Hasta que el cura nos separe

Ya queda poquito para que pasen estas insufribles fiestas y uno pueda volver al cine con tranquilidad, sin la marabunta de gente y niños que estos días ocupa las salas. Mientras tanto, cine en casa. Robin Williams y la guapa Mandy Moore protagonizan Hasta que el cura nos separe, una comedia horrible…

Lo malo que tiene esto de que te guste tanto el cine es que siempre encuentras excusas o motivos para ver cualquier cosa, aún dando por hecho que verás una porquería. En este caso la justificación residía precisamente en esos dos nombres. Robin Williams es un actor que me gusta, aunque en ocasiones, sobre todo cuando hace comedia (sin duda el género en el que más se prodiga), resulte demasiado sobreactuado. Mandy Moore es una interesante chica que de momento ha sido incapaz de hacer algo bueno, salvo los episodios de El Séquito en los que se autointerpretaba. 

Y claro, como ya intuía, no ha merecido la pena. Porque se trata de una estúpida comedia en la que una joven pareja debe de superar un curso pre-matrimonial para que el pérfido cura interpretado por Robin Williams acceda a casarles. Podría haber sido otra cosa en manos de mis queridos hermanos Farrelly, quienes hubiesen otorgado al asunto unas dosis de escatología y mala leche muy deseables.

Pero dirige Ken Kwapis, un poco interesante cineasta que no hace mucho estrenó En qué piensan las mujeres, aquella comedia romántica de nutrido reparto, con Scarlett Johansson, Bradley Cooper, Drew Barrymore o Jennifer Connelly. Kwapis no aporta nada bueno a la película, aunque el lamentable guión tampoco dé para mucho…

Poco recomendable comedia, salvo para fans irredentos del socarrón Robin Williams. A Mandy, seguiremos esperándola…

Mi puntuación en IMDB:3.

//www.imdb.com/title/tt0762114/