El Escritor

Polanski es uno de los grandes, y eso se nota desde el primer metraje de El Escritor, que supone una nueva demostración de talento, con el añadido que supone ver al director en uno de esos géneros que no le ha permitido mostrarse muy inspirado a lo largo de su carrera. El thriller con tintes políticos no había sido desarrollado por Polanski, cuya película que más puede recordarnos a ésta sería el espanto de La Novena Puerta, u otras cosas tan poco sugerentes como La Muerte y la Doncella. Frenético sí es una cinta estimable, aunque más cerca del puro suspense policíaco que ésta.

El Escritor, adaptación de la novela de Robert Harris, nos atrapa desde el principio, y permite reconocer, como decía al principio, a uno de los grandes detrás de las cámaras. La atmósfera, el ritmo, nos indican que estamos ante uno de esos que realmente sí saben de qué va la cosa ésta del cine. Y es que cuando asistes a las salas con la frecuencia con la que yo lo hago, detectas enseguida cuándo te regalan cine de verdad. Y ojo, que no estamos precisamente ante una obra maestra, ni siquiera ante una de las cinco o seis mejores pelis de Polanski, quien, por otra parte, sí es capaz de tapar los agujeros de un guión bueno pero tramposo como pocos, con todo eso que le suponemos a los mejores: el ritmo, la dirección de actores, el toque personal…

Se nos cuentan las peripecias de un escritor que recibe el encargo de escribir las memorias de un ex- Primer Ministro británico, muy criticado durante su mandato por haber jurado amor eterno al presidente americano de turno…Y no será éste el único aspecto que nos permita reconocer a un personaje real (esa imagen televisiva de Pierce Brosnan con esa Condoleezza…). Ewan McGregor se pone en la piel de un "negro", el término con el que se designa a esos anómnimos escritores que se encargan de hacerles el trabajo a personalidades que supuestamente escriben sus biografías, pero que en realidad se estrevistan con verdaderos plumillas, que reciben una suculenta cantidad por hacer el trabajo. MacGregor está, como sus compañeros de reparto, sublime.

Y es que ésta es la principal virtud de la película. Estamos ante uno de los mejores cástings de los últimos años. Cada actor parece que se adapta a su papel de manera perfecta. Brosnan es un sublime ex-primer ministro, seductor, elegante…Kim Catrall, a quien da gusto verla desplegar su talento fuera de ese personaja tan excesivo de Sexo en Nueva York, está también genial en su pañel de ayudante principal, y Olivia Williams se apodera de la pantalla en cada escena, en ese papel de mujer en la sombra de la figura de su marido, que esconde mucho más de lo que aparenta.

La película discurre con ese gustillo a buen cine, a sofisticación, con una trama que se desliza por mil y una posiblidades, todas ellas igualmente seductoras. Cierto es que el deselance no nos convence del todo, aunque la última y significativa escena esté rodada con una maestría mayúscula, pero la sencación que uno tiene todo el rato es que asistimos a una nueva lección de uno de los más grandes directores actuales, un tipo capaz de tocar el género que quiera con una solvencia inalcanzable para tantos y tantos cineastas que estrenan peli cada viernes. Polanski ha tocado el suspense en aquellas primerizas producciones polacas con el encanto de El Cuchillo en el Agua, el terror más o menos contenido con Repulsión y, cómo no, la obra maestra que era La Semilla del Diablo; la comedia (porque era una comedia) El Baile de los Vampiros; el Holocausto en El Pianista, el drama histórico con su particular versión de Oliver Twist, el drama erótico con Lunas de Hiel; una de Piratas (no tan floja como todo el munso asumió en su día) y el suspense con Frenético o ésta. Tanta variedad como el gran Stanley Kubrick.

Es tramposilla, es fallida por momentos…pero da gusto sentarse en la butaca y que te cuenten una historia como lo hace Roman Polanski. Y no quiero dejar de comentar lo mucho que he flipado con la pinta que tiene James Belushi…

Mi puntuación en IMDB: 7.

//www.imdb.com/title/tt1139328/