Máxima Ansiedad

Mel Brooks es el padre de la parodia cinematográfica de las últimas décadas, desde que en los años 70 se dedicó a hacer reír al personal con desternillantes comedias que versionaban, a su manera, las más destacadas obras de determinados géneros. No todas le salieron bien, y de hecho, Máxima Ansiedad puede decirse que es, con mucho, su peor película. Pero sí logró las deseadas carcajadas del público con La Loca Historia de las Galaxias (parodia, cómo no, de Star Wars), El Jovencito Frankenstein (su mejor película), Sillas de Montar Calientes (pseudo-western), o La Loca Historia del Mundo.

Con Máxima Ansiedad se enfrentó a una complicada misión. Parodiar un género tan supuestamente trascendente como el del suspense no es fácil, ya que cualquier gag mal colocado, mal interpretado o mal escrito puede provocar que buena parte de la película se tambalee. Toda la iconografía del cine de espías y agentes secretos, con sus mcguffins, sus fórmulas secretas y sus dobles identidades, puede ser objeto de chufla si se afina bien a la hora de buscar la risa, como muy bien hicieron los hermanos Zucker y Jim Abrahams en Top Secret. Pero Mel Brooks patinó, de forma lastimosa.

Las loables intenciones del actor-director son claras desde el principio. Unos créditos iniciales nos avisan de que la película está dedicada a la memoria del maestro del suspense, Alfred Hitchcock, figura que estará presente durante toda la trama. Puede decirse que Máxima Ansiedad es un homenaje al orondo director, y a sus más recordadas películas.

Mel Brooks interpreta a un psiquiatra que se incorpora a un nuevo puesto en una institución para enfermos mentales, en donde se han sucedido misteriosos acontecimientos en los últimos meses. Le acompañamos desde el aterrizaje de su avión hasta el desplazamiento al centro, y Hitchcock está presente en todo momento. Nuestro protagonista se llama Richard H. Thorndyke, mientras que Cary Grant en Con la Muerte en los Talones era Roger O. Thornhill. Tenemos una evidente trama que nos remite a Recuerda, y no faltan las referencias a Psicosis o Los Pájaros, con escenas paródicas divertidas, en especial la de la ducha…Y es evidente que el póster de la peli que figura al principio de esta entrada remite directamente a Vértigo.

Pero no sólo de homenajes puede vivir una parodia. Máxima Ansiedad se enfrenta a un problema enorme: no hace gracia. En poco más de hora y media de metraje no pasamos de unas leves sonrisas, a pesar de los esfuerzos de Brooks en su doble faceta de actor y director. Y mal vamos si en una cinta de estas características no nos reímos. Para colmo, la trama de suspense indudable e intencionadamente tapada tras la propuesta paródica es nefasta, y carece de un mínimo interés, algo que no ocurría, por ejemplo, en Top Secret, en donde la intención fundamental de hacer reír no evitaba una trama mínimamente interesante (teniendo en cuenta el tipo de cine al que nos estamos refiriendo).

El nefasto libreto es obra de Mel Brooks, Ron Clark, Rudy DeLuca y Barry Levinson, éste último famoso por haber dirigido Rain Man, Sleepers o Good Morning Vietnam, y que aquí no estuvo especialmente inspirado, como tampoco sus compañeros guionistas.

Máxima Ansiedad constituye el peor intento de un director que siempre buscó hacer reír, y que en muchas ocasiones lo logró. En ésta no, aunque siempre sea recomendable acudir a esas películas en las que la carcajada estaba siempre presente. Yo me quedo con La Loca Historia del Mundo y aquello de …papyrus para el porrus!

Mi puntuación en IMDB:2.

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