Millennium 3: La Reina en el Palacio de las Corrientes de Aire

La última entrega de la famosa trilogía literaria de Stieg Larsson cierra la historia de esa estupenda heroína suburbana que es Lisbeth Salander, pero, a mi al menos, me deja un sabor agridulce, teniendo en cuenta lo mucho que me había gustado la segunda película. Sin haberme leído las novelas, la trama de esta última película me ha provocado más bostezos que otra cosa, contrariamente a lo que me habían dicho los muchos que sí leyeron los libros, quienes afirman que son una oda al entretenimiento.

Y es que a pesar de que la cinta empieza bien, empalmando las primeras escenas con las últimas de la segunda, lo cierto es que nunca termina de despegar. Estamos ante una película de 148 minutos de duración que apenas cuenta nada, que sí es cierto que termina de cerrar de forma coherente la historia de los personajes principales, pero a la que le falta chicha, emoción y capacidad de enganchar al espectador. Si la primera era una correctita película de suspense policíaco y la segunda una estupenda mezcla de thriller con algunos elementos bondianos, esta tercera no termina de decantarse, ni por lo policíaco, ni por lo judicial. Abre posibles vías, pero todo transcurre con plúmbea tranquilidad, sin que ocurra nada destacable. Por el contrario, es trágicamente previsible.

Mi admirada Lisbeth se ve encorsetada por su condición de paciente que se recupera de las heridas sufridas al final de la segunda peli, y por ser después juzgada por intento de asesinato. No puede hacer de las suyas, no puede ejercer de vengativa hacker urbana como en las dos anteriores historias. Tenemos una amplia gama de villanos, pero ninguno logra tomar el mando. Y el periodista Mikael Blomkvist actúa cual robot programado para hacer siempre lo que sabemos que va a hacer. Y mientras tanto, bostezos y más bostezos.

Finalmente, la trilogía cinematográfica basada en los best selleres ha terminado por ser tremendamente irregular, aunque es de alabar la apuesta de la cinematografía sueca por levantar un proyecto que supongo estaría (y todavía estará) en el punto de mira de los todopoderosos estudios americanos. Pero ellos la han parido, y yo siempre les agradeceré haberme permitido conocer a esa Noomi Rapace, la auténtica Lisbeth Salander, un personaje memorable que quizás se merecía una mejor despedida.

Mi puntuación en IMDB:5.

//www.imdb.com/title/tt1343097/