Adolfo Suárez

Antena 3 produjo hace algo más de un año una tv-movie basada en los últimos días de Franco, que yo comenté en el blog, afirmando que me parecía muy bien esta manera de rescatar una parte fundamental de nuestra historia. Más allá de consideraciones ideológicas, y aún teniendo en cuenta el carácter moderadamente conservador de la cadena, creo que es de agradecer el esfuerzo por reflejar, de la manera más fiel posible, una etapa decisiva en nuestra "conversión" a la democracia. En ese aspecto, Adolfo Suárez es la perfecta continuación de aquella anterior producción. Se mantiene el tono, los buenos intérpretes y, probablemente, cierto tufillo edulcorante.

Quizás el hilo conductor más claro entre 20 N Los Últimos Días de Franco, y Adolfo Suárez, sea Fernando Cayo, el actor encargado de interpretar a Juan Carlos I en las dos producciones. Cayo lo hace realmente bien, y permite cierta continuidad en una trama necesariamente engarzada.

Pero en Adolfo Suárez, quien lleva todo el peso y sale muy bien parado es Ginés García Millán, el actor que carga con la responsabilidad de interpretar a una figura decisiva en nuestra historia, uno de los más decididos impulsores de la democracia y auténtico motor de la trancisión. García Millán, a quien antes habíamos podido ver en series como Todos los Hombres Sois Iguales o Periodistas, demuestra haber estudiado en profundidad la manera de hablar de Suárez, la forma de moverse, de caminar…A pesar de no guardar un excesivo parecido físico, realiza un trabajo excelente, y al final uno termina con la sensación de ver en pantalla al auténtico ex-presidente. En general todos los actores están bien, aunque ciertamente chirrían un poco los encargados de caracterizar a Felipe González y a Santiago Carrillo. Pero no es fácil interpretar a tantos personajes reales contemporáneos.

Ignoro si la traslación de los hechos es realmente fiel. Estoy convencido de que se nos da una imagen probablemente demasiado amable del personaje, quien seguro tenía más aristas de las mostradas. Pero la película, en sus dos episodios, tiene un ritmo adecuado, y asistimos a una correcta recreación de momentos fundamentales de nuestra historia.

Los americanos explotan a la perfección su historia. Nosotros, con muchos más siglos y mucha mayor enjundia, no lo hemos hecho con la ambición que deberíamos. Aunque también es cierto que aquí nos ha costado mucho pasar página y cicatrizar heridas. Pero ya va siendo hora. Esta producción televisiva merece la pena ser vista, con la perspectiva adecuada y sabiendo siempre que el punto de vista siempre, provenga de quien provenga, estará ideologizado. Pero cada uno es dueño de su cerebro y se lo alimenta como quiere.

Mi puntuación en IMDB:7.

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