, cautivó a Spielberg en uno de esos pases festivaleros.

Y en cuanto a los aspectos formales y argumentales, la comparación con La Bruja de Blair sigue siendo de lo más pertinente. Paranormal Activity, como su predecesora, empieza con una puesta en escena simple, de pocos personajes y esa cámara que todo lo graba, para intentar de incrementar poco a poco la tensión, algo que desgraciadamente no se consigue, lo que acaba por lastrar enormemente la valoración global de la película.

Y también tenemos el impactante (aunque esperado y previsible) desenlace, que, como en la otra película, quizás justifique el hecho de verlas. Y es que ese final es tan terrorífico como lo era el de la Bruja, con una última escena que realmente costaría ver solo en el salón de casa. Oren Peli la rueda de forma magistral, y al menos logra que salgamos de la sala con esa sensación que todos buscamos cuando entramos al cine a ver una película de este tipo: asustarnos.

El problema está en todo el metraje anterior. En cuanto conocemos a los dos personajes y se nos da la información pertinente, la cinta transcurre mediante una sucesión de escenas inocuas y repetitivas, con esas grabaciones nocturnas que ni asustan ni interesan. Y es que uno corre el peligro de quedarse dormido y perderse el estimable final.

Paranormal Activity hubiese sido mejor de haber sido un corto. Como largo, resulta pesado, aburrido y plomizo, aunque a mi el final sí me ha gustado mucho…

Mi puntuación en IMDB:4.

//www.imdb.com/title/tt1179904/