Iván Zulueta (1943-2009)

No mola nada empezar el año con una necrológica, pero han pasado ya unos días desde la triste noticia y no sería justo dejar de recoger aquí el fallecimiento de Iván Zulueta, el director español maldito por excelencia.

Es evidente que Zulueta será recordado por una única película. Arrebato pudo haber sido el prometedor inicio de una carrera pródiga en ese cine provocador y rompedor, algo así como su Pepi, Luci, Bom, pero desgraciadamente se quedó en un mítico y solitario legado. La adicción a la heroína terminó por condicionar no ya sólo la carrera de Iván Zulueta como cineasta, sino toda su vida.

Con todo, logró labrarse una reputación como cartelista. Ilustró películas de Almodóvar, José Luís Garci o Manuel Gutierrez Aragón, entre otros muchos, y sus carteles se mostraron en numerosas exposiciones pero no volvió a filmar nada. En una de sus últimas apariciones públicas para recoger el Premio a la Película de oro en el Festival de cine de Málaga en 2008, Zulueta dijo que tenía un grave problema para trabajar. "No arranco, lo último que hice fueron una decena de carteles de cine y de eso hace ya casi diez años. Quisiera no perderme en esos entresijos de la metadona. Los últimos carteles que he hecho no me han gustado mucho y eso para mí es muy doloroso". En aquella ocasión, el director dijo no haber tirado la toalla y tener ganas de volver al cine.

Zulueta se formó en la Escuela Oficial de Cinematografía, como Pilar Miró, Álvaro del Amo, Juan o Jaime Chávarri y allí conoció al guionista José Luis Borau, que se convirtió en su mentor y amigo. Arrebato fue su segunda película. En 1968 había rodado Un, dos, tres, escondite inglés, contra los escollos del control franquista. La película se estrenó en Cannes en 1969 y no se proyectó en salas españolas hasta 1970. Durante los años setenta, y siempre con un tono experimental realizó cortos como KingKong (1971), Frank Stein (1972), Masaje (1972) o Roma-Brescia-Cannes. En estos años también dirigió el programa televisivo Último grito, presentado por José María Íñigo.

Su trayectoria estuvo ensombrecida por la constante lucha contra su adicción a la heroína y dejó como legado una película de culto que le granjeó para siempre el sambenito de "director maldito". En una de las últimas exposiciones de su obra gráfica aún se preguntaba "¿Pero como es posible que con 60 años tenga que dar cuentas de cómo es mi vida?"

Descanse en paz, Iván Zulueta.

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