Brothers – Hermanos

El cine es probablemente la expresión artística que de forma más desgarradora ha mostrado los efectos de la guerra en el ser humano, la absoluta incapacidad del mismo para retomar una vida destrozada por haber cargado la mochila de muertes, torturas y sufrimientos mayúsculos. Brothers es la actualización hollywoodiense de una película danesa que trató, sin conseguirlo, de dejar atrás algunos de los postulados principales del movimiento Dogma, para ofrecer un descarnado relato sobre el perdón y la culpa. Jim Sheridan encuentra en esa pequeña y conmovedora película danesa la perfecta excusa para volver a su cine, basado en historias dramáticas y personajes sufridores. Y, nuevamente, logra lo que se propone.

Como en sus anteriores trabajos, como en Mi Pié Izquierdo, El Prado, En el Nombre del Padre o The Boxer, tenemos una historia trágica, una montaña rusa del sufrimiento humano y la redención, personificados en los excelentes personajes que interpretan, de forma sublime, Tobey Maguire, Natalie Portman y Jake Gyllenhaal. Sheridan filma de forma sutil y directa, y sólo le falta media hora de metraje para atar cabos y redondear una trama lastrada por la necesidad de pasar de puntillas por temas y cuestiones que sin duda merecían más atención.

Brothers se queda quizás a medias en tres aspectos. Como película que refleja las penurias del veterano de guerra, que no encuentra su sitio o que cree que se lo han quitado, la película conmueve, pero se queda lejos de esas maravillas que pueden ser El Regreso o Los Mejores Años de Nuestra Vida. Como espejo del drama en la familia que pierde a un pilar que sacrifica a su famila por servir a su país también se queda a medias, y mucho más lo hace como thriller que indaga en un trágico triángulo amoroso. En las tres posibles salidas, la película no logra recorrer el camino deseado, y se limita a jugar sus bazas, eso sí, de manera más que efectiva. Y esas bazas son sus excelentes intérpretes, su magnífica recreación y su correcto pulso narrativo. Jim Sheridan es capaz de ofrecer drama y ternura, y dejar que cada escena atrape al espectador con pocos pero eficaces recursos. Una fotografía precisa y una banda sonora acertada sirven para que la película nos enganche, aunque siempre esperemos más de cada posible arco argumental.

Lo mejor, sin duda, los tres protagonistas, que parecen disfrutar de ese cine de personajes, alejado de los blockbusters que los tres han frecuentado y en los tan bien se han movido. En mi opinión, Natalie Portman ofrece su mejor interepretación, junto a la que nos brindó en Closer. Y sus escenas patinando sobre el hielo sirven para que comprobemos cómo hemos cambiado todos, ella y nosotros, que le vimos hacer lo mismo siendo una niña en Beautiful Girls, como si el tiempo no se hubiese detenido desde entonces.

Brothers es una buena película, que hubiese sido aún mejor de no tener un precedente original del que poco se aparta, y, sobre todo, si hubiese incidido en su propia personalidad, y en un argumento de más calado.

Mi puntuación en IMDB:7.

//www.imdb.com/title/tt0765010/